viernes, 13 de mayo de 2016

Reseña: La Princesa Prometida, de William Goldman




Sinopsis:

La bella Buttercup jura amor eterno a Westley, que parte en busca de fortuna y es asesinado por unos piratas. La doncella, obligada, se promete con el príncipe Humperdinck de Florin, un bellaco al cual sólo le interesa la caza.
El mejor esgrimista, el hombre más inteligente y el más fuerte del mundo son contratados por los enemigos de Florin para raptar a Buttercup. En la huida, sufren la incansable persecución de un hombre enmascarado que los retará uno a uno en su propio terreno. (Booket)

Opinión:

La Princesa Prometida es una de las películas de mi niñez. Crecí con ella y con la famosa frase de Iñigo Montoya. Con los años, descubrí que era una adaptación de una novela, pero por cosas de la vida tardé más de lo previsto en poder leerla.
William Goldman rinde homenaje al género de aventuras y amor con esta historia, que ya es todo un clásico. La edición que tengo es la del treinta aniversario, por lo que está repleta de apuntes del autor y anécdotas del mismo (la que más me ha gustado ha sido la que involucra a uno de mis escritores favoritos, Stephen King).
Goldman juega hábilmente con el lector, haciéndote creer que estamos ante un libro que le leyó su padre en su niñez, de un tal S. Morgenstern, el cual nunca existió.
Debo reconocer que la novela, a pesar de ser entretenida, me ha resultado algo más floja que la película, puede que por estar más acostumbrada a ella, o porque con tanta anotación se me ha hecho algo más lenta.
La historia de amor entre Buttercup y Westley es la típica en un relato ambientado en la época medieval: palabras bonitas y muchas aventuras. En algunos momentos Buttercup me ha parecido algo pesada y atolondrada, la damisela en apuros de rigor de las novelas caballerescas, pero le acabas cogiendo cariño. Realmente, acabas cogiendo cariño a todos los personajes.
Menos a Humperdinck, por supuesto, y a su secuaz el conde Rugen, a ellos les deseas la peor de las muertes.
La novela en general está bien narrada, tiene momentos de tensión, otros de humor, que la hacen muy amena de leer. Y debo reconocer que llegas a creer todo lo que cuenta Goldman. No lo hagas, ¡es una trampa!
Sobre las anécdotas debo decir que eso ya va a gusto del lector, y en mi opinión, algunas las he encontrado curiosas e incluso entretenidas, y otras me han parecido que ralentizaban la narración, y daban ganas de saltárselas.
Lo bueno de esta edición es que viene con un anexo titulado El Bebé de Buttercup, que son unos capítulos extras explicando un poco más lo que les ocurrió a nuestros héroes después de los acontecimientos de La Princesa Prometida y que en teoría, debía adaptar King de la versión de Morgenstern (que nunca hará, ya que ese libro y todo lo relacionado con S. Morgenstern, como ya he dicho antes, es una invención del bueno de Goldman).

¿Lo recomiendo?

Si te gustan las historias de aventuras, amor, piratas y con toques inteligentes de humor, no lo puedes dejar pasar.




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