Castle Rock Asylum

Bienvenidos a la locura.

I Convocatoria Literaria de Castle Rock Asylum

Toda la información, aquí.

Animal de compañía (Pet), de Carles Torrens

Crítica por Rain Cross.

La Sala Común: Black Mirror, T.4

Por Rubén "Reaper" GonzáleZ.

La cura del bienestar de Gore Verbinski

Crítica por Chica Sombra.

Colabora

Colabora con nosotros.

viernes, 29 de diciembre de 2017

Crítica: Star Wars; Los Últimos Jedi de Rian Johnson




Hace dos años que la compra de Lucasfilms por parte de Disney comenzaba a recoger sus frutos con El Despertar de la Fuerza. Séptima película de la saga Star Wars que comenzaba una nueva trilogía tras las, aún a día de hoy, tan comentadas precuelas de la trilogía original.

J. J. Abrams (Pérdidos, Super 8), quien había actualizado la otra gran franquicia space opera (Star Trek), fue el encargado de dirigir esta película que debía (re)enganchar al público a esta saga de esa galaxia tan, tan lejana. Y lo hizo siguiendo el "molde" narrativo de la película que dio inicio a esta franquicia (Una Nueva Esperanza). Algo que ya hizo que cierta parte del público la mirase con malos ojos, pero a lo que no se podía negar que ayudó a que esta película cumpliese con su cometido como inicio de una nueva trilogía fílmica. Presentó nuevos personajes, elementos y situaciones a la vez que aprovechaba también lo añejo para terminar de redondear el gozoso espectáculo que vivimos en 2015.

El Despertar de la Fuerza fue el pistoletazo de salida del Nuevo Canon de Star Wars por parte de Disney. Desde entonces hemos podido disfrutar de nuevas novelas cómics que expanden esta nueva etapa de la franquicia creada por George Lucas. Videojuegos. La serie animada Star Wars: Rebels, que recoge el testigo de las dos anteriores series de Clone Wars para ofrecer aventuras más enfocadas para un público más juvenil y que se encuadra entre el final de la trilogía de precuelas y antes del comienzo de las originales. Al igual que hizo el año pasado el fantástico primer spin-off cinematográfico de Star Wars: Rogue One, que presentó una visión más cruda de este Universo aprovechando uno de los huecos argumentales más criticados de Una Nueva Esperanza.

Pero era el Episodio VIII el que más miradas y atención ha acaparado. Lo visto en El Despertar de la Fuerza (y sobre todo el final) dio inicio a toda una etapa de especulación y emoción de los fanaticos de la franquicia que solo pudo aumentar tras salir a la luz los rompedores trailers (dudo que sean muchos los que no se sorprendiesen ni un ápice con ese "Es hora de que los Jedi se extingan" que el mismísimo Luke Skywalker pronuncia al final de primer trailer).

Imposible no ser dueño del HYPE cuando una veía cualquier cosa de Star Wars: Los Últimos Jedi. O al saber que Rian Johnson (Brick, Looper) dirigía y escribía esta película. Y el culmen llegó con las primeras críticas que la encumbraban como LA MEJOR de la saga. Estaba claro que había que rebajar expectativas. Créanme cuando les digo que lo hice, porque por desgracia, en mi caso, Los Últimos Jedi no ha logrado colocarse como la mejor película de Star Wars (aunque lo tenía todo para ello). Tampoco estamos ante lo peor (hasta la peor película de Star Wars logra salirse con el aprobado del espectador). Pero sí que la considero una de las decepciones más dolorosas de mi vida como cinéfilo. Pero no por ello voy a negar que estamos ante otra gozosa aventura galáctica que tiene el mejor apartado visual de la saga y trata de aportar nuevos aires a la franquicia (aunque estos no vienen sin algún que otro sangrante sacrificio o a base de arriesgadas y rompedoras decisiones argumentales).




Los Últimos Jedi arranca poco después del final de El Despertar de la Fuerza (aunque lo cierto es que esto es de lo poco que tendrá en común con el inicio de trilogía de Abrams). Tras acabar con la Nueva República, las armada espacial de La Primera Orden está acorralando a la Resistencia. A esto se le une las complicaciones que encuentra Rey al conocer al fin al legendario Luke Skywalker. La Esperanza en la Galaxia amenaza con ser extinguida. ¿Podrá la chispa que encendió la Resistencia ser el fuego que acabe con La Primera Orden?

El arranque de Episodio VIII es sin duda el más intenso de la saga. Más aún que el de La Venganza de los Sith aunque la escala de la batalla no sea tan grande. Se apura y alarga todo lo posible esta sensación que puede llegar a superar al espectador y que presenta un pico de intensidad que presenta uno de los grandes problemas de Los Últimos Jedi: su ritmo y duración. Estamos ante la película más larga de la saga (152 minutos), pero también ante la que más cosas puede contar y mostrar. Pero ni una ni otra. Rian Johnson (quien también es artífice del guión) no logra justificar la duración. Y lo peor es que imprime un ritmo bastante desigual que hace que por mucha intensidad que le imprima a muchos momentos, estos no logren calar en su cometido debido a lo que acontece o le precede. Y deja en un mayor endeble lugar sus últimos cuarenta minutos.




Desde luego, el tener a un cineasta que rompió tantos moldes como Rian Johnson encargado, no solo de dirigir, sino de guionizar, fue una gran y arriesgada decisión por parte de Disney. Y sí, es un acierto y un fallo al mismo tiempo. Rian trae un enfoque y tratamiento más fresco, oscuro y arriesgado. Pero al mismo tiempo rompe, sobre todo, con lo establecido por Abrams en la anterior película. Descolocando totalmente este Episodio. También se respira una entidad propia envidiable. Si no es la mejor, Los Últimos Jedi es una de las películas de la saga más perfectas a nivel estético y visual. Aunque ya hacía tiempo que se nos preparaba para esto desde el cambio de color a rojo en la tipografía del título de la franquicia. Episodio VIII tiene un excelente labor de diseño de producción, aunque es cierto que abusa bastante de lo digital. Algo muy doloroso teniendo en cuenta el estupendo trabajo de las dos anteriores películas de la franquicia al dar mucha prioridad y visibilidad a lo práctico y artesanal.

La película no deja de estar a merced de esa balanza que hace que uno se quede sin saber bien del todo en qué lado quedarse. Y lo peor es cuando lo negativo llega a pesar más que lo positivo.

Hablando un poco de personajes resulta muy doloroso ver que los nuevos que tan bien entraron en El Despertar de la Fuerza quedan bastante difuminados en esta entrega. Tampoco les hacen bien el volver a separar a la mayoría de ellos. Ese es el caso de Poe (Oscar Isaac) y Finn (John Boyega). A quienes les añaden otros nuevos personajes y subtramas que poco o nada les aportan y que incluso los lastran. En el caso de Rey (Daisy Ridley) también tira por lo negativo, viéndose bastante eclipsada por su compañero de trama (era lógico). Pero es uno de los personajes en los que más profundiza la película, y que está claro que brillará del todo en la siguiente entrega.

Del nuevo reparto el que mejor vuelve a quedar parado (por más que muchos no quieran comprenderlo) es Kylo Ren (Adam Driver). Personaje que ya en El Despertar de la Fuerza se presentaba de manera harto interesante por mucha mofa que pudiera generar por sus "rabietas" y afán por querer parecerse a su ídolo Oscuro. En Los Últimos Jedi se continúa aprovechando de su interesante y continúa inflexión en su lugar en el mundo (y en la Fuerza). Y se le añade otro interesante pensamiento que parece querer trascender al mismo film y llegar al mismo espectador. A opinión personal, aún no trago del todo su última parte en la película (pero creo que esto me pasa con el resto del conjunto) ni el plow twist que Johnson le ha añadido a la excelente historia del fin de la Academia Jedi de Luke. Pero queda bien claro que Kylo es el gran villano (o mejor tildarlo de antagonista) de esta trilogía. Y si aún quedan reticentes a aceptar esto, ahí está el Episodio IX para tirar la casa por la ventana.




El resto de la Primera Orden no queda en buen lugar. El Hux de Domhall Glesson (Ex Machina, Black Mirror) ha caído del todo en un terreno cómico del que difícilmente puede salir. La nueva oportunidad de redimir a la Capitana Phasma (Gwendoline Christie) es el doble de doloroso si uno ha seguido la labor de expansión del personaje en cómics y su novela. Y Snoke (Andy Serkins) protagoniza uno de los momentos más rompedores y polémicos de la saga que acaban con cualquier atisbo de intentar ir más allá del Emperador 2.0.

Desde luego que es aplaudible la decisión de Rian y Disney de no mostrar en la película cualquiera de las MUCHAS teorías que generó este personaje (o temas como el árbol genalógico de Rey). Pero visto lo visto, y en un principio (recordemos que Abrams se encarga del próximo Episodio) no creo que esta decisión sea lo más coherente con lo que hemos visto de este personaje (aunque por suerte, a esto precede una de las mejores escenas de combate de la saga en general).




Toca hablar de los únicos e irrepetibles hermanos Skywalker. La reciente pérdida de la actriz Carrie Fisher hace imposible que no atesoremos cada segundo de su personaje en pantalla por muy curioso que resulte el que se desaprovechen tantos buenos momentos para dar un dignísimo cierre a su Leia. Y hablando de Luke... Estaba claro que lo que se nos contaba y vimos en El Despertar de la Fuerza sobre este personaje pretendía hacer más digerible al espectador más "clásico" sobre el enfoque que le esperaba al personaje de Mark Hamill. La continuación de la famosa escena entre Rey y Luke en esa isla es toda una declaración de intenciones (aunque antes ya estaba lo que vimos en los trailers). Los Últimos Jedi quiere alejarse un poco del ejercicio del Mito del Héroe de Campbell con patas que fue Luke Skywalker en la trilogía original y mostrarnos a un personaje más humano que se ve superado por sus errores y la edad. Un excelente punto de vista que aún así no se explota como debería. Y es una lástima teniendo en cuenta que esta decisión ya de por sí trae consigo un buen número de desaprobaciones (la primera por parte del propio Hamill). Aunque sí, tranquilos, que el viejo Luke sigue presente en el personaje y se reserva el gran momento que necesitaba en esta trilogía (aunque puede que se nos antoje algo precipitada y que podría esperar un episodio más).




Últimamente el humor está siendo un clásico en las críticas de muchos. Y en Los Últimos Jedi vuelve a cobrar protagonismo esta queja. Algo realmente curioso teniendo en cuenta que el humor ha estado presente en esta saga desde Una Nueva Esperanza. Aunque rompo una lanza a favor de esa gente al coincidir bastante en esta crítica. Pero no lo hago desde el pensamiento de que se extinga cualquier atisbo de comedia del film, sino más bien regular su uso. Teniendo en cuenta lo que parece querer contar Episodio VIII y cómo lo quiere mostrar es cierto que resulta bastante frustrante encontrarte según que escenas cómicas y chistes (ojo cuidado, que aunque parezca mentira no me refiero a ningún momento con los Porgs), Solo hay que echar un vistazo a Rogue One, la película menos cómica de la saga (aunque para nada prescindió de chistes y momentos de humor... aunque más bien tirando a negro o ácido), pero algo lógico teniendo en cuenta el enfoque y temática a tratar. Los Últimos Jedi parece querer continuar con lo que mostró el spin-off de Gareth Edwards. Solo hay que ver las escenas bélicas, trama de Canto Bight y el personaje de Benicio del Toro. Pero en todo ello Johnson parece no querer aprovecharlos o vuelve a rebajar el tono.

Para ir terminando, señalar que si bien se atacó bastante a El Despertar de la Fuerza por su revival de Una Nueva Esperanza. Aunque no se alarga a toda la película, Episodio VIII comparte bastantes escenas y elementos con, no solo una, sino dos Episodios de la trilogía original (El Imperio Contraataca y El Retorno del Jedi).




Está claro que Los Últimos Jedi dará mucho de qué hablar durante bastante tiempo. A corto plazo habrá que ver cómo afectará a lo que veremos en Episodio IX que volverá a estar en manos de Abrams. A largo, pues no han faltado los comentarios que recuerdan que El Imperio Contraataca no fue tan bien recibida en su estreno. O que las primeras opiniones de los que visionaron en sus primeros pases La Amenaza Fantasma hablaban de "La Mejor Película de Star Wars". Así que lo mejor será tratar de disfrutar lo máximo posible de esta nueva entrega de la estelar franquicia y no quedarse demasiado con lo malo o decepcionante que podamos encontrar. Que ya sabéis a dónde llevan los malos pensamientos...




Lo Mejor: Es el Episodio más fantástico a nivel visual. Kylo Ren.

Lo Peor: Bastantes elementos y puntos que crean una dolorosa sensación de decepción.



miércoles, 27 de diciembre de 2017

El terror en la mochila: El túnel de los gritos de Ontario (Canadá)



Hoy he vuelto a levantarme viajera, así que he cogido mi mochila del terror y me he largado a Canadá, al túnel que se encuentra en Ontario, más conocido por los lugareños como El túnel de los gritos. Este sitio fue construido para drenar las aguas de las tierras cercanas, y también para transportar mercancías y animales, pero ocurrió algo terrible que cambió para siempre su historia.

Un hombre quiso vengarse de su mujer y no encontró otra forma más dolorosa de hacerlo que a través de la hija de ambos, de la que había perdido la custodia. La llevó hasta el túnel y le dio fuego, quedándose a mirar cómo la niña suplicaba y gritaba entre llamas hasta su último aliento. Esta leyenda local tiene algunas variantes, pues otros vecinos cuentan que la chica escapó de un incendio en una granja cercana y, tratando de huir con la ropa en llamas, murió dentro del túnel. Sea cual sea la versión verdadera, si enciendes una cerilla dentro del lugar, automáticamente el fantasma de la chica comienza a gritar, pues le tiene pánico al fuego que acabó con su vida tras un agónico sufrimiento.



Como curiosidad os diré que la película Limestone Burning está basada en esta historia y rodada en este lugar y en sus alrededores. También sirvió de escenario para la adaptación de La Zona Muerta, de Stephen King, que fue dirigida por David Cronenberg en 1983.

Sean o no ciertas las leyendas, creo que rodearé el túnel... por si acaso.



lunes, 25 de diciembre de 2017

La Sala Común: Stranger Things 2




En su momento, en Castle Rock Asylum decidimos prescindir de realizar una crítica sobre Stranger Things. Las opiniones desbordaban internet y prácticamente todas coincidían en lo mismo que pensábamos nosotros: Era una excelente serie de terror y ciencia ficción que aunaba todo lo bueno y genial de los ochenta

Es increíble pensar que tan solo haya pasado un año desde el estreno de la primera temporada. Pues Stranger Things se ha convertido en tiempo record en todo un fenómeno mundial. Muy pocas deben de ser las personas que no han paseado por Hawkings, buscado a Will, entablado amistado con el mejor Grupo de Niños desde los Goonies y escapado de la amenaza del Demogorgon.




Stranger Things finalizaba con una escena que podía avecinar una continuación o quedar en el final abierto. Desde luego, los ochenta nos regalaron algunas de las mejores sagas de la historia del cine (y muchas otras que se cuentan entre lo peorcito). Pero Netflix no podía evitar continuar una de sus series más visionadas, por lo que no se tardó en anunciar su segunda temporada que ha vuelto a causar revuelo. Pero esta vez, al tener una opinión bastante contraria a la del resto, nos animamos a realizar la crítica de Stranger Things 2

La trama nos sitúa también un año después de lo acontecido en la primera temporada. La panda ha perdido a Eleven pero recuperado a Will. Y todos los que se han enfrentado a la amenaza del Demogorgon tratan de seguir con sus vidas en el pueblecito de Hawkings. Pero el peligro de esa otra Dimensión no ha hecho más que empezar...

Está claro que Netflix y los hermanos Duffer lo tenían bastante difícil a la hora de afrontar una continuación de Stranger Things. Gran parte del éxito de la primera temporada fue el factor sorpresa. Muy pocos sabían lo que iban a descubrir a la hora de empezar a reproducir los episodios. Lo cual no quita que los artífices se esmerasen en volver a presentar cartas tan buenas como las que mostraron en su primera jugada... Por desgracia, de tenerlas, se las han querido reservar y esta segunda temporada se ampara en una terrible sensación de refrito que convierte a Stranger Things 2 en la mayor decepción televisiva del año.




Nadie puede negar que esta serie vive de las referencias, homenajes y guiños al cine y tv ochenteras y a todas sus referencias Pop. Esto fue uno de los temas más criticables por muchos en la primera temporada. Se aseguraba que esto convertía a la serie en un impersonal ejercicio de revival nostálgico. Y sí, no se puede negar que se notaba que utilizaron esto como gran reclamo, pero la clave estaba en componer con esos retazos una nueva historia que bebía de todo aquello. Una manera de volver fresco y nuevo algo ya viejo y conocido. He de aplaudir la decisión de que Stranger Things 2 fusile la mayor parte de su carga ochentera más "visible" en sus primeros episodios para querer apostar por su propia historia (ojo, que esta no se libra de sus reconocibles conexiones con otras conocidas películas y series ochenteras). Pero por la contra, resulta que cae en un terrible ejercicio de auto-homenaje.




No es difícil notar que se repite el esquema argumental de la primera temporada por mucho nuevo personaje o otros añadidos. Hay un bochornoso ejercicio auto referencial con un infumable uso de flashbacks de escenas de la anterior temporada (no hace ni un año que las vimos... ¿tan cortos de memoria nos concibe Netflix?) y momentos que tratan de reinventar otros ya vistos en nuestra primera visita a Hawkins. Es imposible defender este egocéntrico ejercicio de "Nostalgiatitis" que tiene esta temporada.

A la malograda trama central se le añaden otras sub-tramas que no logran cuajar y terminan por hacer sentir que lastran el conjunto. Destaca sobre todo la que nos echan encima en el episodio más comentado (y no para bien) titulado La Hermana Pérdida. El séptimo episodio de esta nueva temporada de Stranger Things es totalmente anticlimático. Nos saca de la historia buscando plantar la semilla de una trama que no busca ser afrontada de momento. Como si los Duffer se quisiesen guardar una bala en la récamara. Pero es que todo este episodio rompe con el tono y dinámica del resto de la serie por mucho que esta sea la que de comienzo a la temporada. Parece más un episodio piloto de otra serie del catálogo de Netflix. Y lo peor es que afecta al personaje peor tratado (con permiso de Will) de esta temporada.




Los nuevos personajes tampoco son muy bien recibidos en el conjunto. A excepción del irresistible Bob encarnado por Sean Astin (tener a uno de los Goonies originales en esta serie era casi un deber que esta serie debía cumplir), quien además logra que la sobreactuada Joyce de Winona Ryder consiga contenerse (muy de agradecer). Poco logran aportar el resto... El peculiar periodista adicto a las conspiraciones interpretado por Brett Gellman se ve afectado por la sub trama más desaprovechada de la temporada. Paul Raiser parece que solo está ahí para dejar más claro el homenaje a Aliens: El Regreso en uno de los episodios. La Max de de la joven Sadie Sink se presenta como un personaje interesante en los primeros episodios pero que no tarda en caer en el tópico con patas de "La chica nueva" del grupo. Y su hermano en la ficción (el Power Ranger Dacre Montgomery) es el prototipo de bully Made In Stephen King más penoso que he tenido el poco placer de conocer.




Más les valía trabajar mejor el reparto original. Hay casos muy sangrantes como el de Will (Noah Schnapp), quien vuelve a quedar relegado como simple contacto viviente con esa Dimensión Desconocida o el de Mike (Finn Wolfhard) que sorprende en los primeros episodios con una interpretación que va más allá del de "Chico Post-Goonie". pero que por desgracia acaba siendo reclamado por la historia para amoldarse de nuevo a las exigencias de la trama. Otros quedan en tierra de nadie como Nancy (Natalie Dyer) y Jonathan (Charlie Heaton). Al Dustin de Gaten Matarazzo y el Lucas de Caleb McLaughlin se les exprime hasta la última gota de comicidad de sus respectivos personajes hasta convertirlos en una parodia de sí mismos. Y el sheriff Hopper (David Harbour) por suerte se mantiene en su línea de tipo duro por fuera pero tierno por dentro (estupenda decisión esa de darle esa relación paternofilial con ese otro personaje).




Resulta que el mejor tratamiento de personaje de esta temporada está en el de uno de los secundarios más cuestionables de la anterior entrega. Uno que a pesar de que en la recta final tuvo sus momentos, parecía que iba a volver a sus terribles orígenes. Pero resulta que en esta temporada Steve (Joe Keery) pasa por una evolución que lo coloca como el mejor personaje de la temporada (si me lo llegan a decir al terminar de ver la primera temporada me desmayaría de la risa).

Si en la primera temporada la figura del Demogorgon funcionó a la perfección al seguir el planteamiento que Steven Spielberg plasmó en Tiburón (dar pequeños momentos con la criatura creando una atmósfera de suspense para ir in crescendo hasta el explosivo climax). En Stranger Things 2 como muchas secuelas se sigue la fórmula de Más pensando que será Mejor... Pero cantidad no va siempre seguido por calidad. Y en este caso es así. Un desganado ejercicio de diseño que además viene ligado a un CGI muy malogrado que, al menos, en la primera temporada se mantuvo hasta el final.

Por otro lado tenemos lo que se nos vendió desde el primer teaser póster y trailer como la gran amenaza a batir. Pero cuya participación queda al descubierto como un simple anticipo de lo que podría dar de sí en futuras entregas. Y esto es tónica en Stranger Things 2. Cuya misión parece que es la de entretener con algo ya visto (aunque con alguna pequeña mejora o diferencia y nuevos personajes) para intentar alargar lo máximo posible esta serie que es, claramente, "el Juego de Tronos" del Gigante del VOD. Netflix tiene en Stranger Things una gallina de los huevos de oro que quiere exprimir lo máximo posible. Tanto es así que van a forzar el rodaje de sus dos próximas temporadas para que su reparto no cambie demasiado físicamente.

¿Qué Stranger Thimgs 3 y 4 puede que nos sorprenda tanto y más que la primera temporada? Puede que sí, internillos. Pero de momento, esta temporada es todo un amargo tropiezo. ¿Entretiene? Pues sí, la serie sigue manteniendo ese tono y ritmo ágil y divertido que tanto gusta a Netflix y que justifica su práctica "maratoneable" de estrenar sus temporadas completas. Pero lo hace repitiendo esquemas y cayendo hasta en el auto-homenaje.



Lo Mejor: Sigue siendo bastante disfrutable. Steve.

Lo Peor: Se siente como un ejercicio de refrito para alargar la serie una temporada más. Los nuevos personajes y sub-tramas aportan poco o nada al conjunto.



viernes, 22 de diciembre de 2017

Crítica Verónica, de Paco Plaza



Sinopsis:

Inspirada en una historia real sucedida en el madrileño barrio de Vallecas en los años 90. Tras hacer una ouija con unas amigas, una adolescente es asediada por aterradoras presencias sobrenaturales que amenazan con hacer daño a toda su familia. 



Opinión:

Verónica es el nuevo trabajo del director Paco Plaza, y la verdad es que me llamó la atención desde que supe de ella. 

Basada en hechos reales, nos cuenta la historia de Verónica, una adolescente que decide jugar a la ouija con dos amigas durante un eclipse solar. En la sesión, algo extraño sucede y la joven trae del más allá algo que la atormentará hasta el último momento.

Está basada en el que se conoce como 'El caso Vallecas, uno de los sucesos paranormales más aterradores ocurridos en España, donde en 1991, Estefanía Gutiérrez, una chica de 18 años y seguidora de lo oculto, juega con la ouija junto a sus amigas, al igual que en el film. En la película hay varios cambios, a parte del nombre de la protagonista el cual nos recuerda a la leyenda urbana de Verónica, y es que Estefanía tenía cinco hermanos, no tres, y ella era la del medio. También ambos padres estaban vivos y se preocuparon por su hija, a la cual llevaron al hospital debido a su extraño comportamiento, a diferencia que su versión cinematográfica donde el progenitor está muerto y la madre, ausente. 
Los que conozcan el caso real ya sabrán el destino de la chica, que no voy a desvelar para no destripar la película. Sólo diré que, como es común cuando se trata de las versiones fílmicas, está bastante adornado y busca asustar y sorprender al espectador. Aunque solo lo consigue a medias.


La película cumple con su prometido. Es distraída, tiene un ritmo rápido y toques de nostalgia por los '90 gracias a la BSO y las canciones del grupo Héroes del Silencio.

Las actuaciones son correctas, destacando a Sandra Escacena, que interpreta a Verónica y que resulta creíble. También me han gustado los tres niños, que nos ofrecen momentos de lo más divertidos que rebajan un poco la tensión de la cinta (en la escena de la Miss me reí mucho). 
Y la 'Hermana Muerte'. No me olvido de ese personaje que advierte a Verónica y que con su frase de las torrijas se ha convertido en una broma que tenemos ya en la familia. 

El demonio que sigue a la joven se muestra poco, pero sus apariciones son escalofriantes, como en la escena de la cama o las sombras, la cual me recordó mucho a Arrástrame al Infierno de Sam Raimi. El diseño del personaje es muy semejante a los que podemos ver en las películas de James Wan: extremidades largas, y en esta ocasión, sin rostro lo que deshumaniza totalmente dándole un toque de lo más aterrador.

Verónica tiene puntos fuertes: buenos sustos, una historia interesante y no se hace pesada, aunque para mi gusto me hubiera gustado conocer un poco más sobre la entidad que la persigue, y ya que se tomaron muchas libertades a la hora de plasmar la historia real, creo que eso hubiera sido un acierto.  

¿La recomendaría?

Es una película entretenida, que se hace corta y con muy buenos momentos. Para mí, una de las sorpresas del año a pesar de su previsibilidad (y es que si sabes el caso real, ya conoces el final).





miércoles, 20 de diciembre de 2017

Crítica de Saw VIII de Michael y Peter Spierig



Sigo estas películas desde que estrenaron la primera, que fue para mí una mezcla de trauma y delicia que hizo que, cada vez que estrenaran la siguiente, me preparase las palomitas (a pesar de comérmelas con el estómago revuelto) y disfrutase del espectáculo creado por Jigsaw. Sí, espectáculo, puro espectáculo que resulta maravilloso a los fans del terror y las vísceras. Ante el inminente estreno de esta octava parte, mi maravilloso Tony Jiménez y yo hicimos una maratón en la que nos pusimos las botas con toda la saga para, por fin, poder disfrutar de la última entrega.

En esta ocasión, la trama comienza con cinco personas encadenadas y con la cabeza atrapada. No saben qué hacen ahí, ni cómo salir. Pronto se enteran de que son los nuevos peones del juego de Jigsaw, y solo tienen que decidir una respuesta: ¿vivir o morir? En ese momento es cuando te preguntas "¿Jigsaw qué coño hace vivo?", cosa que no descubrimos hasta el sorprendente, al menos para mí, final de la película.




No sé si quizás estoy yo más enferma que él, pero a mí la víctima me parece Jigsaw. Si hubiésemos llevado la vida que ha llevado él, sufrido todo lo que le ha pasado (por culpa de otros, la mayoría de las veces)... igual también nos gustaría que muchos se replanteasen si quieren seguir vivos y, si es así, que luchen por ello pagando lo que otros han tenido que pagar por su culpa. Jigsaw es un pedazo de personaje y punto.

La trama va en la misma línea que las anteriores, eso sí, con algún trampantojo para que el espectador logre sorprenderse, pero con el mismo tipo de trampas fabricadas con el sello Jigsaw. Es entretenida de principio a fin, con la dosis de sangre acostumbrada y los mismos incómodos "crímenes" (que ya sabemos que no pueden considerarse como tales) que tanto me gustan.

En definitiva, más Saw, más Puzzle, más pecadores pagando, por fin, por justos.

Lo mejor: Jigsaw. La escena del silo de grano mientras llueven armas. El trampantojo final.

Lo peor: Alguna que otra cosa predecible en la trama paralela.



lunes, 18 de diciembre de 2017

Reseña La Espada de Occidente de Carlos Jobani





Ronin Literario sigue demostrando ser una de las nuevas editoriales nacionales más interesantes del panorama. Siendo máxima exponente de la literatura chambara que ya tiene su propia colección en esta editorial a la que acaba de unirse La Espada de Occidente. Novelita que supone el debut de Carlos Jobani.

La novela nos presenta a Johan Van Evers. Mestizo entre holandés y español y soldado de fortuna que acaba inmiscuido en un conflicto bélico en Japón. Lugar donde seguirá poniendo a prueba su dominio de la espada frente a las de los rudos y habilidosos samurais.

Narrada en primera persona, la novela gira siempre en torno a Johan. Destrozado y cínico personaje que resulta harto interesante al ser consciente de su desdibujada procedencia a la que se le añade el ser extranjero en el Japón Feudal. En aquel entonces, los japoneses apenas concedían tratos comerciales a unos pocos extranjeros. Y Van Evers pertenece a uno de estos grupos que deben de enfrentarse a la desconfianza nipona y a sus particulares costumbres, valores y creencias.

Desde luego a la hora de leer esta novela uno no puede evitar recordar la película El Último Samurai. En ella también tenemos a un belicoso extranjero en Japón, pero en los estertores de la época Feudal. Aunque a diferencia de Johan, el personaje que encarnó Tom Cruise sí que se empapa hasta la médula de todo lo concerniente a la cultura japonesa y, sobre todo, de la figura del samurai. No como el personaje creado por Jobani, que choca contra todo este ambiente. Aquí es donde el escritor quiere que gire su novela. Pues los guerreros japoneses ven en Johan un adversario cuanto menos curioso y puede que digno de hacer sacar a relucir sus aceros. 

Las escenas de duelo a espada están muy bien narradas, tratando de mostrar las diferentes técnicas de esgrima de ambos tipos de guerreros. Pero he de reconocer que se dan varios duelos seguidos en un mismo capítulo y esto llega a saturar bastante. Creo que Jobani tenía que haberse aplicado eso de "Menos es Más", pues logra que la escena se siente bastante irreal de cara al tono bastante realista que imprime el escritor a la historia. Pues La Espada de Occidente se enmarca a en un conflicto histórico real: La Rebelión de Shimabara. Esto se une al resto de la documentación que Jobani debió de realizar para que quedase tan buen marco histórico. 

La Espada de Occidente cuenta con apenas 200 páginas, por lo que el escritor le ha imprimido un ritmo ágil que la convierte en una estupenda y adictiva lectura. Pero por la contra provoca que la recta final se sienta demasiado apresurada. Pero esto resulta un mal menor a la hora de valorar una obra que busca hacer perder al lector durante un rato en esta interesante época. 

Una lectura que gracias a su personaje protagonista es ideal tanto para habituales del chambara como para los que busquen iniciarse en este género del que espero que Ronin Literario no deje de editar.




miércoles, 13 de diciembre de 2017

Crítica de El hombre de acero de Zack Snyder



Ante el estreno de La liga de la justicia, he decidido ponerme al día con las películas de DC, siendo Wonder Woman y Escuadrón Suicida las únicas que había visto. Por esto, le tocaba el turno a El hombre de acero, película del año 2013 dirigida por Zack Snyder. Esta película ha sido mi descubrimiento de Henry Cavill, un Superman muy acertado para mi gusto. Está claro, a simple vista, que físicamente el chico hace bien el papel de Superhombre, pero tiene algo más allá que ha logrado encandilarme. Su personaje es bueno, humilde y de gran corazón, cosa que el actor refleja perfectamente en cada gesticulación. 

Siguiendo con el reparto, me ha parecido de lujo. Kevin Costner es maravilloso, ahora y siempre, por lo que me he emocionado doblemente con su papel de padre adoptivo de Clark. La madre, Diane Lane, es otra actriz que me encanta y que ha hecho que esta pareja cinematográfica sea casi perfecta para mí. Tengo que nombrar también a Russell Crowe que, aun no siendo uno de mis actores favoritos, siempre lo hace bien. Por otro lado está Amy Adams. Para mí esta chica es totalmente del montón. No es excesivamente guapa, no es excesivamente buena... por lo que creo que hace una Lois Lane muy realista, una Lois Lane que podríamos ser cualquiera. 



La cinta me ha parecido visualmente fantástica y muy, muy entretenida. Más de dos horas que se pasan en un suspiro. Eso sí, tengo una queja. Me pone muy nerviosa que lo rompan todo: edificios, coches, calles... ¿quién coño va a limpiar todo eso? ¡Estáis haciendo polvo la ciudad! Sí, creo que tengo un poco de TOC... Por lo demás, como ya he dicho, muy entretenida y amena, se pasa volando y hará las delicias de todos los habitantes de la casa, tengan la edad que tengan.

Lo mejor: Henry Cavill. Kevin Costner. Los flashbacks.

Lo peor: Que lo destrocen todo arggggg...



lunes, 11 de diciembre de 2017

Entrevista a Alonso Barán, escritor




Por los pasillos de Castle Rock nos hemos encontrado con el escritor Alonso Barán, autor de El azar no se llora y la reciente El arte de morir dos veces, y no hemos podido evitar secuestrarlo y hacerle un par de preguntas. ¡Bienvenido al manicomio, Alonso!

Jajajajajaj. Creo que el manicomio es el lugar idóneo para mi, estoy muy cómodo aquí, como en casa.

¿Desde cuándo supiste que querías dedicarte a la escritura?

A los treinta años aproximadamente. No encontraba sentido a lo que hacía en la vida y la literatura apareció de casualidad, y le dio un nuevo sentido a mi existencia.

El azar no se llora fue tu primera novela de género thriller. ¿Te sientes cómodo dentro de este estilo?

Desde luego. En el thriller cabe de todo, te permite escribir sobre cualquier cosa con un ritmo y una intensidad que en otros géneros chirriarían.

Ahora nos traes El arte de morir dos veces, háblanos un poco de lo que podemos encontrarnos entre sus páginas.

Pues todo el libro es una alegoría sobre la existencia: un hombre finge su muerte y renace, y la muerte, como a todos nosotros, le persigue. En el libro la muerte caso está caracterizada en Solomon Schwarz, un ex militar que no parará hasta encontrar a Alex, el protagonista.
Más existencialismos y thriller: Alex, hace un viaje para llegar a México y este refleja nuestro tránsito por la vida: le pasan aventuras, conoce personas, sufre, disfruta, vence, pierde... En cada episodio representa diferentes etapas de la existencia por las que pasamos, y por ello el viaje por carretera a través de EEUU y la persecución a vida o muerte.

A parte de ficción, tienes un par de ensayos de filosofía política publicados. ¿Qué te llama la atención de ese tema?

Me lo he preguntado muchas veces. Creo que la forma en que se crea un pensamiento colectivo, como se consigue que la gente piense lo que quiere una élite. Me parece fascinante ver cómo la realidad mental creada por otros influye en el comportamiento de una sociedad.

¿Qué prefieres escribir: realidad o ficción?

Ficción. Aunque escribir filosofía es mucho más dinámico, pero creo me gusta más componer historias.

¿Cuáles son tus influencias a la hora de crear historias?

Sin duda el cine, y la filosofía a la hora de dotar de un sentido a las historias.

Ya que te mueves dentro del thriller, ¿qué crees que es fundamental para escribir una buena novela de misterio?

Involucrar al lector en la trama. Si consigues eso, el lector siente a través de los personajes y lo que les pase a ellos lo sentirá como propio.

¿Nos podrías contar algo de tus próximos proyectos?

Claro. Ahora estoy terminando un thriller metafísico y quiero empezar un ensayo sobre la comunicación y el poder, como se usa la comunicación por parte del poder para legitimarse.

Muchas gracias por visitar nuestro manicomio, esperamos que puedas encontrar la salida, aunque a veces las puertas no indican lo que hay dentro en realidad.

Yo casi que prefiero quedarme en este manicomio…. Gracias por la entrevista, me ha encantado.



viernes, 8 de diciembre de 2017

Crítica de Thor: Ragnarok de Taika Waititi





Aunque en los cómics el personaje de Thor es realmente imponente y pieza clave en este universo. En el caso de las películas del Universo Cinematográfico de Marvel Studios, el Dios del Trueno interpretado por Chris Hemsworth (Rush, La Cabaña en el Bosque) no ha tenido tanta suerte. Su franquicia individual ha quedado ensombrecida por las de Iron Man y, sobre todo, la de Capitán América

En 2010, la escena post créditos de Iron Man 2 nos adelantaba su aparición mostrándonos el iconico Mjölnir. Y un año después se estrenaba Thor, la primera película del personaje dirigida por el mismísimo Kenneth Branagh (Enrique V, Frankenstein, de Mary Shelley). Quien cumplió bastante bien a la hora de trasladar el personaje y su universo. Pero este empeño se veía ensombrecido por el tener que incorporar al personaje e historia al camino que estaba labrando el UCM. Obligando a que la trama se trasladase a la Tierra, donde el hijo de Odín sufría una (per)versión de la historia de redención clásica del personaje. 

Tras su participación en la esperada cinta grupal Los Vengadores, Thor tendría otra película individual que partía de una buena base, pero que acababa cayendo de nuevo en el fango al mostrar una dirección tan impersonal y otra gran presencia de la Tierra y el componente humano que acabaron de lastrar demasiado al conjunto. 

Pocas ganas y esperanzas había en una tercera parte de Thor. Pero en la infravalorada secuela de  Los Vengadores: La Era de Ultron, algo ocurrió con el personaje. En medio de la película, el hijo de Odín se veía asediado por apocalípticas visiones de su hogar que lo obligaban a desatender bastante la amenaza de la peligrosa IA. 

EL RAGNAROK.

El Apocalipsis de la mitología nórdica es parte importante también en la del personaje en las viñetas. Tanto que se ha dado más de un Ragnarok a lo largo de la historia de Marvel Cómics. Aunque el más recordado y apreciado es el de Walter Simonson. Ese precisamente es el que todos pensábamos a la hora de imaginar cómo sería la tercera parte de Thor. Una película que fuese épica, dramática y oscura, siendo un gran final de trilogía. Pero está claro que nadie imaginaba el Ragnarok que Marvel Studios acabó estrenando.




A lo largo de los meses y tras el anuncio de Taika Waititi (Lo Qué Hacemos en las Sombras, A la Caza de los Ñumanos) como director. Se iba perfilando la idea de que el Ragnarok que estaban preparando distaba mucho de lo pensado en un inicio. La inclusión de Hulk a la trama, la confirmación de la gran presencia del humor y los trailers que surgieron dejaron BIEN claro el tono y enfoque que manejarían. Aunque lo cierto es que a día de hoy, quien aún no haya aceptado que este Universo Cinematográfico ya forma parte del gran Multiverso de La Casa de las Ideas, debería replantearse por completo su opinión. Porque claramente, las películas y personajes de este UC parten de lo visto en los cómics "clásicos", pero muestran variaciones que los convierten en nuevas versiones. Algo que se lleva haciendo desde hace décadas en los cómics. Esto también pasa con los eventos y arcos argumentales. Las películas de Marvel Studios han estado adaptando famosas historias de las viñetas pero con cambios y reformas que hacen que se integren mejor en su UC. El caso más sonado fue Civil War en la tercera película de Capitán América. En el cómic, el conflicto tenía una dimensión gigantesca debido a que afectaba a todo un mundo con miles de personajes. Pero, claro, el UCM aún está integrando a día de hoy a nuevos héroes. Por lo que se enfocó el conflicto a un nivel más interno pero que seguía partiendo de la misma premisa (a la que se añadía todo el tema de Bucky para que la película no dejase de ser una del Centinela de la Libertad). El resultado sigue siendo el mismo que el que se logró en su día con el evento en viñetas: Poner a héroes, que durante tanto tiempo forjaron grandes amistades, formando bandos y enfrentándose unos contra otros debido a que el Gobierno pone en duda el cómo afrontan sus acciones como justicieros.

Con el Ragnarok se debía conseguir que este evento fuese el Fin pero también el Principio. Y creo que esto se ha logrado cumplir por mucho humor que se haya añadido al conjunto.

Los primeros minutos de la película ya dejan BIEN claro el tono y las intenciones de esta película. La estadía de Thor en Muspelheim nos mete de lleno en la película, además de afianzar la nueva dinámica con el personaje que ya se dejó intuir en La Era de Ultron. El intento de tener a un Thor seriote como el clásico de los cómics no funcionó (incluso en la primera película del personaje siempre se manejó un equilibrio entre la seriedad y el humor). Así que el abrir más las puertas al sentido del humor del personaje era algo lógico. Por supuesto, Thor muestra otras peculiaridades a la hora de dar rienda suelta a esta dinámica que, por ejemplo, Tony Stark o Star-Lord.

Esta "liberación" del personaje ayuda a que el actor Chris Hemsworth se sienta por fin del todo a gusto interpretando al héroe mitológico. Y eso es de agradecer teniendo en cuenta lo poco que destacaba tanto en sus pelis individuales como, sobre todo, en las grupales. Todo esto no evita que la seriedad vuelva a apoderarse del personaje cuando la situación lo requiera. Esto también se aplica al resto de la película. Aunque el humor impere, el Ragnarok sigue significando la Muerte de Asgard y eso siempre está presente.





Taika Waititi ya nos demostró su gran talento a la hora de insuflar la comedia en tramas de corte fantástico. Desde luego, con Thor: Ragnarok vuelve a lucirse. Su estilo empapa el conjunto de gran manera a la vez que nos ofrece una estupenda aventura Sci-fi-Fantasy como las que plagaron la década de los 70-80. Hay que destacar también que una gran parte del rodaje de esta película fue improvisado. Algo que podría haber supuesto un autentico descalabro, al mando de Waititi endereza un genial y ocurrente rumbo dispuesto a trastocar el mundo de Thor y su figura. Pero en su ejercicio de auto-parodia, Taika logra sacar a relucir lo bueno y grande que tiene este personaje. Esta vez SÍ que sentimos al Dios del Trueno (ya era hora).

Si el Humor es el clásico tema con el que se ataca las producciones de Marvel Studios, desde el estreno de Guardianes de la Galaxia no son pocos los que a la hora de criticar las nuevas películas del UMC lo hacen buscando parecidos con la Space Opera de James Gunn. Aquí hay que dejar bien claro una cosa: el UCM comparte un MISMO espacio. Por lo que está claro que se van a ver elementos parecidos (o los mismos) vistos en las películas de los Guardianes. Pero desde luego Ragnarok no se queda en un simple "copia y pega" de lo visto en las dos películas de Gunn. Además de que la parte cósmica de este Universo ha estado muy ligada al personaje en los cómics ya desde sus primeros tiempos.




La puesta en escena es todo un deleite para los fans del arte de Jack Kirby (pilar clave en Marvel Cómics). Y todo momento y detalle de Sakaar es una gozada a nivel artístico y visual. Además de suponer nuevos aires a este UC (como lo será lo que veamos en Black Panther o Captain Marvel).

En pleno Boom del recurso de la nostalgitis ochentera, resulta que Thor: Ragnarok ofrece la mejor dosis anual de esto; más incluso que la segunda temporada de Stranger Things. Sin tener que recurrir a referencias directas, la película muestra un estilo que recuerda a varias producciones que hicieron grande esa década. Por no hablar de que la BSO de Mark Mothersbaugh logra por sí sola ser el mayor exponente de esto. Otro excelente añadido que le sienta de fábula a la franquicia de Thor. Y no me olvido de alabar el mantener el Inmigrant Song que ya escuchamos en el primer trailer no solo en un momento de la película. ¿Si Iron Man tiene a los AC/DC como soundtrack particular, por qué el Dios del Trueno no puede salir a batallar con los Led Zeppelin sonando de fondo?

La película muestra un ritmo de los más vertiginoso que solo se mantiene algo anclado en la parte de Sakaar. Esto hace que la película sea muy dinámica y ayuda a que el espectador mantenga ese júbilo que le ha insuflado el film en su primera parte. Pero desde luego afecta a algún que otro momento a la hora de sacarle todo el jugo a la escena. Sobre todo en el caso de Odín, cuyo significado funciona y se mantiene. Pero desde luego pedía a gritos algo más de metraje que hiciese del todo memorable y profundo esta parte.




Curiosamente el guión es bastante ocurrente y directo en su cometido. Además de conectar a la perfección con todo lo visto hasta ahora en el UCM (es increíble cómo se hace referencia directa a La Era de Ultron como si nada o esa aparición de cierto nuevo héroe que supera el límite del cameo). Está claro que este UC ha llegado a un punto en el que da por hecho que quien asiste al cine a ver su nueva producción lo hace porque ha disfrutado de todo lo visto hasta ahora.

Toca hablar de los personajes, pues mucha de la gracia de esta película está en ellos y sus interacciones.




Gran sorpresa fue la que me llevé con la Valquiria de Tessa Thompson (Creed). Pues parecía que se iba a caer en el polémico tema de los cambios de etnia de personajes del cómic. Pero han jugado muy bien con esto, además de ofrecer un personaje de lo más fresco y que estoy deseando que cobre más relevancia en un futuro.

Desde luego, el Loki de Tom Hiddleston siempre ha ensombrecido a su hermano en la ficción. En este caso, no es así y por fin logran crear la química perfecta entre estos dos. Además de darle una redención al personaje (aunque siempre hay que estar atentos con el Dios del Engaño).

El Gran Maestro de Jeff Goldblum ha acaba siendo mi mayor decepción con esta película. Desde luego, el actor tiene un gran carisma (eso nadie puede ponerlo en duda). Pero a la hora de separar esto del personaje que interpreta, la cosa acaba en decepción. Si bien debería ser una criatura poderosa y sabia, solo vemos a un Goldblum desatado vistiendo un extraño batin (ni se deja claro el parentesco con El Coleccionista de Benicio del Toro).

Increíble lo que han logrado con el Heimdall de Idris Elba (Luther, Prometheus). Que pasa del escueto secundario de las dos anteriores entregas a tener una sub-trama la mar de potable que hace que el personaje se descubra como un estupendo aliado para la nueva etapa del Dios del Trueno.

Al igual que con la Valquiria de Tessa, la aportación del Hulk de Mark Ruffalo (Spotlight, Begin Again) al conjunto de la película es de agradecer teniendo en cuenta lo mal que se veía (al menos en mi caso) en un principio.

Aunque Marvel Studios haya llegado a un acuerdo con Sony para que Spiderman forme parte completa del UCM. Y en los últimos años hayan recuperado los derechos de personajes como Blade o Ghost Raider (este último ya ha sido aprovechado por el UCM en la 4T de Agentes de SHIELD), el caso de Hulk sigue siendo bastante peculiar. Estando sus derechos en manos de Universal Pictures, quienes solo han permitido hacer una película individual del personaje en el UCM (la aceptable El Increíble Hulk de la Fase 1). Dejando que las demás apariciones del Gigante Esmeralda solo sean como secundario en otras películas. Esto dificulta la posibilidad de que se adapten los grandes arcos argumentales del personaje, como es el caso de Planet Hulk. Evento decisivo en la historia del destructivo héroe que también adapta esta película. Aunque quedándose sobre todo con la parte de la Arena de Gladiadores. Porque hasta el mismísimo planeta Sakaar dista totalmente de lo que vimos en esa curiosa versión de Espartaco protagonizada por Hulk.

La participación no queda en el simple Team-Up y se logra que el Hulk de Ruffalo tenga una agradecida y necesaria evolución que ofrece un interesante punto de vista que podría haberse abordado del todo en una película entera que adaptase de verdad Planet Hulk (aunque el mandamás de Marvel Studios asegura que Infinity War seguirá trabajando este personaje).




De Planet Hulk, el director también rescata el personaje de Korg. Al que presta su voz y rostro en esta versión que también pasa de la excesiva seriedad de su homólogo en las viñetas para ser uno de los máximos exponentes del humor en el film. Curioso es que con menos de una película, este personaje se vea como un mejor compañero de Thor que los 3 Guerreros que ya han estado con el en las dos anteriores entregas.

Mucha expectación generó esta película con Hela. Primera gran villana del UCM encarnada por la increíble Cate Blanchett. Desde luego en cuanto a caracterización es de lo mejorcito que ha hecho Marvel Studios. MUY fiel a la Hela de los cómics. Ya no lo es tanto su transfondo, que claramente cambia debido al Loki que ha querido mostrar el UCM. Pero lo cierto es que los cambios realizados en el personaje son para bien. Además, se nota que Cate se ha divertido todo lo que ha podido con este personaje. El problema viene una vez pasado esto al valorarla como antagonista en sí. Aquí la cosa flojea bastante. No como para caer en el fango en el que se han rebozado la mayor parte de los villanos de este Universo Cinematográfico (aunque en esta Fase todos han pasado del aprobado con nota), pero sí para instaurar una dura sensación de decepción. El personaje parece que quiere mostrar todo su potencial, pero lo cierto es que la película no sabe o quiere explorarlo. Funciona mejor el otro villano de la película. El personaje deja bien claro en su primera aparición su leit motiv que cumple a rajatabla. Y su diseño es también bastante interesante.




No quiero olvidarme de hablar de Skurge, Personaje al que de vida Karl Urban (Dredd, Star Trek) y que le pesa un arco de personaje que ya es explorado en esta película en Loki. Todo en él cae en saco roto, la verdad.

En la recta final, la película deja al Dios del Trueno en una resolución pocas veces vista y explorada en un superhéroe. Lo que supone la última pincelada para el borrón y cuenta nueva que resulta ser Thor: Ragnarok.

Puede que Thor: Ragnarok no sea la película que esperabas ver, pero desde luego supone el agradecido soplo de aire fresco que la malograda franquicia del héroe nórdico necesitaba. Además de ser la película más divertida y disfrutable del UCM (con permiso de la 1º aventura de los Guardianes de la Galaxia.





Lo Mejor: Por fin se logra dar con la tecla adecuada (e inesperada) para que el Thor del UCM brille al fin.

Lo Peor: El Gran Maestro. El demencial ritmo afecta a algunos momentos.



lunes, 4 de diciembre de 2017

Reseña De las Ciudades Vuestras Tumbas de Víctor Conde




Víctor Conde es un prolífico escritor santacrucero que cuenta con una buena parte de su obra dedicada a un curioso ciclo dedicado a revisionar monstruosas figuras de la literatura. Empezó con los zombis en los albores de la Línea Z de la Editorial Dolmen con su curioso Naturaleza Muerta. Y a partir de ahí ha hecho lo propio con el licántropo, las brujas y las sirenas. Resultando harto curioso que haya esperado tanto para meterle mano al Vampiro.  

El No-Muerto. Drácula. Strigoi. Nosferatu. Draugr. Upir Kyuuketsuki... Prácticamente todas las culturas del mundo tienen a esta misma criatura formando parte de sus respectivos folklore. Un muerto viviente que se dedica a vaga eternamente por las noches alimentándose de la sangre de los vivos. 

La literatura ya lleva unos cuantos siglos exhumando al vampiro, quien ha acabado traspasando los medios para seguir formando parte activa de la cultura popular y pasando por otra decena de visiones que nos ha llegado a echar a la cara bochornosas versiones como la leída/vista en la saga Crepúsculo

Ya era hora de que la Línea Stoker, dedicada a albergar las obras de terror libres de la presencia de los no muertos antropófagos de la Editorial Dolmen, contase con una historia de chupasangres. Y que esta esté escrita por Conde, desde luego es toda una garantía.

De las Ciudades Vuestras Tumbas nos descubre la historia de Jarek Kôdz. Un hombre cuya existencia ha estado marcada siempre por la presencia de unos inmortales monstruos de leyenda. Jarek se embarca en un largo viaje para sacar a la luz la existencia de estos seres que solo él sabe que existen: Los Vampiros.

Está claro que el vampiro es una figura bastante manoseada. Y resulta harto complicado volver a tratarlo sin evitar trasladar elementos de lo ya escrito o rodado. Es así como resulta imposible no ver varias referencias a otras obras de chupasangres a la hora de pasar las páginas (ya las primeras páginas recuerdan horrores a las primeras de Nocturna). Al igual que a la hora de mostrar al monstruo, Conde lo hace trasladando mucho de lo ya visto. Pero logra dar varias pinceladas personales que logran que sus vampiros no sean meras fotocopias. Es así como los "ishtary" tienen un lado bello y romántico que choca con otro más bestial. Poseen varios poderes y sobrenaturales conocimientos y se congregan en sociedades dignas de una partida de La Mascarada. Además, el autor se saca de la manga toda una mitología de lo más fascinante.

Jarek, el protagonista de la novela, se muestra en la primera parte de la obra como un personaje bastante interesante. Al estar narrada en primera persona (excepto unos cuantos pasajes), Jarek se nos muestra sin filtros ni tapujos, lo que no dificulta a la hora de empatizar con él. Pero en cierto punto de la historia el personaje queda relegado a la figura de mera marioneta que se deja llevar de un lado a otro y logra hacer perder el interés al lector. En la última parte hay un intento de remediar esta situación, pero la cosa cae en saco roto debido al vacío romance que presenta De las Ciudades Vuestras Tumbas.

Al igual que el protagonista, la propia novela se diferencia en dos partes. La primera tiene la mayor carga de suspense y terror. Y está claro que un servidor querría haber tenido más exploración de esta temática. Aunque la investigación de Jarek no está exenta de trampeos argumentales y Deus Ex Machina que hacen que nuestro protagonista esté más cerca de conocer a sus temidos (y adorados) No-Muertos, resulta ser la mejor parte de la novela. Pues la otra se embarca en unos derroteros más  típicos y grandilocuentes, dignos de la siguiente producción del Dark Universe de seguir los mismos pasos de la nueva versión de La Momia. Pero que sin duda será la parte que más haga las delicias de los que esperan ver correr la sangre y las dentelladas.

El estilo narrativo de Víctor dota de más ritmo a la lectura, pero se le puede achacar un exceso de referencias Pop y chistes que ensombrecen un poco el conjunto.

Aunque no logra un sobresaliente, es imposible no admitir que Víctor Conde aprueba con nota en su revisión del vampiro y deja con ganas de saber cuál es el próximo monstruo que pasará por el filtro de este autor.