lunes, 22 de agosto de 2016

Reseña American Gods de Neil Gaiman






El género fantástico actual le debe mucho a Neil Gaiman. Siendo uno de sus mayores exponentes. Este autor inglés cuenta con una gran obra entre la que se cuentan novelas, relatos y cómics y novelas gráficas muy apreciadas y valoradas por muchos lectores a lo largo y ancho del mundo. Logrando, la mayoría, llevarse importantes premios y distinciones. De hecho, la obra que reseño en esta ocasión se llevó de calle el Hugo, Nébula, Locus y Stoker de 2001 a Mejor Novela.

Por mi parte, he de decir que estoy más familiarizado con la faceta de guionista de Neil. Habiendo leído las adaptaciones de Coraline, Neverwhere, su rocambolesca historia de Batman ("¿Qué le sucedió al cruzado enmascarado?"), su renacentista reinvención del Universo Marvel en Marvel 1602 o Eternals. Y, por supuesto, The Sandman. Su exquisita colección de novelas gráficas que tenían como protagonista al mismísimo Morfeo y su peculiar familia. Para muchos (entre los que me encuentro) su verdadera obra maestra.

Como novelista, apenas he leído su antología de relatos juvenil El Cementerio sin Lápidas y otras historias negras y American Gods. Una novela a la que me acerqué siendo demasiado joven y que dejé bastante tiempo de lado. Aunque esto no acabó siendo tan mala decisión al poder esperar a que Roca Editorial realizase una reedición especial por su décimo aniversario que tenía nueva traducción con añadidos del propio autor y otros extras como un nuevo prólogo, un pasaje no integrado en la historia y más. Además, muy pronto el canal Starz estrenará la adaptación en formato televisivo de esta historia. Con lo que seguro que American Gods volverá a estar en boca de todos.




American Gods nos presenta a Sombra. Un fortachón que se encuentra a punto de cumplir su condena en prisión. Por desgracia, la noticia de la muerte de su mujer lo hará entrar en una deriva existencial de la que lo sacará un misterioso personaje llamado Wendesday. Desde ese momento, Sombra verá como su apacible realidad se distorsiona para revelar un mundo en el que los dioses, héroes legendarios y demás criaturas fantásticas conviven en una América en la que sus gentes profesan fervor a nuevas deidades. Una tormenta se vislumbra en el horizonte. La guerra se avecina. Y Sombra se encuentra justo en medio...

Desde luego, la sinopsis y lo bien avalada que está la obra con tanto galardón no hacían más que hacerme salivar con las ganas de encontrarme otra gran historia como la que Neil me ofreción en The Sandman... Por desgracia no ha sido así. Resultando una lectura la mar de decepcionante.

La historia empieza fuerte, desde luego. E incluso prometedora. Pero Gaiman no logra sustentarla. En lugar de eso se deja llevar por pasajes y sub tramas que poco o nada contribuyen a la trama principal. El propio autor confiesa que la concepción de esta historia le vino en partes bastante diferenciadas que tuvo que ingeniarse para combinarlas todas. Siendo uno de los más sangrantes errores en American Gods

Si algo malo tiene esta novela, ese es su protagonista. Uno no puede llegar a encariñarse con este anodino personaje que parece un gran pelele que es arrojado de un lado a otro sin ninguna contemplación (y sin ninguna queja por su parte). En la recta final, Neil hace que todo gire a su alrededor. Pero para entonces ya es demasiado tarde. Desde luego, falla estrepitosamente como protagonista. Y más, uno de una novela de fantasía.

Neil sigue demostrando tener un gran ingenio a la hora de construir sus universos fantásticos y personajes. En American Gods, el inglés cuenta con todos los dioses y criaturas de todas las mitologías y folklores. Pero los muestra de una forma totalmente distorsionada y degradada. Siendo el mayor acierto de la novela. Estos personajes tan poderosos antaño, también son una Sombra de lo que eran. Las gentes que tanta fe les profesaban y que los arrastraron a territorio americano tienen otras cosas que adorar. Nuevas deidades aparecen como Internet o la Televisión amenazando con acabar de hacerles desaparecer por completo.

Es una lástima que los Nuevos Dioses estén tan pésimamente retratados (además de solo mostrar unos cuantos) y desaprovechados. Aunque esto acaba siendo un problema general. A pesar del grueso de páginas del que Neil dispone. El universo que propone acaba siendo demasiado grande incluso para este autor. No logrando ni llegar a exprimir ni un ápice del potencial que tiene entre manos. Esto además viene implicado por el posible desconocimiento del lector. Quien de seguro no llegará a descubrir ni la mitad de deidades o criaturas que Neil desperdiga a lo largo de la novela, aunque llegue a nombrarlos. Y ya ni hablemos de esa temida Batalla entre dioses. Un climax la mar de deplorable por mucho que tantos apelen a que la obra rebosa de una especial épica. 




La novela tiene bastante de "Road Movie". Viajaremos por todo territorio Americano visitando lugares ficticios y reales (de hecho, algunos lugares reales son tan rocambolescos que ni el propio autor acababa de creerlo cuando los visitó). Neil Gaiman no quiere engañar a nadie. No es americano. Pero a pesar de eso ha querido escribir una novela sobre américa con todo lujo de detalles. Adentrándose incluso en los albores de esta tierra que tantas veces fue visitada por extranjeros que acabaron asentándose y empapando el lugar de sus costumbres y creencias. 

Aunque la lectura no es de ritmo ágil por mucho que lo parezca. Además de que la trama principal se ve continuamente interrumpida por esas transiciones (que, irónicamente, acaban siendo lo mejor de la novela). El propio autor se detiene en varios puntos. Y en concreto en un lugar en el que pasa mucho tiempo Sombra y que acaba dando para una sub trama que en el conjunto resulta bastante anodino.

De todos modos, Neil tiene unaprosa excelente . Su forma de escribir logra no hastiarte hasta el punto de querer abandonar la lectura. Podría incluso publicar su última visita al supermercado (aunque seguramente se pasaría páginas y páginas hablando de un mismo estante), que acabaría siendo best seller.

Si me preguntan a qué Gaiman prefiero, si el narrador o guionista, me quedo sin dudarlo con el guionista. El que logra estar más centrado y además cuenta con artistas que dan vida a sus palabras y acaban de convertir sus historias en exquisitas obras de arte.

En cuanto a la portada. La de la nueva edición me parece bastante simple y sosa. Creo que la ilustración del hombre con cabeza de búfalo y la bandera americana de fondo ES la portada de American Gods.




Una lástima que al final, la lectura de American Gods no me haya llenado todo lo que debería y querría. Aunque espero que la serie condense y exprima mejor la fórmula presentada en esta novela. Y que sea un éxito que anime a Neil a realizar esa comentada continuación de esta historia en la que esta vez sí que logre contentarme. Porque estos Dioses tienen mucho que ofrecer.




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