viernes, 12 de mayo de 2017

Crítica Nunca Digas Su Nombre de Stacey Title





Con un considerable retraso en su fecha de estreno (se estrenó en USA el pasado mes de enero) ha llegado a los cines españoles Nunca Digas Su Nombre (The Bye Bye Man). Esta película supone el regreso de la directora Stacey Title, que lleva ya once años sin tocar una cámara, y la adaptación de un relato de Robert Damon Schnek. ¿El resultado?... Pues una de las películas de terror más sosas y desganadas que un servidor ha visto en mucho tiempo.

Nunca Digas Su Nombre sigue una práctica que se lleva viendo bastante en las películas de terror actuales. Y esta es la de realizar un potente y atractivo prólogo que sea todo lo bueno de la película. Y en esta ocasión la práctica es llevada al extremo, pues la brutal secuencia de inicio tiene toda la intensidad e inquietante atmósfera que podría haber hecho brillar a cualquier producción de estas características. Pero, claro. Al finalizar nos vuelven a endiñar los jóvenes protagonistas de turno y la historia se muestra simplona y cliché. Convirtiéndose en la enésima producción de terror que espera llenar salas de condescendientes espectadores que busquen un par de sobresaltos que los mantenga atentos durante la duración de la propuesta.




La misma traducción del título en español resume la película. El nombrar al ser que acecha en la película sirve como invocación, tal como ya pasó con Beetlejuice o Candyman. Aunque en esta ocasión solo hace falta decirlo una vez y se le añade el detalle de que el nombre está formado por una despedida. Algo que impulsa el film pero que este no aprovecha (aunque esto se convierte en tónica general).

La película se desarrolla sin ninguna sorpresa (excepto por los típicos jumpscares), vaga por sendas ya cansadas de transitar por los fans del género de terror y deja una sensación de desaprovechamiento bastante preocupante. Porque está claro que la historia estaba en el personaje de Leigh Whannell y su aterrador descubrimiento y no en ese trío de universitarios. Pero aún con todo esperaríamos que aprovechasen al Bye Bye Man como para justificar el visionado, ¿no?...




Más que una criatura, se supone que estamos ante una entidad. Algo que fuerza a la gente a hacer cosas horribles y que tiene el poder para provocar terribles visiones a sus víctimas. El darle un aura de misterio no está mal, pero la cosa cambia cuando la película prácticamente no se molesta en dar forma a la mitología tras este personaje. Porque está claro que hay intenciones de convertir al Bye Bye Man en un icono del nuevo cine de terror (no es difícil encontrar su referente a batir en el Bughuul de Sinister). Pero todo cae en saco roto, y seguramente el Bye Bye Man caiga en el olvido en unos cuantos años.




A esto se le suma la pobre caracterización del actor Doug Jones (habitual en el cine de Guillermo del Toro, habiendo sido el Fauno del Laberinto o Abe Sapien en Hellboy), que se adecua más al nivel de un capítulo de la serie Sobrenatural que una película. Por no hablar de los DEPLORABLES efectos digitales que nos echan en cara. Y lo cierto es que solo son en dos elementos (el fuego y el sabueso infernal del Bye Bye Man), pero resultan bastante criticables para una película que tiene un recorrido en cines (no estamos ante un film de Syfy directo para la televisión).

Exceptuando al ya citado Leigh Whannell, el reparto apenas logra cumplir. E incluso la participación de Carrie-Anne Moss (nuestra Trinity en la trilogía Matrix) se queda en pura anécdota y en un intento de poner alguna cara famosa en el elenco.





Nunca Digas Su Nombre no se molesta ni en relucir su mayor baza (el Bye Bye Man) y ni siquiera se muestra como una opción para entretenerse (y menos, aterrarse).

La película ha manejado un presupuesto reducido y ha generado unos buenos ingresos (incluso en nuestro país seguro que La Fiesta del Cine habrá contribuido bastante). Lo que, aunado al cliffhanger con el que se despide el film, amenazan con dar a luz una secuela.




Lo Mejor: El prólogo.

Lo Peor: Todo lo demás.




4 comentarios:

Pues a mí me entretuvo bastante :)

Pues qué suerte. Es cierto que de un tiempo a esta parte me he vuelto bastante exigente con el cine de terror. Aunque de vez en cuando me conformo con un mero entretenimiento. Para mí esta no es ni eso. De hecho, hace que me replanteé en volver a valorar más positivamente No Apagues la Luz XP

Hola!!!! No puedo creerlo estaba en mis próximas pelis para ver haahhahaah bueno veré si me animo o na nada mas para quitarme la curiosidad. Besos

Angel, que ninguna crítica te impida ver lo que quieras ver. Yo solo estoy dando mi opinión que puede ser totalmente opuesta a la que tengas tú al verla.

Esperamos tus impresiones si le das una oportunidad :)

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