viernes, 6 de octubre de 2017

Crítica Okja de Bong Joon-ho






Netflix continúa su labor de realizar películas originales. Tras la decepcionante The Discovery, la irrisoria Mindhorn y Máquina de Guerra (disculpad que no diga nada de ella pero aún no la he visto), el gigante del VOD nos trae Okja.

Bong Joon-ho ya es todo un director consagrado y un verdadero seguro para Netflix. Entre sus trabajos se encuentran Memorias de un Asesino, Rompenieves o The Host. De hecho, Okja podría ser una versión más "amigable" de esa película. Y enfatizo el entrecomillado de amigable.

"Una empresa cárnica que trata de huir de su pésima imagen de cara al público inicia un proyecto por el cual se reparte por todo el mundo un grupo de supercerdos, una especie aparentemente encontrada por la empresa que podrían suponer una nueva y mejor fuente de alimento, con la intención de en diez años decidir cuál es el mejor y por fin presentar al mundo el producto. Pero la supercerda de las montañas de Corea del Sur, Okja, tiene una amiga como Mija que no cejará en su empeño de salvarla cuando la empresa la reclame".




El director surcoreano parte de una premisa aparentemente bastante simple y cliché (las historias de la amistad entre niños y criaturas creo que ya se pueden considerar todo un género) para al poco descubrirnos una verdadera y emotiva odisea que, además, busca la crítica social. Más concretamente clava sus dardos en la industria alimentaria y sus cuestionables métodos de producción en los que el consumidor también tiene su parte de culpa al no pensar tanto en lo que ha tenido que pasar lo que ha acabado en su plato (tampoco vayáis a pensar que es un "canto al veganismo" como muchos apuntan)

La película llegó a estrenarse en el Festival de Cannes donde causó cierta polémica debido a ser una producción para streaming. Y normal que muchos se sientan bastante intimidados ante este film, porque nada tiene que envidiar a las grandes producciones y perfectamente podría haber tenido un estreno en cines. Todo lo relacionado con la producción cumple a la perfección (preciosos esas idílicas imágenes de esas montañas surcoreanas). Incluso la recreación de la propia Okja que, salvo momentos puntuales, fascina y conmueve (sobre todo por esa mirada). Labor clave en esta película.

Bong Joon-ho demuestra ser un gran director con el uso de diferentes géneros y temáticas en un mismo film. Pudiendo pasar de las escenas de acción y cómicas de pura fanfarria (ayuda mucho la BSO) a otras más duras y emotivas. Y esa buena mano para no perderse ni en el terreno comercial ni en el indie. El término medio acaba quedándole muy bien a Okja. A la que quizás un énfasis más turbio en su recta final pudiese enterrar para muchos el relato (el cuál, viéndolo en perspectiva, tampoco resulta tan "Happy Ending" como parece).




Hablar de Ojka es hablar del gran reparto que tiene. Aunque lo cierto es que prácticamente todos, por mucha experiencia y popularidad que tengan, acaban palideciendo ante la arrolladora interpretación de la joven Seo-Hyeon Ahn. Su Mija carga perfectamente con el peso del film y nos regala un personaje que bien podría haberse escapado de alguna película de Hayao Miyazaki. A su alrededor se juntan un grupo de Defensores de los Animales. Aparentes héroes de la historia pero a los cuales Joon-ho no acaba idealizando del todo a pesar de esos efectistas momentos como los pétalos de la persecución de camiones o ese escudo paraguas o los nombres clave. El mayor representante de esto es el personaje de Steven Yeun. Por no hablar de un agradecido momento en el que un personaje vegano se desvanece tras una persecución.

En el terreno antagónico, el personaje de Tilda Swinton acaba siendo opacado tras el del actor Giancarlo Esposito (que bien podría ser una extensión de su Gus de Breaking Bad). Haciendo pensar que quizás hubiese sido mejor dar ese papel a una actriz más desconocida. Entre medias está un Jake Gyllenhaal desatado en un personaje autoconscientemente rocambolesco que acaba siendo bastante cargante y que se agradece que se deje de lado en la parte final.




Sin caer en el planfeltismo barato, Okja se afianza como una enternecedora historia de amistad sin dejar atrás su trasfondo crítico. Espero que Netflix y sus películas originales sigan en esta estupenda línea.

P.D: No os perdáis la escena post créditos (por mi parte es más de agradecer pues recupera un personaje que me encantó cada segundo que estaba en pantalla en toda la parte de la primera misión de las ALF).



Lo Mejor: El mejor ejemplo de la línea que debe de seguir Netflix con sus películas originales. Por supuesto: Okja y Mija.

Lo Peor: El reparto no justifica su renombre.




2 comentarios:

Cada vez tengo más ganas de verla :)

Pues cuando tengas tiempo échale un ojo. Cuanto menos, será un relato digno de disfrutar. Aunque seguirá doliéndome ver cómo desaprovecharon ese repartazo.

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