miércoles, 17 de septiembre de 2014

Arte y Colmillos, por Rain Cross


El vampiro en la cultura moderna

El vampiro es una de las criaturas más conocidas del folclore en todo el mundo.  Está presente en innumerables escritos y pinturas. Y es que algo nos atrae de este ser sobrenatural desde hace siglos.
El vampirismo nace del miedo del hombre a la muerte y a la enfermedad. A los instintos más primitivos.  A la explicación de los espasmos que presentan los cadáveres. Pero también de la fascinación hacia la inmortalidad.

A pesar de que desde la antigua Grecia, Egipto y Roma que el mito del vampiro existe como demonios o ser sobrenatural que aterra a los vivos, hay varios personajes reales que gracias a sus atrocidades se han añadido a la lista de vampiros famosos.

Vlad Draculea o Tepes, príncipe de Valaquia aficionado, entre otras cosas, a empalar a sus enemigos y dejarlos a la vista de todos, inspiró al irlandés Bram Stoker  para escribir uno de los libros más famosos de la historia, Drácula. Aunque tiene varias diferencias con el héroe rumano, ya que el personaje del vampiro tiene un halo romántico y era transilvano, la historia bebe mucho del verdadero Vlad, el Empalador.

La Condesa Sangrienta, Erzsébet Báthory, aristócrata húngara que se bañaba con la sangre de jóvenes pensando que la mantendría siempre joven, hizo que Sheridan Le Fanu escribiera su famosa Carmilla.

También se han escrito varios libros relacionados con el mito del vampirismo, buscando sus raíces y leyendas, y recopilándolas para que todos las conozcamos. 

Pero es en la ficción donde encontramos una amplia gama de vampiros para todos los gustos.
A parte de los ya mencionados Drácula y Carmilla, se podrían añadir Varney, El Vampiro, folletín victoriano de terror gótico aparecido a mediados de 1800 en Londres, y la saga de libros de Anne Rice como ejemplos del vampiro clásico. Aunque cada libro tiene diferentes versiones del vampirismo, hay también muchas similitudes, como su aversión al sol, los colmillos, y la muerte a manos de estacas, cortándoles la cabeza o arrancándoles el corazón. También tienen un alma romántica, casi poética, que transforma al vampiro en un ser con anhelos y debilidades, impregnado de alta carga sexual, que hace que sea más humano que monstruo, donde sus más antiguos instintos, su bestialidad, choca con los deseos de su corazón. Una dualidad que consigue atrapar al lector y desear ver qué lado gana una batalla muy real.

Más modernos son The Vampire Diaries, de  L.J.Smith y la Saga Crepúsculo, de Stephenie Meyer, donde muestran vampiros adolescentes adecuándose a los nuestros tiempos y con algunas peculiaridades, por así decirlo.

En la saga Sookie Stackhouse (Southern Vampire Mysteries),de Charlaine Harris, encontramos vampiros adultos, sexo y sangre. En su saga también podemos encontrar a otras criaturas fantásticas como hombres lobo, hadas, súcubos…

Algo diferente es ‘Déjame Entrar’, del escritor sueco John Ajvide Lindqvist, que destaca por tener como protagonista a un niño marginal que conoce una vampira con cuerpo de su misma edad. Se hizo una película con el mismo nombre y cuenta con un remake hollywoodiense.

Stephen King, el gran maestro del terror, no pudo evitar escribir sobre ellos en 'El Misterio de Salem's Lot', dándole su toque personal a la obra.

En la escultura y la pintura también está presente nuestro ser de la noche favorito. 

En la primera, a pesar de no ser estrictamente vampiros, podemos encontrar criaturas mitológicas como lamias (personajes del folclore grecolatino caracterizadas por ser mujeres que asustan niños o seducen a hombres)  y varias representaciones de Lilith (considerada en el folclore judío la primera mujer de Adán, abandonó el Paraíso por voluntad propia, y que se transforma en una temible pero bella bruja rapta niños y súcubo).

En la pintura, podemos encontrarlos en obras como El vampiro de Edvard Munch, El Vampiro Glorioso de Boleslas Biega, The Vampire de Philip Burne- Jones o The Vampires de Istvan Csok.

Una de las cosas donde el vampiro ha tenido gran repercusión ha sido en cine y televisión. 
En la pantalla pequeña hemos podido verlos en series como Sombras Tenebrosas, donde su personaje principal era el vampiro Barnabas,  Buffy, La Cazavampiros, que sigue las peripecias de una cazavampiros, y su spin-off, Angel. Ambas mostraban a un vampiro clásico en un mundo moderno. La serie Crónicas Vampiras, basada en los libros de L.J.Smith, está en antena desde hace un par de años. 

En la tv japonesa también tienen al vampiro muy presente en series como Vampires Knight, Vampire Hunter D, Trinity Blood, Hellsing, entre otras.

El cine nos ha traído vampiros de todo tipo desde la primera película sobre ellos, Nosferatu, de 1922 y dirigida por F.W. Murnau, a los basados en best-sellers como DráculaLa Saga Crepúsculo, Déjame Entrar

Entre los más famosos actores que representaron a Drácula están Béla Lugosi y Christopher Lee. Más moderno fue el gran Gary Oldman, que interpretó al príncipe transilvano en la versión de Francis Ford Coppola, la más fiel a la novela.


Los vampiros más divertidos los hemos podido ver en El baile de los vampiros, de Roman Polanski, con toques de humor negro, y Drácula, muerto pero feliz, de Mel Brooks, sátira del vampiro más famoso, interpretado esta vez por Leslie Nielsen.

El cine de animación también ha incluido a nuestro querido demonio de la noche mostrando su cara más amable en Hotel Transilvania.

Los cómics no se salvan de sus colmillos, y los podemos encontrar en Blade, 30 Días de Oscuridad, Vampirella, y un largo etc. Muchas de ellas llevadas también al cine o la televisión.

En varios videojuegos como BloodRayne o Castlevania, y juegos de rol como Vampiro: La Mascarada, también aparecen nuestros amigos chupasangre.

Y es que ya sea en papel o en la pantalla, los vampiros tienen algo especial. Rodeados siempre de misterio y oscuridad, maldad y bondad, nos sumergen en el mundo de la noche, de las tinieblas, de la sangre, de la sensualidad y de algo tan ansiado por muchos desde tiempos inmemorables, la inmortalidad.


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