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lunes, 30 de mayo de 2016

Reseña Sangre Fría de Claudio Cerdán




A Claudio Cerdán tuve el placer de descubrirlo recientemente con su novela El País de los Ciegos, en el que ofrecía una estupenda historia neo noir de pura pata negra. Después traté de probar suerte con su primera novela de género fantasy, El Dios de los Mutilados, pero por desgracia no pasé de las primeras cien páginas. Así que decidí hacerme con la novela que nos ocupa, en la que Claudio vuelve a tratar el género negro nacional, pero añadiéndole el plus de un Apocalipsis Zombi a la ecuación.

Está claro que casi todos los autores (noveles o veteranos) de género nacional acaban, tarde o temprano, interesándose por juguetear con el tema zombi en sus escritos. Ya sea en formato corto o largo, apostando por nuevas ideas o exprimiendo las mismas de siempre. Y en este panorama, la Línea Z de la editorial Dolmen es el máximo exponente en nuestro país. Aunque es cierto que la mayor parte de sus lanzamientos no pasan de ser refritos de lo ya visto una y otra vez. De vez en cuando tenemos joyitas como Sangre Fría. Que, sin inventar la rueda, sabe utilizar los elementos del género para descubrirnos una lectura adictiva y bastante divertida.

¿Que qué nos cuenta Sangre Fría? Pues la inesperada salida de la cárcel del Perrolobo. Un delincuente de etnia gitana que se ve obligado a reunir, una vez más, a su banda de raterillos para poder dar un último golpe con el que poder salvar a su retoño del mafiosillo local. Pero las cosas no dejan de ponerse cada vez más complicadas con el acecho de dos rencorosos enemigos del Perrolobo que buscan darle matarile... Ah, y además estalla un Apocalipsis zombi que hace peligrar, aún más la situación...

Está claro que la novela funcionaría perfectamente sin necesidad de añadirle la temática Z. Pero esta se solapa a la perfección con la historia y no hace más que enriquecerla. Claudio se siente como pez en el agua narrando ese submundo criminal y los habitantes que lo pueblan. Y además se divierte haciendo suyo un género tan fusilado como el de los No Muertos.

Y diversión es lo que prima en Sangre Fría (además, claro está, de buenas dosis de casquería, tiros y pasajes de adrenalítica supervivencia). En la contraportada se dice que "Si Terry Pratchett y Chuck Palahniuk hubiesen escrito una novela Z se parecería mucho a esta". Yo más bien tiraría por el terreno cinematográfico para comparar Sangre Fría. Recuerda a un Zombieland o Zombies Party pasados por el filtro cañí. O podría haber sido perfectamente la película que Álex de la Iglesia habría dirigido tras El Día de la Bestia

Humor chusco y en su mayoría soez, gore y facilón. Pero para el recuerdo de este lector quedan varios pasajes dedicados a parodiar (más que a homenajear) a grandes obras de la literatura Z nacional (y hasta películas como [REC]). Puntazo muy de agradecer para el lector habitual y veterano, pero que puede hacer que el profano puede llegar a aborrecer.

Como ya me demostró en El País de los Ciegos, Claudio tiene un don para crear personajes marginales y clichés y, aún así, lograr que el lector pueda empatizar con ellos (incluso con el Mosca y su tan personal forma de hablar). Y eso es algo muy de alabar en una novela zombi, en la que la mayoría de los personajes que el escritor crea solo sirven para ser el tentempié de algún muerto viviente.

Hablando de los no muertos. Cerdán nos reserva un par de sorpresas en este tema (tranquilos si al principio os chocan bastante, los interrogantes pronto tendrán sus alocadas respuestas).

La novela tiene una estructura la mar de interesante (de hecho, comienza por el epílogo), Su primera parte va dando bandazos entre el antes y después del boom Z. Y aunque pueda parecer que esto hará la lectura confusa, Claudio logra que esta práctica no desentone (aunque se auto mofe de ella en uno de los más ocurrentes pasajes) y consigue que los zetas estén presentes desde el comienzo de la lectura.

Sangre Fría es, sin duda, de lo mejorcito publicado recientemente en el género Z (y, por supuesto, en Dolmen Editorial). Una novela que puede llegar a lograr que aquellos que hayan quedado desencantados por tanto refrito, puedan reconciliarse con esta clase de historias.

Divertida, desenfadada y emocionante a partes iguales. Claudio Cerdán vuelve a demostrar que es un autor al que merece la pena seguirle la pista.



martes, 24 de mayo de 2016

Crítica de Éramos pocos y llegaron los aliens de Robbie Pickering




Cómo somos a veces. Cada vez que se da una de esas diabólicas traducciones al español de las películas (sobre todo del género de fantaterror), no son pocos los que ponen el grito en el cielo. Y luego, cuando la misma distribuidora nos da la opción de decidir por una de tres penosas traducciones, hacemos cola para que "Freaks of Nature" se titule en nuestro país Éramos pocos y llegaron los aliens...

Tras este inciso sobre un tema que personalmente me fastidia demasiado, toca hablar sobre este desmadre de comedia de fantaterror.

La película nos arroja sin miramientos a un pequeño pueblecito en el que humanos, vampiros y zombies conviven... ¿en armonía? Acompañaremos a tres jóvenes que, además de lidiar con los problemas de la adolescencia (y algunos más monstruosos), lucharán por sobrevivir al ataque alienígena que acaba de cernerse sobre Dillford.



Lo cierto es que el arranque del film logra captar bastante la atención del espectador. Y su primera parte es bastante interesante. Llegando a tener buenos momentos, escenas y detalles. Pero, irónicamente, el añadir al conjunto del film a los aliens acaba por hacer que la película vaya cuesta abajo.

Es una pena que no se quiera ni perfila un mínimo este mundo. No sabemos si Dillford es el único lugar en el que se da esta monstruosa tregua. Si primero fueron los vampiros y luego los zombis... El espectador tiene que dar por sentadas demasiadas cosas que pueden lograr sacarlo de la historia. Y se basa DEMASIADO en obras bastante reconocibles para el habitual del género de fantaterror para así dar forma a su propio imaginario (los vampiros son una mezcla entre los gusiluz de Crepúsculo y los de la serie de Buffy, cazavampiros, los collares de los zombis parecen sacado de Fido y que estos puedan llegar a recobrar cierta inteligencia como en La Tierra de los Muertos Vivientes...),



La cinta ya deja bien claro su intención de trabajar con el estilo y temática ochenteras de comedia de terror teenagears. Pero la mezcla de tantos elementos y géneros acaba fastidiando la propuesta que ya de por sí tenía buena pinta.

Este es el primer acercamiento al género de su director, Robbie Pickering. Quien cambió completamente de registro tras su opera prima (Natural Selection). Y parece que quiere demostrar que es un completo conocedor del cine de terror, que se olvida de cuidar la historia que pretende contarnos por sacar a relucir su lista de gags, guiños y referencias. 

Aunque todo hay que decirlo. Puede que la película sea de bajo presupuesto, pero han sabido aprovecharlo bastante bien. Los efectos digitales, el maquillaje, la fotografía, escenarios... Además de la BSO,que ayuda a hacer más animadas bastantes escenas.

En el apartado actoral destaco del trío protagonista al personaje de Josh Fadem (Miss Marzo, Contracted: Phase II). Que, además de ser el que tiene más trasfondo y personalidad, tiene las mejores escenas cómicas. Y me habría gustado que hubiesen aprovechado más a los hilarantes Patton Oswalt (Dos Hombres y Medio, Young Adult), Joan Cusack (Toy Story 3, La Familia Addams 2) y Bob Odenkirk (Breaking Bad, Better Call Saul).



No esperaba nada de esta película. Y aunque es cierto que me ha arrancado más de una carcajada (e incluso su primera parte me animó a pensar que sería una digna sucesora de Zombieland), no pasa de ser una película para ver y olvidar. Un entretenimiento dominguero dedicado a todo forofo del cine de fantaterror.




Lo Mejor: Con sus más y sus menos aún consigue mantener tu atención todo el metraje y te saca alguna que otra carcajada.

Lo Peor: Muestra bastantes elementos de lo más aprovechables que no se molesta en trabajar.






viernes, 13 de mayo de 2016

Reseña: La Princesa Prometida, de William Goldman



Sinopsis:

La bella Buttercup jura amor eterno a Westley, que parte en busca de fortuna y es asesinado por unos piratas. La doncella, obligada, se promete con el príncipe Humperdinck de Florin, un bellaco al cual sólo le interesa la caza.
El mejor esgrimista, el hombre más inteligente y el más fuerte del mundo son contratados por los enemigos de Florin para raptar a Buttercup. En la huida, sufren la incansable persecución de un hombre enmascarado que los retará uno a uno en su propio terreno. (Booket)

Opinión:

La Princesa Prometida es una de las películas de mi niñez. Crecí con ella y con la famosa frase de Iñigo Montoya. Con los años, descubrí que era una adaptación de una novela, pero por cosas de la vida tardé más de lo previsto en poder leerla.
William Goldman rinde homenaje al género de aventuras y amor con esta historia, que ya es todo un clásico. La edición que tengo es la del treinta aniversario, por lo que está repleta de apuntes del autor y anécdotas del mismo (la que más me ha gustado ha sido la que involucra a uno de mis escritores favoritos, Stephen King).
Goldman juega hábilmente con el lector, haciéndote creer que estamos ante un libro que le leyó su padre en su niñez, de un tal S. Morgenstern, el cual nunca existió.
Debo reconocer que la novela, a pesar de ser entretenida, me ha resultado algo más floja que la película, puede que por estar más acostumbrada a ella, o porque con tanta anotación se me ha hecho algo más lenta.
La historia de amor entre Buttercup y Westley es la típica en un relato ambientado en la época medieval: palabras bonitas y muchas aventuras. En algunos momentos Buttercup me ha parecido algo pesada y atolondrada, la damisela en apuros de rigor de las novelas caballerescas, pero le acabas cogiendo cariño. Realmente, acabas cogiendo cariño a todos los personajes.
Menos a Humperdinck, por supuesto, y a su secuaz el conde Rugen, a ellos les deseas la peor de las muertes.
La novela en general está bien narrada, tiene momentos de tensión, otros de humor, que la hacen muy amena de leer. Y debo reconocer que llegas a creer todo lo que cuenta Goldman. No lo hagas, ¡es una trampa!
Sobre las anécdotas debo decir que eso ya va a gusto del lector, y en mi opinión, algunas las he encontrado curiosas e incluso entretenidas, y otras me han parecido que ralentizaban la narración, y daban ganas de saltárselas.
Lo bueno de esta edición es que viene con un anexo titulado El Bebé de Buttercup, que son unos capítulos extras explicando un poco más lo que les ocurrió a nuestros héroes después de los acontecimientos de La Princesa Prometida y que en teoría, debía adaptar King de la versión de Morgenstern (que nunca hará, ya que ese libro y todo lo relacionado con S. Morgenstern, como ya he dicho antes, es una invención del bueno de Goldman).

¿Lo recomiendo?

Si te gustan las historias de aventuras, amor, piratas y con toques inteligentes de humor, no lo puedes dejar pasar.