Castle Rock Asylum

Bienvenidos a la locura.

El terror en la mochila: La mansión embrujada de Rose Hall (Jamaica)

Por Chica Sombra.

La Momia de Alex Kurtzman

Crítica por Rubén "Reaper" GonzáleZ.

Entrevista a Ivana Baquero

Por Chica Sombra y Rain Cross.

La Sala Común: Black Mirror T.3

Por Rain Cross.

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viernes, 23 de junio de 2017

Crítica Ghost In The Shell: El Alma de la Máquina de Rupert Sanders





En la mente de muchos aún están los despropósitos cinematográficos cometidos sobre adaptaciones americanas de obras del manganime japonés como Speed Racer. Pero, sobre todo, está el sangrante caso de la (per)versión titulada Dragon Ball: Evolution. Por lo que el anuncio de que Ghost In The Shell sería adaptado por dos grandes estudios americanos como lo son Dreamworks y Paramount Pictures no recibió muchos aplausos (a lo que se le unió tiempo después el controvertido tema del "white washing" como se comentará un poco más abajo). Además, estamos hablando sobre una de las obras más queridas e influyentes en el género de la ciencia ficción. Y más específicamente hablando: en el cyberpunk.





Ghost In The Shell ve la luz en 1989, año en el que el mangaka Masamune Shirow nos descubre esta fascinante historia sobre un futuro en el que los límites del ser humano y la concepción del ser se desdibujan gracias a implantes robóticos y neurocerebrales. Pero no sería hasta 1995, cuando la obra sería reconocida mundialmente gracias a la película de animación dirigida por Mamoru Oshii. A partir de ahí tenemos una secuela por no hablar de varias series y videojuegos que expanden el universo de Shirow (a la vez que desvirtúan la concepción transcendental y filosófica primigenia para centrarse en la acción y el apartado estilístico). A la que se une esta nueva versión en live-action.

Si bien no estamos ante otro nulo intento como las dos anteriores mentadas, apenas puedo darle un notable. Siendo una película que apenas aprovecha la fuente original a adaptar y prefiere ser una decente película de acción futurista con algún que otro intento de ser algo más.





La película nos sitúa en un futuro dominado por la tecnología que incluso ha permitido que nuestra protagonista consiga un cuerpo completamente cibernético con el que ser el mayor activo de la Sección-9. Un cuerpo policial especializado en el ciber-crimen. Pero tras un encuentro con un misterioso hacker, la Mayor comenzará a cuestionarse todo en lo que cree. ¿Quién es en realidad? ¿Seguro que sus aliados no son sus enemigos y viceversa?

Lo primero que destaca y es lo que más se valora es su puesta en escena y diseño de producción. Está claro que en estos puntos los responsables se han esmerado y nos ofrecen un universo sci-fi totalmente fascinante e inmersivo en el que merece la pena perderse. Pero es una lástima que al final se centren tanto en el Shell y dejen de lado el Ghost. Lo que debería ser el verdadero motor de la película.





Y sí, la película logra recordarnos estar ante una adaptación de Ghost In The Shell. Aunque desvirtuada, la esencia se puede sentir. E incluso toman bastantes elementos y momentos no solo de la película del 95. Pero los problemas comienzan cuando trata de abrir un nuevo camino.

A pesar de ser un verdadero fanático de la película de Oshii, estaba a favor de que esta no fuese un simple calco y que apostase por una nueva visión. Pero esta acaba resultando una soberana decepción. Tratando temas de lo más trillados y con poco acierto y dejando bastante de lado los que de verdad hacen grande a Ghost In The Shell.

Rupert Sanders, director de la infumable Blancanieves y la Leyenda del Cazador, vuelve a demostrar ser alguien que busca lo visual por encima de lo narrativo. A esto se le junta un superficial libreto escrito sin mucho acierto por varias manos.

Hablar del reparto es hablar de la elección de Scarlett Johansson como protagonista. Algo que ocasionó que se vertiesen ríos de tinta virtual sobre el criticado tema de los cambios de raza de los personajes. Siendo en este caso una actriz caucásica encarnando a un personaje aparentemente japonés. En este tema entró hasta el creador original de la obra e incluso se preguntó a varios japoneses que se mostraron bastante contentos con el fichaje. Incluso la película trata de justificar esto, por lo que las quejas son infundadas. Aunque sí que es cierto que la elección de Scarlett no es casual y su experiencia en el cine de acción equilibró bastante la balanza a su favor. Además, su actuación no se queda solo en las escenas de acción. La actriz logra trasladar la mar de bien al personaje al live-action e incluso aprovecha que esta versión decide humanizar más al personaje para resultar más carismática y atractiva al gran público que el personaje original.





A duras penas le sigue el paso Pilou Asbæk dando vida a Batou, quien queda bastante relegado en el papel de "compañero de la prota". Pero peor lo tienen el resto de integrantes de la Sección-9 que quedan como simples y anecdóticos secundarios (Togusa apenas tiene unas líneas de diálogo para mencionarnos que es de los pocos sin implantes). Y por suerte, la presencia inherente del gran Takeshi Kitano logra que su aparición como el Jefe Aramaki no caiga en el olvido. Como sí que ocurre con la actriz francesa Juliette Binoche.

El tema villanos es uno de los mayores puntos negativos de la película. El personaje de Michael Pitt resulta ser una mezcolanza de un antagonista de la serie Stand Alone Complex y el Titiritero del clásico del 95, pero al que se le añade una trama que conecta directamente con la Mayor. Algo que apenas se aprovecha e incluso pierde totalmente el interés en la recta final. Seguramente el mayor problema de esto sea el villano de fondo, que resulta ser el típico empresario sin escrúpulos mil y unas veces visto en esta clase de películas.





Clint Mansell ha hecho un gran trabajo con la BSO. No quedando a la sombre de lo que hizo Kenji Kawai con la cinta del 95 y amoldándose a esta nueva visión.

Algo que no me gustó mucho (a parte de ciertos fallos argumentales e incoherencias) es el que en su último acto la película muestre unas descaradas intenciones continuistas. Dando la sensación de que la película empieza cuando termina y perdiendo mucho al valorarla como obra independiente. Comprendo las ganas del estudio por querer explotar este universo, pero se tiene que entender que antes de eso hay que saber presentarlo.

Ghost In The Shell no es la gran adaptación de un animanga, pero tampoco termina convirtiéndose en un verdadero despropósito. Presenta al gran público este universo cyberpunk bastante suavizado y centrándose más en la acción, pero el excelente apartado visual y artístico se convierte en un gran reclamo para visionarla. Sirve, además, como aperitivo para el verdadero espectáculo cyberpunk de este año: Blade Runner: 2049.





Lo Mejor: Su puesta en escena. Scarlett Johansson cerrando bocas.

Lo Peor: La nueva historia resulta ser un insípido cóctel de clichés ya vistos. El sentirla una "vendesecuelas" sin alma. 



miércoles, 21 de junio de 2017

El terror en la mochila: La mansión embrujada de Rose Hall (Jamaica)



Hoy me largo al Caribe. Pero no, no penséis que voy a meter mi cuerpo serrano en aguas cristalinas mientras le meto una pajita a un coco y me pongo roja como una guiri en Benidorm. No. Yo me voy a Jamaica, concretamente a visitar la mansión embrujada de Rose Hall.

Está situada a unos 12 kilómetro de Montego Bay, en lo alto de una colina con vistas al mar. Durante el siglo XVIII, Jamaica estaba llena de esclavos venidos de África que eran obligados a trabajar en las plantaciones de azúcar. Muchas mansiones se dedicaban a explotarlos, pero Rose Hall estaba en cabeza.  George Ash, su propietario, le puso ese nombre cuando se casó con su prometida Rose. Dos años después, George muere y Rose se casó hasta tres veces más. Un sobrino-nieto de su último marido hereda esta impresionante mansión y ahí es cuando empieza esta historia a resultar aterradora y sangrienta. Cuando John heredó la propiedad, se casó con Annie Mae, a la que sus esclavos llamaban La Bruja Blanca de Rose Hall.


Annie empezó a sacar su lado oscuro. A los once años perdió a sus padres y se crió en un orfanato con una sacerdotisa vudú que le enseñó magia negra y múltiples formas de tortura. Al morir su cuidadora, Annie se trasladó a Jamaica y se casó con John. Corría el año 1820.

Envenenó a su marido y clausuró la habitación donde murió para que nadie se enterase de lo ocurrido. Más tarde, apuñaló a su segundo esposo y estranguló al tercero. Tenía 2000 esclavos a su servicio, a los que utilizaba también como amantes. Tenía una mazmorra que utilizaba para sus macabros juegos: abusaba de ellos, los encadenaba, los marcaba con fuego y luego, cuando saciaba su apetito sexual, los ejecutaba.

Algunos intentaron escapar de allí, pero ninguno lo lograba. Annie había instalado grandes cepos con los que les daba caza. Además, cuando apresaba a alguno tratando de huir, su castigo era terrible, ya que sacrificaba a los hijos del pobre prófugo y usaba los huesos para sus rituales.

Cuando se abolió la esclavitud, muchos se unieron y entraron a la fuerza en Rose Hall, mataron a la Bruja Blanca, desfiguraron su cadáver y lo tiraron por la ventana.

En la actualidad, la mansión está abierta a los visitantes y se mantiene casi igual que cuando Annie vivía en ella. Durante los trabajos de restauración, aparecían manchas de sangre en las paredes, justo en la habitación en la que Annie acuchilló a su esposo.

Curiosidad: En el año 1931, H.G. Lisser escribió un libro basado en esta historia, La bruja blanca de Rose Hall, que también sirvió al grupo de rock Coven para grabar uno de sus temas.

Fuentes:

viernes, 16 de junio de 2017

La Momia de Alex Kurtzman





La historia de Universal Pictures ha estado muy marcada por una serie de películas que adaptaban varias novelas de terror y ciencia ficción y otras tantas producciones originales que acabaron conformando un conocido y querido ciclo denominado Monstruos Clásicos, que alberga títulos como Drácula, Frankenstein, El Fantasma de la Ópera, El Hombre Invisible... Convirtiendo de forma instantánea a estos personajes en iconos de la cultura popular.




Uno de los más famosos Monstruos Clásicos es La Momia, que vio la luz un año después del estreno del Drácula que encarnó Bela Lugosi. De hecho, la película dirigida por Karl Freund, se asemeja bastante a la adaptación de la novela de Bram Stoker, hasta el punto de poder tildarlo de remake encubierto. Pero lo cierto es que ya tan solo la criatura que presenta marca bastante la diferencia con la película del vampiro más famoso de la historia.

"Imhotep, un antiguo sacerdote egipcio cuyo cuerpo acabó siendo momificado es descubierto y resucitado por unos arqueólogos para, poco tiempo después, hacer todo lo posible por devolver la vida a su antiguo amor reencarnado en una joven de El Cairo".

Además de ser el monstruo de Frankenstein, el actor Boris Karloff tiene su otro gran papel al dar vida (y nunca mejor dicho) a esta momificada criatura que rápidamente caló en el imaginario colectivo. No se tardó en hacer una saga con otra momia, y a lo largo de los años otras tantas cintas trataron de emular a la película de Freund sin mucho éxito. No fue hasta 1999 cuando Stephen Sommers actualizó a esta criatura en una película que daba más rienda suelta a la aventura, comedia y acción para hacerla más accesible al gran público. Esta nueva Momia gozó de una secuela bastante disfrutable y de una tercera entrega de lo más olvidable y que hizo que la criatura volviese a ser enterrada en las arenas de Hollywood... Hasta ahora.

Hay algo más que el interés en darle un nuevo lavado de cara a La Momia, pues resulta que Universal Pictures está más que decidida a volver a poner en boca de todos a sus Monstruos Clásicos creando su propio Universo Cinematográfico a la vista de lo bien que le está yendo a Marvel Studios. Es así como esta película supone el inicio del denominado Dark Universe que, la verdad, comienza con el pie izquierdo.

Cabe aclarar que la idea de un Universo Cinematográfico con estos personajes no es para nada nuevo. La propia Universal ya vio el filón hace muchos años realizando crossovers como Frankenstein y el Hombre Lobo, La Mansión de Frankenstein, Abbott y Costello contra Los Fantasmas...  Stephen Sommers tuvo la oportunidad de montarse su particular "Universo Monstruoso" en 2004 con el Van Helsing de Hugh Jackman. Y apenas hace tres años que Drácula: La Leyenda Jamás Contada amenazó con ser el verdadero inicio del Dark Universe (de hecho, incluso podía haber funcionado como saga propia, pero la película fue un fracaso tanto en crítica como en taquilla). Pero es ahora cuando Universal se ha puesto de verdad en serio, aunque sin tener muy claro el enfoque ni ser verdaderamente conscientes del interesantísimo concepto que tienen entre manos. Porque si las próximas películas de este UC van a ser como esta nueva La Momia, dudo mucho que incluso los más fervientes fans de estas criaturas (como un servidor) vuelvan a pasar por taquilla. Obligados a volver a recluirnos en nuestros lóbregos castillos y criptas para visionar los clásicos una y otra vez. Pues este enfoque no podría ser más contraproducente para estos personajes (si no, volver a preguntarle al Drácula de Luke Evans).




Se nota demasiado las ganas de Universal por hacer que este Dark Universe sea todo un exitazo. Lo que nos hace recordar que Warner Bros con su DC Extended Universe también se entregaron a las prisas y al deseo de hacer caja rápida y aún están dejando que Wonder Woman cure sus heridas críticas y financieras. Para tratar de asegurarse los beneficios, han decidido volver a apostar por replicar la "fórmula Sommers", haciendo que la acción y aventuras prime por encima del terror. Buscando un público más actual y pervirtiendo la esencia de estos clásicos. 

El trasladar la acción de la película a la actualidad solo queda bien en una de las primeras escenas que nos remiten a recientes sucesos en Oriente Próximo. Por lo demás, esta decisión no ayuda a crear un buen ambiente para el resto de la película, que acaba siendo bastante clónica. 

Cierto que tendremos nuestra ración de Antiguo Egipto, pero la primera vez que lo tenemos está bastante mal utilizado (y lo peor es que repetirán varias mismas escenas, dejando bastante patente la terrible labor en la sala de montaje) y las escenas oníricas del desierto parecen más bien anuncios de colonia. 




No perdamos tiempo en hablar del gran problemón de la película. Y ese es el tener a Tom Cruise como protagonista. Este conocidísimo actor especializado en cine de acción se deja caer en esta producción como claro reclamo comercial. Sin duda, el tener el nombre de Tom Cruise de seguro que hace que más de uno visite la sala de cine. Y de no haber sido contratado para solo eso y se hubiese amoldado al conjunto de la película, no habría pasado nada. Pero el personaje que encarna Cruise en esta película no podía estar más fuera de lugar. Con él nos da la sensación de estar viendo una versión alternativa de Misión Imposible más que una película de La Momia. Es inevitable pensar en el aventurero que encarnó Brendan Fraser en las películas de Sommers. Que si bien se presentaba como un héroe de acción socarrón, no parecía sacado del contexto del film, cosa que sí ocurre con Cruise en esta película a la que, además, hay que sumarle el que esta gire en torno de él. Un GRAVÍSIMO error. Aunque sí que he de admitir que se nota que, aún con todo, Cruise se entrega al papel, algo que hay que aplaudir. 




Al final, el personaje que da título a la película se ve relegado nuevamente a secundario (lo que ya ocurrió con el Imhotep de las películas de Sommers, ojo). Y es una verdadera lástima, pues Sofia Boutella está INCREÍBLE en su papel de vengativa No-Muerta y resulta ser, claramente, lo mejor del film.

Olvidémonos de los cuatro casposos de siempre que de seguro habrán vomitado bilis en internet con la decisión de que, esta vez, La Momia sea una mujer (a lo que habría que remitirles a la Anck-Su-Namu de las dos primeras pelis de la trilogía de Sommers). No había necesidad de tratar de emular a Karloff. Y la vía libre que se les abrió ha permitido dar vida a la Princesa Ahmanet. Una estupenda reinvención de Imhotep que se presenta con una caracterización espectacular y muy vistosa (aunque quede en el aire el porqué y funcionamiento de esa doble pupila), a lo que se le une la estupenda interpretación de Boutella y que pedía a gritos más tiempo en pantalla y relevancia (el componente romántico de la película original está ahí pero no logran sustentarlo). Siendo la verdadera cara del Dark Universe (porque si piensan que ese tiene que ser Tom Cruise, que salgan ahora mismo de su error) y una notable reinvención de la criatura.




Acompañando al personaje de Cruise tenemos a Annabell Wallis, cuyo personaje acaba siendo relegada al simple interés amoroso por muchos conocimientos y relevancia que se le otorguen a su personaje. Y esto acaba en desastre debido a la nula química que hay entre ella y Cruise, lo cual hace que automáticamente todas sus escenas se sientan fuera de lugar (y no hay pocas).

Russell Crowe se deja ver en la película con un personaje que, supuestamente, será quien sustente este Universo Cinematográfico de Dioses y Monstruos y que se guarda una de las mejores escenas de la película (a pesar de lo pobre de los efectos digitales a la hora de recrear su "Lado Oscuro"). Pero al igual que La Momia de Boutella, se ve muy dejado de lado por culpa de Mr. Cruise.

A todo esto no hay que negar que la película cumpla en su misión de entretener, aún a costa de tragarse unos cuantos topicazos y alguna que otra abochornante escena, pero a la hora de manejar el ritmo de la película, esta logra mantener atento al espectador hasta los créditos finales. Alex Kurtzman es bastante primerizo en esto de dirigir (este es su segundo trabajo). Pero como productor tiene una carrera bastante longeva y muy marcada por las superproducciones y películas de acción. Esta experiencia queda bien patente en la película.




Y aunque la acción y la aventura reinen en esta producción, el aficionado al terror aún tendrá unos cuantos momentos que agradecerá ver. El primer ataque de la resucitada Amhanet y la "ratonil" primera escena junto a Nick Morton dejan claro que, de querer hacerse, este Dark Universe podría reconducir su camino. Y seguro que le gustará captar los homenajes, como el que se intuye a los Muertos Vivientes de Amando Ossorio en unos de los acólitos de Amhanet, el (bastante) innecesario momento rostro en la tormenta de arena, que tan grabada se quedó en nuestra memoria al verlo en 1999. Y está bastante bien el que han hecho a Un Hombre Lobo Americano en Londres a costa de la condición que sufre el personaje de Jake Johnson (ESE debería haber sido el estilo de humor que tendrían que haber utilizado).

¿Y cómo funciona esta película como inicio del Dark Universe, me preguntaréis? Pues malamente, la verdad. Sí, tenemos guiños (ojo a uno que han dejado a La Momia de Sommers) y varios easter eggs. Y el personaje de Crowe y su organización (¿era necesario tener más paralelismos con el UCM?) nos hacen, cuanto menos, enarcar una ceja con curiosidad. Pero todo se muestra de forma muy tímida (lo que desentona al tener en cuenta que antes de empezar la película nos muestran en toda su gloria el logo de Dark Universe) y quedando también de lado para que la historia del personaje de Cruise se desarrolle sin mucho impedimento. De todos modos, las semillas están plantadas. Y solo queda rezar a Set, Satanás, o como quieran llamarlo, para que la oscura cosecha salga bien provechosa (supuestamente la próxima película será la nueva versión de La Novia de Frankenstein por Bill Condon en 2019).




Esta película funciona a medio gas como actualización del clásico de Universal. Si bien se ha hecho un gran trabajo al concebir el lavado de cara de esta criatura, la cosa queda opacada al intentar volver a replicar la fórmula que le funcionó bastante bien a Stephen Sommers allá por 1999. A lo que se le suma lo fuera de lugar que está Tom Cruise y su personaje. Todo esto logra que esta nueva versión se sienta como otro blockbuster veraniego más. 

Ojalá Universal se replanteé de verdad todo este UC que ya cuenta con unos grandes actores en nómina (Javier Bardem, Johnny Depp y los rumoreados Dwayne Johnson y Angelina Jolie). Que no se deje llevar por querer emular a los superhéroes y la acción de Marvel Studios y que de verdad se impregnen de lo que hizo grande a estas películas que se convirtieron en clásicos para que su Mundo de Dioses y Monstruos sea algo digno de verse y disfrutarse.




Lo Mejor: La Momia de Boutella. El personaje de Russell Crowe.

Lo Peor: Tom Cruise. El erróneo enfoque de este Dark Universe y lo mal que empieza.



miércoles, 14 de junio de 2017

El terror en la mochila: El orfanato maldito de San Pedro (México)



Hoy  me he levantado, de nuevo, aventurera y con ganas de largarme a Puebla,  México. ¿Por qué allí? Pues porque me esperaba una aterrorizante visita al orfanato de San Pedro.

Si paseas por la carretera, te encontrarás una casa abandonada que jamás pudo ser vendida a causa de todo lo que ocurrió dentro de sus paredes. No se tienen muchos datos sobre cuando se construyó o para qué fin, pero sí que albergó un orfanato, un cruel orfanato. Los niños eran torturados, atados, sacrificados en sanguinarios rituales satánicos y matados, cruelmente, de hambre.

Los cadáveres de los infantes aparecían con el cuello roto, ahorcados con sus propias ropas, con todos sus huesecitos hechos trizas... un auténtico infierno en la tierra.



Años después, Gloria, una fotógrafa, cuenta cómo empezó a sentir presencias extrañas cuando caminaba cerca de la casa, llegando a ser testigo, incluso, de rituales satánicos en sus inmediaciones, de los que pudo tomar algunas fotografías: hombres vestidos de negro sacrificando bebés, generándose todo mi completo y enorme odio. Denunció y la policía hizo un macabro hallazgo: un sótano lleno de cadáveres de algunos de estos "hombres de negro". Tras esto, enterraron este horroroso descubrimiento para que nadie más pudiese profanar el lugar.

Muchos dicen que este lugar es ficticio, algunos otros, que nadie se atreve a acercarse a esa casa. ¿Verdad o mito?

Fuente: 

martes, 13 de junio de 2017

Entrevista Castle Rock Asylum & Chica Sombra a Ivana Baquero



FOTOGRAFÍA DE RUBÉN VEGA


¡Hola guapa! Bienvenida a Castle Rock Asylum y Chica Sombra, donde nos gusta el terror y la fantasía tanto como a ti. Cuéntanos, ¿cómo es un día normal en tu vida?

Cuando estoy rodando no hay días normales. Cada día es una aventura sin horarios ni descanso, es muy intenso pero lo disfruto mucho. Cuando no ruedo mi vida se normaliza y me gusta disfrutar de la tranquilidad y rodearme de los míos. Me gusta hacer deporte, ir al cine y compartir tiempo con amigos y familia, y si el día acaba con una cena con sushi ¡mucho mejor!

El Laberinto del Fauno fue uno de tus primeros trabajos más importantes y lo interpretaste siendo aún muy joven, ¿cómo te preparaste para ese papel tan complejo?

Guillermo Del Toro, el director de la película, me mandó una caja con libros y comics para que entendiera el tipo de película y personaje que pretendía. Esas lecturas y los varios ensayos que emprendimos me ayudaron, pero también profundizamos mucho durante el rodaje donde Guillermo dedicaba tiempo hablando conmigo y explicándome cómo se sentía Ofelia en cada escena y por qué. Supo guiarme y facilitar mi interpretación. Tenía 11 años, y por entonces no tenía la técnica que he ido adquiriendo con los años.

En Las Crónicas de Shannara interpretas a una mujer fuerte, independiente y personalmente, mi favorito de la serie, ¿crees que hacen más falta personajes como Eretria dentro de la fantasía?  

Sí, ojalá hubiesen más personajes de este tipo. Aunque últimamente hay más producciones donde son mujeres las heroínas. Pero en el cine o las series españolas aún no hay muchos personajes de esas características.

Has trabajado en varios títulos de terror desde niña como Frágiles o La Otra Hija . Si tuvieras la oportunidad de escoger a un personaje de este género, ¿qué papel te hubiera gustado interpretar? 

El personaje de Lucile Sharpe que interpreta Jessica Chastain en La Cumbre Escarlata.

Hace unas semanas estrenaste “Demonios tus ojos”, un drama familiar en el que harás “sufrir” a tu hermano. ¿Cuál sería la traición que más te dolería a ti?

La traición que me dolería y me costaría perdonar es la deslealtad.

¿Puedes contarnos algo sobre tus próximos proyectos?

Acabo de regresar del rodaje de Las Crónicas de Shannara y ahora lo que me apetece es descansar y pasar tiempo con los míos. Pero pronto empezaré con la promoción de la serie. También tengo pendiente volver a Los Ángeles  y quizás salga algo para después del verano.

Por último, darte las gracias y hacerte una última pregunta: ¿eres feliz?

Sí, soy feliz. Lógicamente hay momentos mejores y peores, pero vivo una vida privilegiada y aprendo a aceptar lo que me trae.




lunes, 12 de junio de 2017

La Sala Común: Black Mirror T.3





El futuro ya está aquí.

En esta ocasión, hemos visionado la serie antológica Black Mirror, que gracia al gigante Netflix ha vuelto con fuerza. La tercera temporada nos ha traído muy buenos episodios en la que vemos, como es costumbre en esta serie, una dura crítica a la sociedad moderna.

Esta temporada, junto a la siguiente que está en proceso de post producción, son las más largas y cuentan con seis episodios en vez de los tres de sus antecesoras.

Pero vayamos capítulo a capítulo, donde os daré mi opinión de cada uno de ellos.

Caída en picado: En un mundo no muy lejano (y que da miedo pensar que en poco tiempo estaremos así), la humanidad vive obsesionada por los ‘likes’ y las puntuaciones de desconocidos, y con unas lentillas especiales y móvil en mano (muy parecido a unos que acaban de salir al mercado), podemos saberlo todo de la persona que tenemos delante. En medio de todo esto, una mujer necesita subir de puntuación para poder mudarse a un idílico barrio ya que las personas más valoradas en la red tienen una vida mejor.
Gran capítulo que muestra la obsesión por agradar a los demás y como a la gente se le valora más por su popularidad y no por su persona. Encuentro espeluznante los paralelismos que hay con la vida actual moderna.


Playtesting: Un joven que viaja por todo el mundo para huir de su pasado se queda sin dinero en Londres. Allí, uno de sus ligues le anima a que acuda a una oferta de trabajo de una multinacional de videojuegos de terror donde experimentan con algo nuevo.
Entretenido. Puede que el personaje no me haya acabado de gustar de todo y por eso he encontrado que al capítulo le faltaba algo. Lo que sí me ha gustado es la idea general, ¿se puede llegar a crear una realidad virtual en la que uno no sepa diferenciar entre lo que es real y lo que no?

Cállate y baila: Un adolescente sufre el chantaje de un grupo anónimo que le obligará a hacer todo tipo de pruebas si no quiere que un video privado salga a la luz.
Mi favorito, sin duda. Engancha, llegas a empatizar con el personaje y entonces… te dan un mazazo en los cinco minutos finales. Aún sigo en shock con este episodio.

San Junípero: Dos chicas se encuentran en una realidad diferente. Se enamoran, pero no todo puede ser un cuento de hadas. ¿O sí?
Me gustó la idea de San Junípero, los personajes, la estética y sobretodo, la música, pero aún así lo vi algo lento, y demasiado amable para lo que es Black Mirror.


La ciencia de matar: El mundo esta en guerra. Los soldados deben combatir al enemigo al que llaman las cucarachas debido a su aterrador aspecto. Un soldado al que una de ellas le deslumbra con un extraño artefacto empezará a ver cosas extrañas, ¿y si no es todo como les habían contado?
Otra idea muy interesante. La implantación de un chip para deshumanizar al enemigo, el arma perfecta. Muy buena trama y con mucha acción.

Odio nacional: Las abejas se han extinguido y han sido reemplazadas por mini robots. Por otro lado, en las redes sociales se pide la cabeza de una periodista que ha escrito un artículo cruel sobre una activista parapléjica que se ha convertido en mártir. Al poco, la mujer muere en extrañas circunstancias y una dura policía y su compañera experta en informática tendrán que averiguar al culpable de tan extraña muerte antes de que el asesino vuelva a atacar.
Este ha sido el episodio más largo, y si bien la idea es buena, se me hizo algo largo y pesado. Para mi gusto, con menos duración hubiera ganado mucho. Aún así, nos demuestra que el anonimato de las rrss y el poder que tienen puede ser peligroso, y que a algunos les traerá consecuencias.

La tercera temporada de Black Mirror me ha parecido muy buena. A pesar de que haya capítulos que me han gustado más o menos, sigue manteniendo el espíritu de las anteriores y una crítica feroz hacia el mundo actual llevándolo a un futuro no muy lejano y del que, personalmente, me aterra pensar que estamos llegando demasiado pronto.



viernes, 9 de junio de 2017

Crítica de Piratas del Caribe: La Venganza de Salazar de Joachim Rønning y Espen Sandberg





Una de las películas más queridas y recordadas de principios de este siglo es sin duda Piratas del Caribe: La Maldición de la Perla Negra. Basada en una popular atracción de Disneyworld, y repitiendo la fórmula de película cómica de aventuras sobrenatural que tan bien le funcionó a Stephen Sommers con su Momia, esta propuesta se convirtió en todo un éxito que animó a Disney a realizar una trilogía a costa de estos piratas que fue de más a menos. A lo que no ayudó NADA una cuarta entrega que logró que muchos pasasen por la quilla por propia voluntad para bajarse de este barco que la propia Disney había hundido y que ahora trata de reflotar con esta quinta entrega. La Venganza de Salazar (penosos subtitulo teniendo en cuenta cuál es el original: Dead Men Tell No Tales) recupera un poco del espíritu de la trilogía original, pero al final se queda en un simple divertimento a años luz de lo que podría (y debería) ofrecernos este nuevo capítulo de la saga Piratas del Caribe.




La película arranca de increíble manera. Nos presentan a uno de los nuevos personajes y a la vez tenemos un vistazo a uno de los más queridos de la trilogía original. Se nos presenta el leit motiv y también tenemos la inmejorable puesta en escena del villano. Y es curioso que sea con la aparición de Johnny Depp (Ed Wood, Alicia en el País de las Maravillas) como el Capitán Jack Sparrow que se note como la película se resienta bastante. Ya son 14 años que este actor se pone las (sucias) ropas y se regodea en los ademanes de este personaje. La primera vez le retribuyó una nominación al Oscar y está claro que él era el gran peso pesado de la trilogía original de Gore Verbinski (Rango, The Ring). Pero ya en la anterior entrega se notaba el agotamiento tanto por parte del actor como por el público hacia este personaje que, aún con todo, llega a arrancarnos alguna sonrisilla de vez en cuando (imposible no disfrutar con la endiablada escena de la Guillotina). Pero en esta película se siente DEMASIADO forzada la inclusión de Sparrow que, de todos modos, se habría sobrellevado mejor si le hubiesen dado más salida a esa parte inicial donde vemos al Capitán en sus horas más bajas. 




El forzar la aparición de Johnny Depp repercute en los demás miembros del reparto como los dos nuevos rostros de la saga: Henry Turner (Brenton Thwaites) y Carina Smyth (Kaya Scodelario). A lo que tampoco ayuda que se sientan como una especie de remake de los Will Turner y Elizabeth Swan de las tres primeras películas. Henry, a pesar de su historia de fondo, no deja de ser tan (o más) sosainas que su padre en la ficción. Y por muchos esfuerzos que hayan puesto en que el personaje de Kaya se presente como algo más que una cara bonita (muchas veces rayando el anacronismo), al final vuelven a repetir los mismos errores que con Elizabeth (no, nos libraremos del romance y de postre tendremos una trama paternofilial demasiado sacada de la manga).

Otros dos nuevos personajes que acaban siendo puramente anecdóticos son los del actor David Wenham (Marvel´s Iron Fist, 300) y Golshifteh Farahani. Esta última personalmente me dolió más teniendo en cuenta que se presentaba como un interesante aporte a esta saga para solo quedar en el simple recurso argumental para poder tener al personaje de Wenham un poco más en pantalla.




Mejor lo tienen las caras ya conocidas de esta saga como varios integrantes de la tripulación de Jack como Mr. Gibbs (Kevin McNally), el enano Marty (Marin Klebba) o Geoffrey Rush (La Ladrona de Libros, Dioses de Egipto), quien vuelve a robar tanta escena como Sparrow con su Capitán Barbossa, quien al principio de la película se nos presenta como el mejor bien parado del grupo original (pena de no tener más de esto en el film).

Hablando del villano, nuestro paisano Javier Bardem (Operación Skyfall, Biutiful) ya ha dejado claro en repetidas ocasiones que los personajes malvados o perturbados le sientan de fábula. Y el Capitán Salazar de esta entrega también se prestaba a hacer brillar del todo al actor. Lástima que no sea así y se quede a medio gas. Desde luego, no será problema suyo. Se siente como Bardem lo da todo. Su espectral caracterización (y la de su tripulación) lo colocan a la par del gran David Jones. Incluso en ese flashback antes de ser maldecido está fantástico y se intuye un gran villano que no necesitaba de poderes sobrenaturales para darnos una gran película. Pero tal como está escrito el guión, Salazar y los suyos quedan muy a deber. Una verdadera pena, pero al menos no se hunden en el fango de donde no pudo salir el Barbanegra de Ian McShane (American Gods, John Wick) y su tripulación zombi




Y es el guión donde la película de verdad hace aguas por todos lados. Un cúmulo de increíbles casualidades, lagunas argumentales y locuras que solo están para poder hacer seguir avanzando la trama. Por no hablar del bochornoso McGuffin en el que termina convirtiéndose el Tridente de Poseidón (mejor obviemos su diseño). Un objeto que solo está ahí para resolver los problemas de los personajes, pero que a su vez parece querer descubrirnos una mitología que ni presentan. Algo de verdad cuestionable teniendo en cuenta que esta saga ha estado enriqueciendo un Universo Propio al que solo le faltaba meterse en la Mitología Clásica para alcanzar un nuevo nivel. Pero está claro que en una sola película no podían manejar tantos elementos.

La dirección es bastante notable. La pareja de cineastas noruegos Joachim Rønning y Espen Sandberg (Bandidas, Kon Tiki) se entregan al desenfreno y logran transmitir bastante bien la sensación de aventuras que tanto buscamos en una película de Piratas del Caribe. A lo que se une una puesta en escena bastante interesante (aunque en ocasiones el CGI pueda ser cuestionable) y una BSO que, aunque recicla los temas más memorables que Hans Zimmer compuso para la trilogía original y apenas cuela temas originales, ayuda a recuperar la sensación que muchos vivimos con las primeras películas.




Comentar que este film SUPUESTAMENTE cierra la trama de dos grandes personajes de la saga (aunque la propia película lo pone en duda con la desconcertante escena post créditos) y que el cameo de Paul McCartney, aunque sea de lo más anticlimático, arranca las mejores carcajadas del film (algo que dudo mucho que consiguiera hacer otra aparición de Keith Richards).

En definitiva, Piratas del Caribe: La Venganza de Salazar cumple como entretenimiento y devuelve un poco de fe a esta saga de cine de aventuras. Aunque más les vale jubilar de una vez al Capitán Jack Sparrow (cosa que, claramente, dudo mucho) y pulir un poco más el guión para la próxima. 




Lo Mejor: Quita el mal sabor de boca que nos dejó la cuarta entrega.

Lo Peor: Se siente DEMASIADO desaprovechada. Johnny Depp ya no funciona ni como autoparodia.



jueves, 8 de junio de 2017

El terror en la mochila: Clínica del Doctor Guija (Sevilla)



Hoy cojo la mochila y me voy de nuevo a la hermosa Andalucía, concretamente a Sevilla. ¿Y qué se te ha perdido allí? A mí nada, pero muchos sí que perdieron la cordura dentro de la clínica del Doctor Guija, situada en pleno corazón de la Avenida de La Cruz del Campo.

Fue construida en el año 1919, pero no fue hasta 1956 cuando el doctor Eduardo Guija la compró. Desde el año 57 hasta el 66 funcionó como centro psiquiátrico. Total confidencialidad y secretismo rodeaban al centro, al médico y a sus pacientes, por lo que muy pocos sabían que, en su interior, se realizaban terroríficas y terribles torturas a los pobres internos, sobre todo, terapias de electroshock durante las que se oían desde las calles colindantes, los alaridos que dejaban escapar las víctimas.



A partir de su abandono, en la época de los 80, muchos han sido los jóvenes que se han visto atraídos por su leyenda, y que han relacionado el apellido del doctor con la Ouija. Efectivamente, no han pensado en un sitio mejor para practicarla. Dicen que, durante las sesiones, han visto sombras, sentido presencias que los acariciaban, y gritos amortiguados que les ponían los pelos de punta. Se cuenta también que en sus jardines están enterrados muchos pacientes que murieron allí a causa de los malos tratos que recibían, siendo ocultados o quemados dentro de la propia casa.

Algunas malogradas películas se han rodado allí, como "Las perras de Satán" o "Invasión Travesti". Jerónimo de los Santos, director de uno de estos films, contó que la experiencia resultó aterradora.

¿Verdad o ficción?



martes, 6 de junio de 2017

Psicofonía: I´m so tired (The Beatles)


Bienvenidos a una nueva sección en la que os contaré curiosidades sobre canciones que, según las leyendas, ocultan mensajes satánicos. ¿Verdad o mentira? Juzgar vosotros mismos. Bienvenidos a la sala musical de Castle Rock Asylum.


Comienzo esta nueva etapa con I´m so tired, una canción de uno de mis grupos favoritos: The Beatles.

Cuentan las leyendas que Paul McCartney murió hace mucho mucho tiempo, y el que nos acompaña ahora es un impostor. Parece que esta canción es la prueba que desató estos rumores de la muerte de este gran músico inglés.  Al final del tema, se puede escuchar a John Lennon balbuceando. Si ponemos la canción  al revés, se puede oír como dice:  “Paul is dead man, miss him, miss him" ("Paul está muerto, hombre, lo vamos a extrañar, lo vamos a extrañar”). De hecho, fue el propio Lennon el que la escribió estando de viaje en el campamento Maharishi Mahesh Yogi.

Sobre la supuesta muerte de Paul, se dice que  resultó muerto en un accidente de coche el día 9 de noviembre de 1966 y que fue reemplazado  por el ganador de un concurso llamado "El doble de Paul McCartney", un hombre llamado William Campbell.

William Campbell y Paul McCartney

Muchos expertos han analizado los diseños gráficos de las portadas originales de sus discos a partir de 1967 y en ellos también existe un mensaje que nos dice que "algo" le ocurrió a Paul. Más tarde, en el año 2010, unos forenses italianos llamados Gabriella Carlesi y Francesco Gavazzeni, dijeron que las imágenes de la cara de McCartney en 1966 y 1967 corresponderían a dos personas distintas.

¿Verdad o mentira? Nunca se sabrá, pero lo que si es cierto es que ya nunca volveremos a escuchar esta canción de la misma forma.



lunes, 5 de junio de 2017

Reseña: Venganza, de Jorge Urreta




Sinopsis:

Sólo cinco personas sobreviven tras un pavoroso accidente aéreo en un vuelo regular a Nueva York. César, un oficinista con insomnio que busca alivio en una clínica de trastornos del sueño. Daniel, un joven músico aficionado que ha ganado una beca en una prestigiosa escuela neoyorquina. Álex, un afamado odontólogo que va a presentar su trabajo en la Gran Manzana. Y por último, Óscar, un militar retirado, y su mujer Olga, que buscan unas vacaciones que sólo ella deseaba.

Sin saberlo, César guarda el secreto sobre cómo volver a la civilización, pero ni él mismo lo conoce o entiende. Desde el primer momento las envidias e intereses personales chocarán con el bien común, en una intriga trepidante con desarrollo y final sorprendentes.

Venganza es la intriga paranormal llevada a su máxima expresión con acción, miedo, traición y muerte.

Opinión:

Urreta nos presenta una historia que nos podría sonar muy bien: después de un accidente aéreo, un grupo de personas trata de sobrevivir a una isla desierta. Nos puede recordar a la serie Perdidos… pero hasta ahí su único parecido, al menos en lo referente en la trama.

Para mí, el libro está dividido en tres partes: los cinco protagonistas en la isla, el rescate y los nuevos descubrimientos, y la dulce venganza.

La primera de ellas está llena de misterio y nos presenta a los supervivientes del accidente: César, el centro de la novela, Oscar y Olga, un matrimonio que parece normal pero oculta más de un secreto, Daniel, un músico en busca de aprendizaje y reconocimiento, y Álex, un odontólogo algo egocéntrico pero que a medida que avanza la historia vemos que no lo es tanto.

Después de conocer (y usar) el secreto que esconde César y que descubre a raíz del accidente (y que no voy a revelar para no hacer spoiler), pasamos a la segunda, donde vemos como se adaptan los supervivientes a su nueva vida.
Puede que sea la parte que más pesada se me ha hecho, por las escenas que ocurren en la isla.

Y llegamos al tercer acto, el momento que da título a la novela. La verdad es que me ha gustado el modo en el que se lleva a cabo y, a pesar de no ser el final que hubiera querido para la novela, sí considero que es original y algo que no me esperaba, por lo que creo que es un acierto.

Sobre los personajes no resaltaría a ninguno en especial, y creo que todos cumplen su función en la trama, llena de traiciones y secretos que vamos desvelando a través de sus páginas.

Venganza es un libro que se lee en un suspiro. Tiene una narración fluida y directa, y cuenta con unos diálogos ágiles que hacen que se te pase el tiempo volando.

¿Lo recomendaría?

Es una lectura rápida y amena, llena de misterio y con un toque sobrenatural, por lo que resulta de lo más entretenida.

Muchas gracias a Jorge por el ejemplar.

viernes, 2 de junio de 2017

Crítica Alien: Covenant de Ridley Scott




Ya han pasado cinco años desde que Prometheus se estrenase, convirtiéndose en una de las películas que más ha divido al público de los últimos años. Mucho tiempo antes de su estreno, el director Ridley Scott (Blade Runner, Hannibal) no dejó claro a quien le preguntaba si esa nueva película de ciencia ficción tenía o no que ver con su querida Alien: El Octavo Pasajero. Aunque ya estrenada no pudo negar la evidencia: Prometheus PERTENECE al universo fílmico presentado en aquella película de 1979. Aunque Ridley decidió mirar al pasado, olvidándose de la Nostromo, de Ripley y los xenomorfos para acercarse a otro personaje de este imaginario más olvidado: El Space Jockey (o Ingeniero, como mejor se conoce a estas criaturas actualmente).




El no ofrecer una nueva ración xenomorfica hizo que, automáticamente, muchos espectadores se cerrasen en banda. Pero lo cierto es que juzgándola como película individual, Prometheus no resulta tampoco tan bien parada. Un interesante planteamiento e impecable puesta en escena. Pero repleta de personajes olvidables y estúpidos (por no hablar de cómo desaprovecharon a Idris Elba y Charlize Theron), al igual que la mayoría de las situaciones que daban la sensación de estar ante una película de Serie B de gran presupuesto. Además, al integrarla al Universo de Alien, Ridley nos dio más preguntas que respuestas, logrando que la película fuese aún más vapuleada.

Aún con todo, el director está del todo implicado con esta historia. Tanto, que ha decidido que será una saga que conecte directamente con El Octavo Pasajero. Siendo la película que nos ocupa la primera de las cuatro anunciadas secuelas de Prometheus.

Es así como Alien: Covenant se presenta como una película que quiere recuperar a los espectadores que pudo haber perdido en Prometheus, pero a la vez logra que todo lo bueno que tenía esa película quede opacado por esa necesidad de contentar a ese público que solo permanecerá atento si tiene al bicho pululando por pantalla (está claro que el añadir el subtitulo Alien ya era toda una declaración de intenciones).




La trama nos sitúa una década después de los acontecimientos narrados en Prometheus. Una nueva nave y su tripulación surcan el espacio. Pero su misión es otra muy distinta a la que llevó a la Dra. Shaw y los suyos a la pérdida luna LV-223. La Covenant es una nave colonizadora pero que opta por visitar otro planeta que podría ser mejor que aquel al que viajaban al recibir una extraña comunicación. Pero pronto descubren que lo que parecía un Paraíso es en realidad peor que el mismísimo Infierno...

Está claro que esta sinopsis ya choca bastante con lo que parecía que quería contarnos Ridley con el desenlace de Prometheus. Y aunque esta película no se desvirtúa tanto como para no poder afirmar que se trata de una secuela, se nota el esmero de querer insertar una nueva historia que se nos antoja ya bastante conocida y facilona, dando la sensación de que más bien estamos ante una especia de actualización de las dos primeras películas de la saga Alien para las nuevas audiencias. Esto hace que la película se sienta demasiado desaprovechada, pero por otra parte hace que no acabe de caer en el fango donde se hundía Prometheus. Porque Alien: Covenant se muestra como una película más sólida, que busca entretener y aterrar. Y esto está claro que lo consigue.




Vaya por delante que la puesta en escena es fantástica. Nos alejamos un poco del aspecto futurístico y aséptico de Prometheus y ya podemos notar algo de la suciedad y claustrofobia que pudimos ver en la Nostromo del film del 79 (cosa que se agradece demasiado teniendo en cuenta que de Covenant a El Octavo Pasajero solo le separan 18 años). Los paisajes del nuevo planeta siguen en la estela marcada por Prometheus, siendo localizaciones naturales pero que mantienen ese aura de misterio cuando nos presentan esa inquietante Necrópolis. La fotografía de Darius Wolski es impecable, al igual que el manejo de la cámara de Ridley Scott. No por nada, este director ya tiene cuatro décadas de experiencia que lo respaldan.

Es cuando nos paramos a analizar el guión cuando esta película comienza a revelar sus fallas, acercándose muy peligrosamente a su antecesora. Plagando el metraje de bastantes lagunas argumentales, momentos de lo más sonrojantes y personajes tan olvidables y estúpidos como la tripulación de la Prometheus. Por no hablar, de que el tema de los Ingenieros vuelve a estar pobremente presentado e incluso parece que se busca obviarlo en pos de centrarse nuevamente en los Xenomorfos.

Hablemos un poco de estas criaturas. Tras el guiño que Scott dejó en la escena post créditos de Prometheus, en Alien: Covenant tenemos otro tipo de antecesor de estas bestias: Los Neomorfos. Que muestran un aspecto bastante simple pero eficaz, pero que quedan desmerecidos por el abuso del CGI. Algo que también ocurre con el xenomorfo clásico que se dejará ver en la segunda mitad del film. Una verdadera lástima que sigan desaprovechando la fisonomía del actor Javier Botet ([REC], Expediente Warren: El Caso Enfield) relegando solo su trabajo a la captura de movimientos y no usando prótesis y maquillaje para que el terror vuelva a ser más "real".




En cuanto a los personajes, la mayor característica que poseen es que prácticamente todos son pareja (algo lógico teniendo en cuenta que forman parte de una misión colonizadora). Pero en la película esto no se aprovecha y de hecho nos enteramos de forma vaga y muy tarde, en la mayoría de las ocasiones, de que varios personajes lo son. Resulta que eso se cuenta mejor en algunos cortos revelados antes del estreno de la película. El problema es cuando este material no se realiza como complemento, no pueden dar por hecho que TODO aquel que vea Alien: Covenant lo haga tras ver esos cortos. Esto hace que no terminemos de conectar del todo con estos personajes y que en bastantes casos (sobre todo en el de James Franco), nos quedemos completamente impasibles.

Del reparto que conforman los colonos de la Covenant pues destaco a Danny McBride (Tropic Thunder, Juerga Hasta el Fin) por su refrescante cambio de registro (este actor ya está bastante encasillado en las comedias). Y a pesar de querer forzarla como protagonista y vendérnosla como una versión light de Ripley. Katherine Waterston (Puro Vicio, Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos) logra salir bien parada e incluso en la recta final se muestra una química con el personaje de McBride que debió haberse explotado más.




Si algo bueno nos descubrió Prometheus, eso fue al personaje que interpretó Michael Fassbender (Eden Lake, X-Men: Apocalipsis). A lo largo del metraje, el androide David iba demostrando una actitud que le hacía adquirir un aura más misteriosa e inquietante que cualquier amenaza que les esperaba a la tripulación de la Prometheus en LV-223. Y en esta película, Fassbender no solo da vida a un androide. La Covenant también tiene su sintético: Walter. Una versión mejorada del modelo anterior con una personalidad y actitud totalmente opuestas a David. Lo que permite que Fassbender se luzca con su actuación, regalándonos los mejores momentazos del film y dejando bien claro que lo de verdad conectará esta saga con Alien: El Octavo Pasajero será David.

A pesar de que la recta final se alarga bastante y que el plow twist se ve venir a leguas. Alien: Covenant no deja que el espectador llegue a aburrirse durante su duración. A la sensación de terror se le une una sugerente y opresiva BSO realizada por Jed Kurzel que realza los grandes momentos del film.




Alien: Covenant demuestra que hacer tanto caso a las críticas no siempre es buena idea. El esmero por colar xenomorfos en la película y hacer una especie de actualización de las dos primeras entregas de la saga, hacen que los elementos y propuestas que Scott quiere trabajar desde Prometheus se sientan demasiado opacados. Pero aún con todo, la puesta en escena y la buena mano a la hora de dirigir, logran que la película no sea desechada tan fácilmente.

Espero que Scott aproveche de verdad la próxima película (Alien: Awakening) de esta saga. Que ate algunos de los muchos cabos sueltos y que sea la conexión con El Octavo Pasajero, no jugándosela con esas otras dos secuelas.




Lo Mejor: David. El Prólogo.

Lo Peor: El dejarse llevar por las críticas de Prometheus y pervertir tanto la propuesta de esta secuela. Además de repetir errores de esa película.