Castle Rock Asylum

Bienvenidos a la locura.

Nunca Apagues la Luz de David F. Sandberg

Crítica por Rubén "Reaper" GonzáleZ.

La Sala Común: Juego de Tronos T.6

Reseña por Rain Cross.

Entrevista a Leandro Pinto

Por Meiemberg.

Los mejores juegos de 2015

Reportaje por Harbinger.

Capitán Harlock

Crítica por Rondras.

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viernes, 23 de septiembre de 2016

Reseña: La Historia Interminable, de Michael Ende



Sinopsis:

La Emperatriz Infantil está mortalmente enferma y su reino, Fantasía, corre un grave peligro. La salvación depende de Atreyu, un valiente guerrero de la tribu de los pieles verdes, y Bastián, un niño tímido que lee con pasión un libro mágico. Solo un ser humano puede salvar este lugar encantado. Juntos emprenderán un fascinante viaje a través de tierras de dragones, gigantes, monstruos y magia que no tiene vuelta atrás. A medida que se adentra en Fantasía, Bastián deberá resolver también los misterios de su propio corazón.

Amazon.

Opinión:

La Historia Interminable es de esas historias que te acompañan desde la niñez. En mi caso fue en forma de película, así que cuando tuve la oportunidad de leer la novela me lancé a ella sin dudarlo.

Su comienzo engancha: encontramos a Bastián Baltasar Bux, un niño víctima del bullying que entra en una librería por casualidad y roba un libro. Al salir de la tienda, se encierra en el desván de su colegio, donde empieza a leerlo sin cesar. Y es aquí donde pasamos a otra parte, al mundo de Fantasía, donde vemos como La Emperatriz Infantil y su mundo enferman y deben enviar al joven Atreyu en busca de una cura.

La forma de narrar la historia es muy peculiar, ya que enlazan lo que es la búsqueda de Atreyu con lo que hace y siente Bastián al leerlo.

El libro está dividido en dos parte: la que estamos hablando, y la segunda, en la el propio Bastián pasa a ser un visitante en Fantasía.

La primera parte está llena de aventuras, drama (¡Artax!) y heroísmo. Atreyu es un personaje sólido y con honor con el que sufres y ríes a lo largo de su largo viaje. La escena de las Esfinges, los personajes que encuentra por el camino, como Fúgur, el dragón de la suerte, o Enguivuck y Urgl, los cuales encontré muy divertidos… todo está escrito de una forma amena, de esas que hacen que quieras seguir leyendo unos cuantos capítulos más, y debo reconocer que disfruté muchísimo con su encuentro con Gmork… hasta que Bastián entra, literalmente, en escena.

Después de que descubramos que Bastián es el Salvador de Fantasía ya que debe entrar en el libro y darle un nuevo nombre a La Emperatriz Infantil, todo cambia.
Puedo entender que el niño tenga miedo a entrar, y empatizas con él mientras descubres su historia, pero una vez pasa a formar parte del mundo de Fantasía, el personaje se deforma, intencionadamente, sí, pero me resultó muy cargante.

Pasa de ser un niño asustadizo a un hombre repelente que traiciona a sus amigos, manipulable (recordemos a Xayide y lo fácil que le resulta dominarle por culpa de su ego) e incluso arrogante.
Esos capítulos, donde Bastián usa a AURYN para pedir deseos y con ello, perder recuerdos de su mundo real, me resultaron muy pesados, hasta que llegamos a la parte en el que el chico está perdido, ya sólo recuerda su nombre, y se encuentra con Doña Aiuola en la Casa del Cambio. Allí es donde la historia vuelve a tener sentido ya que pasamos a los últimos actos del libro, donde Bastián va a las minas de Minroud de Yor para buscar un recuerdo que le haga sentir algo, para después buscar las Aguas de la Vida y poder volver así a casa. En esa parte, Atreyu y Fúgur aparecen en escena después de la última vez que los vimos, en la batalla de La Torre de Marfil, para salvar a Bastián y devolverle al mundo humano.
Una vez allí, vuelve a ser el niño de siempre salvo por una cosa: una alegría en el corazón que le acompañará de por vida. La magia de la fantasía.

Me gustó el detalle del final, que te da a entender que el propio libro es una historia sin fin y es que, una vez entras en el mundo de Fantasía, se queda contigo para siempre.

¿Lo recomiendo?

Es uno de los clásicos de la literatura fantástica. Si bien la segunda parte la encontré algo prescindible, sólo por las aventuras de Atreyu merece la pena leerlo.

lunes, 19 de septiembre de 2016

La Sala Común: Preacher 1.T




Garth Ennis, uno de los guionistas más irreverentes y extremos del mundo del cómic, tiene en su haber una considerable obra. Pero si preguntamos por la más popular y la que podríamos considerar su obra magna, todas las opiniones apuntarían a Predicador. La serie de novelas gráficas acogidas por el sello Vértigo de DC cómics y con la que contó con el arte y ayuda de Steve Dillon. Ambos comenzaron en 1995 esta increíble historia que tenía a la religión como base y que llegaba a parodiar de las formas más increíbles y censurables posibles. Además de desbordar un marcado estilo "road movie" y western. Por no hablar de la gran variedad de personajes y situaciones rocambolescas que se daban en cada uno de sus números.

La idea de adaptar Preacher llevaba considerándose desde hace muchos años. Siendo concebido en un principio como una película que nunca llegó a hacerse. Y es normal teniendo en cuenta lo grueso de la obra y los temas a tratar. Así que el formato televisivo se veía como la solución para dar vida a la cruzada de Jesse Custer, Tulip y Cassidy.




El canal AMC, además de ser famoso por dar a los espectadores Breaking Bad, ya se ha encargado de adaptar otro querido cómic como es The Walking Dead teniendo gran éxito. Por lo que no era raro que se apuntasen a intentar repetir el éxito. Además se reveló que la serie iba a estar conducida por Seth Rogen y Evan Goldberg. Un tandem que es conocido por alocados títulos como Juerga Hasta el Fin y La Entrevista.

¿Y qué ha ocurrido al final con Preacher?

Está claro que adaptar una obra como esta (que ha llegado a editarse dividiendo sus números en Antiguo y Nuevo Testamento) es un tema peliagudo. Pero además, decidieron que esta primera temporada funcionase como un Preacher#0. Una especie de prólogo que sirviese para explorar más la faceta de predicador de Jesse y mostrarnos más del pueblecito de Anville. Algo que ya podía mosquear a los fans de las viñetas (teniendo en cuenta el destino del pueblo mostrado ya en sus dos primeras páginas). Y es que la serie decide tomarse su tiempo para apretar el acelerador... quizás demasiado tiempo.

No suelo ser de los que se quejan de los ritmos lentos o pausados si estos se justifican. Cosa que creo que no es el caso en Preacher.




Sí, la serie ya cojea bastante si la tratamos como adaptación. Aunque es cierto que de esto casi no se libra ninguna. Y tampoco es el caso de que se traslade viñeta a viñeta la obra. De hecho, en un principio hasta a mí me interesó ver si merecía la pena este prologo. Pero ha resultado ser exasperante, alargado al exceso, mostrando tramas y personajes con los que dan la sensación de no ser más que paja argumental para engordar la temporada y que apenas aportan nada. Situaciones que llegan a rozar lo más absurdo (y teniendo en cuenta de que la obra original también los tenía... pero sabiendo usarlos). 

Pero está claro que la serie logrará captar la atención de bastante espectadores. Esto es gracias a todo lo que hacía grande a la obra original (y que aquí solo se puede atisbar). Pocas veces podremos asistir a lo que veremos en Preacher. AMC presenta a medio gas el mundo y personajes ideados por Ennis y Dillon. Y hay que admitir que la ambientación y estética son excelentes. Preacher ha tenido siempre presente al western como uno de sus referentes. Y este canal tiene tradición produciendo este tipo de historias: Hell on Wheels, Broken Trail, Into the Badlands en su vertiente post apocalítica... e incluso Breaking Bad tenía tintes de este género a lo largo de sus temporadas.



Y sí, además tenemos unas cuantas de las mejores escenas y secuencias vistas en la televisión actual (la parte de la pelea en el motel es para aplaudir). Y, aunque trasladado a medio gas, los censurables o extremos temas que suele tratar Preacher se tocan en la serie. Convirtiéndola en una serie bastante atractiva.

Además. destaco el soundtrack y BSO que sí que le van como anillo al dedo a esta serie.

Pero vamos con lo que importa: el trío protagonista. 

Dominic Cooper (Howard Stark en Agente Carter y Capitán América: El Primer Vengador) trata de lucirse encarnando a Jesse Custer. Pero a pesar de notarse una mejoría desde los primeros capítulos, aún no logra conectar del todo con el espectador. Bastante tibia su participación.

Aunque podríamos ponernos puntillosos con respecto al aspecto físico de su personaje. Todos sabíamos que Joe Gilgun nos daría un buen Cassidy. Solo hace falta ver su participación en la serie Misfits. Aunque bien es cierto que parece no querer salir de los registros de su personaje del serial de los jóvenes con superpoderes. Pero tranquilos, el personaje sigue siendo igual de genial (a pesar de una subtrama bastante prescindible) y nos dará muchos de los mejores momentazos de la serie.




Y ahora sí, toca hablar del plato fuerte. Porque, aunque la sorpresa inicial al saber que Ruth Negga (Agentes de SHIELD, Warcraft) sería Tulip fuese negativa (es que el tema del cambio de raza en los personajes es un terreno peliagudo), todos nos hemos tenido que tragar con gusto nuestras palabras. Porque la Tulip de Ruth es sin duda lo mejor de Preacher. Fuerte y fascinante. De todos los cambios y añadidos presentados por esta serie (que no son pocos), todo lo concerniente a Tulip es lo más agradecido y lo que sale mejor parado del conjunto.




En cuanto a los secundarios... Tenemos a un decente Jackie Earle Haley (Watchmen, Dark Shadows) como Odin Quinncannion (que además se presenta como antagonista de la temporada). A Ian Colletti como "Caraculo", quien es injustamente apartado de la trama en el ecuador de la serie (su padre en la ficción tampoco corre mejor suerte) y a un Santo de los Asesinos que se las han ingeniado para hacer que su presencia en esta temporada llegue a ser aburrida en la parte final.

Los demás (la mayoría creados para la ocasión) a pesar de mostrar las extravagantes características o personalidades con las que tanto gusta jugar a Garth. No llegan a justificar su presencia y tiempo en pantalla.




La AMC ha tomado una decisión MUY arriesgada con esta primera temporada. Aún con las atractivas promesas de lo que está por venir, esta temporada puede hacer perder el interés a los conocedores de la obra original. E incluso los neófitos puede que lleguen a bajarse del carro antes de tiempo. Y sí, se nota que hay intención de que la cosa vaya para largo (apenas se ha hablado de Génesis). Pero Preacher necesitaba llegar con toda la fuerza y contundencia con la que se mostró en 1995. Ser un evento televisivo y no esta tibia carta de presentación.

Aún con todo, puede que los descontentos deberíamos no perderle del todo la pista. Lo más seguro es que la cosa solo vaya a más. Y que ahora sí que demuestren el verdadero potencial de esta historia... o puede que todo se termine diluyendo para tener otro insulso serial como The Walking Dead...




Lo Mejor: Tulip. La atmósfera y ambientación. Aún con todo, se agradecen los temas y personajes Made In Ennis que presentan sin terminar de mojarse del todo.

Lo Peor: La concepción de este prólogo ha resultado ser exasperante e incluso se siente "innecesario".



viernes, 9 de septiembre de 2016

Crítica Deathgasm de Jason Lei Howden





Antes de que Peter Jackson se viese inmerso en ese mundo fantástico ideado John Ronald Reuel Tolkien con sus trilogías de El Señor de los Anillos y El Hobbit. Estando en boca de todos y embarcándose en multimillonarios proyectos con gente de la talla de Steven Spielberg (Salvar al Soldado Ryan, Indiana Jones y la Última Cruzada). El neozelandés vio sus orígenes cinematográficos en las producciones de serie B de la talla de Mal Gusto o Braindead, tu madre se ha comido a mi perro. Películas en las que primaba el humor negro, el absurdo, la sangre y vísceras derramadas en grotescos espectáculos que acababan encantando al espectador más extremo.

Con claras intenciones de recoger el testigo dejado por Peter Jackson. Jason Lei Howden convierte su opera prima en un sucesor de estas producciones splatter. Por desgracia, lo hace sin demasiado acierto.

"Deathgasm nos lleva a un perdido pueblecito donde da a parar nuestro joven protagonista, Brodie (Milo Cawthorne). Metalero de nacimiento y vocación que acabará siendo el responsable de invocar al mismísimo Rey de los Demonios. ¿Sobrevivirán sus amigos y él para poder componer la canción más brutal de todos los tiempos?"




Una premisa simple, pero que promete grandes dosis de salvaje diversión. Sin embargo, Jason Lei Howden no ha sabido encarar nada bien esta película. Cierto que es serie B y que no pedimos sesudos argumentos, pero el problema viene cuando el director se deja llevar por los excesos y se pierde en su historia. Y a Deathgasm le ocurre esto (sobre todo en su recta final). Dando la sensación de que estamos viendo a un pollo descabezado poniéndolo todo perdido de hemoglobina.

Si algo podemos alabar de Deathgasm, es su estética. Todo gira alrededor de la música Metal (más concretamente los sub géneros Death y Black Metal). Y aunque en un principio podría pensarse que el tema sería tratado de forma paródica, Jason Lei demuestra que él vive esta música de igual forma que los protagonistas de la cinta. E imprime en el conjunto toda esa brutal aura y ambientación. Siendo toda una gozada para aquellos fans (aunque puede que logre desencantar a los neofitos), que seguro que no dejarán de aplaudir ante tanta referencia y chistes metaleros.




Puede que el primer acto resulte más indigesto para los buscadores de escenas sanguinolentas. Pero en mi caso ha resultado ser lo mejor de Deathgasm. La presentación de los personajes, eso de colar a nuestro protagonista en una familia fervientemente devota, los primeros acercamientos a la trama diabólica... En estas partes Jason muestra bastantes de los mejores momentos de la película y, irónicamente, es cuando el Infierno se desata cuando Deathgasm se pierde y acaba por no convencer tanto como debería.

Sin duda, a partir de ese momento la película aprieta el turbo para no soltarlo. Entregándose a un despiporre en el que se deja perder sin importarle nada más, llegando incluso a dejarme bastante hastiado en la recta final. Justo cuando debería estar flipando por el culmen de esta diabólica aventura.

Está claro que a parte de beber mucho de los primeros títulos de Peter Jackson. Deathgasm ve en Evil Dead su principal fuente de inspiración. Tanto es así que podríamos estar ante un maquillado remake del clásico de Sam Raimi (Darkman, Arrástrame al Infierno). Desde esas partituras que podrían haber sido arrancadas del mismísimo Necronomicón Ex-Mortis, a los poseídos que parecen primos hermanos de los gamberretes Deadites, pasando por la orgía de sangre y miembros cercenados a la que los personajes principales se entregan que henchirían de orgullo a tito Ash.




Y está bien que Jason quiera homenajear a estos referentes. El problema es cuando los hace parte vital de su historia y no se molesta en perfilar la mitología que presenta... ¿Acaso importa la pitonisa de la tienda de discos o ese culto/organización que parece que solo pasaba por ahí? ¿Y ese temible Rey de los Demonios? Todo acaba convirtiéndose en una triste anécdota. Aunque puede que esto pase para muchos desapercibido gracias al ritmo sin pausas de la película.




Jason Lei viene de trabajar en el campo de los FX´s de producciones de la talla de las películas como El Hobbit o Los Vengadores. Y muy agradecido estoy de que en esta película haga primar lo artesanal sobre lo digital (aunque cuando esto hace acto de presencia es de una forma terrible, no sabiendo si está realizado así a posta o no). Aunque sea una pena que la criatura final quede tan tosca y simple. 

¿Y qué es un splatter sin las dosis cómicas entre tanto desmembramiento? En este punto, Jason sigue demostrando ser muy irregular. Desde luego tiene unos cuantos momentazos para romper en sonoras carcajadas, pero no logra mantener ese nivel de sangriento gamberrismo a lo Metalocalipsis (recomendadísima serie de animación para todo amante del Metal) que roza en algunos momentos y que tanto pide esta película.

En cuanto a los personajes. La película decide centrarse en el triángulo conformado por Brodie, Zakk (James Blake) y Medina (Kimberley Crossman). Siendo una lástima que el dúo de nerds que son Dion y Giles queden relegados a un segundo o tercer plano, teniendo en cuenta lo cómicos y caricaturescos que son. La dupla de Brodie y Zakk resulta bastante decepcionante en comparación.



Aunque esta película me hace valorar más Éramos Pocos y Llegaron los Aliens..., no negaré que Deathgasm puede contentar a muchos espectadores. Sobre todo gracias a su corta duración y a lo vertiginoso de su ritmo. Que pueden lograr que todas las carencias que he comentado en esta reseña queden relegadas por el espectáculo de sangre, demonios y Metal que nos ofrece Jason Lei.

Y no puedo terminar la crítica sin valorar la vibrante BSO y avisar al posible espectador de que se quede hasta después de los créditos finales.

Deathgasm no me ha terminado de convencer. Aunque le daré una segunda oportunidad a Jason Lei Howden, quien se supone que está preparando la continuación de esta película. Donde espero que de verdad ponga toda la carne en el asador, pero sin perder nunca el brutal ritmo que se gasta.




Lo Mejor: El vertiginoso ritmo puede lograr que muchos no se fijen en sus carencias. La BSO y estética.

Lo Peor: Se pierde en su propuesta y homenajes.



viernes, 2 de septiembre de 2016

Crítica Cazafantasmas (2016) de Paul Feig




Vivimos en una época en la que los estudios miran al pasado. Concretamente a los ochenta. Una década que dio para muchas buenas y memorables historias que hoy en día siguen fascinando como la primera vez que se estrenaron. En este astuto movimiento tenemos casos como reactualizaciones como Robocop, Desafío Total o Noche de Miedo. Reboots como el de Posesión Infernal (aka Evil Dead) y hasta propuestas originales que homenajean a grandes clásicos como es el caso de la serie Stranger Things (de la que hablaremos en Castle Rock proximamente). 

Y cómo no, era cuestión de tiempo que le tocase el turno a los Cazafantasmas de actualizarse.




Aunque tras el estreno de la secuela de la legendaria comedia sobrenatural, allá por finales de los ochenta, el público esperaba una película que cerrase la hipotética trilogía. Esta nunca llegó... Los años pasaban y el cast se embarcaba en otros proyectos (e incluso tuvimos la triste pérdida de Harold Ramis). Pero Sony Pictures por fin decidió hacer algo con la franquicia: Darle un lavado de cara para mostrar a este grupo de defensores contra lo sobrenatural al público del siglo XXI. Para ello decidieron que el nuevo grupo estuviese conformado en su totalidad por mujeres... Y entonces Internet estalló.

Tendrías que vivir ajeno a toda la sociedad para no haberte enterado de toda la polémica y campaña de odio que ha generado esta película desde su anuncio. Desde comentarios machistas camuflados por ese "ataque" a la nostalgia de los fans de la duología original (y viceversa), a simple odio por querer realizar la película. El caso es que el linchamiento fue tal que el trailer de Cazafantasmas tiene el record de más "Dislikes" en Youtube. Por no hablar de los duros comentarios y críticas que hicieron que su director, Paul Feig, realizase comentarios cargando contra los "haters". E incluso estos, hicieron que la actriz Leslie Jones cerrase su cuenta de Twitter como hizo hace poco Joss Whedon cuando se le acusó de machista por Los Vengadores: La Era de Ultrón (todo esto meses antes de su estreno, claro está).

Si lo quieren saber. Sí, en un principio llegué a formar parte de esta turba con respecto a que el nuevo grupo fuese en su totalidad mujeres. Pero no por motivos machistas, simplemente esperaba que se diese un grupo heterogéneo como lo es el de la serie animada Extreme Ghostbusters. Y tras meses de muestras de imágenes, información y trailers, mis ganas hacia esta película aumentaron. Pasando de los comentarios de odio ciego y centrándome en querer disfrutar de un buen rato en el cine con una comedia sobrenatural.




¿Y Cazafantasmas (2016) cumple a la hora de divertir? Pues claro. ¿Revitaliza el clásico ochentero? Sin duda. ¿Entonces los haters no tenían razón? Desde luego no es ese desastre que tanto vaticinaron esos adivinos de sofá. Tampoco es la mejor comedia en años ni un peliculón (y en esto seguro que me ganaré DEMASIADOS enemigos) como tampoco lo fueron las dos películas anteriores. Y desde luego sigue la línea marcada por estas y mantiene su espíritu (y nunca mejor dicho).

En la premisa no hay ninguna sorpresa: Un grupo de mujeres se unen, tras demostrar la existencia de los fantasmas, para proteger la ciudad de Nueva York de la amenaza de estos formando los Cazafantasmas.




Aunque desde los primeros minutos, esta película apunta a diferentes horizontes. A la par que trabaja (o incluso mejora) otros aspectos mostrados en la duología original. Así es como vemos más profundizado el tema de las armas contra lo sobrenatural o incluso en los propios espectros, vemos los problemas de buscar una base de operaciones y todo lo que implica la financiación de este grupo... todo ello bien llevado, por supuesto, con muchas sonrisas.

Pero bien es cierto que no puede (o quiere) desvincularse del todo del clásico de Ivan Reitman (Poli de Guardería, Junior), sobre todo notándose en su esquema argumental. Que hace que muchos lleguen a acusar esta película de un simple remake (y que llega a pasarle algo de factura en el tercer acto). Pero el libreto co escrito por el propio Feig y Kattie Dipold logran llenar la mayor parte de la película de nuevas propuestas, temáticas y cierta y grata frescura. Porque este grupo de mujeres no son unas forzadas sex symbols (con lo fácil que habría sido meter en el reparto a Scarlett Johansson y otras cotizadas y envidiadas féminas del Hollywood actual). Y esto Feig lo aprovecha bastante (sobre todo en su primer acto). A pesar de caer en cuanto a lo del atontamiento del personaje de Kristen Wiig con el guaperas recepcionista.




Pues sí, el cast para formar este nuevo grupo de Cazafantasmas ha funcionado la mar de bien. Y no, no son meros calcos de la formación original cambiados de sexo (aunque es cierto que no se libran de algunas similitudes). Cada una tiene su personalidad propia y marcada. Destacando sobremanera al personaje de Kate McKinnon. Su Jillian Holtzman es una ingeniara de lo más alocada y divertida y que fácilmente encandilará al público. Aunque el resto también arranca risas y se hacen querer. No por nada no son unas principiantes en esto de la comedia. 

La verdadera sorpresa está en el personaje de Chris Hemsworth. Quien se toma un descansito de ser el Dios del Trueno en el Universo Cinematográfico de Marvel Studios para aparecer en esta película. En un papel que en un principio no augura nada bueno. Él encarna a Kevin, un espectacular tiarrón que por desgracia es de lo más idiota, y que acaba siendo el recepcionista de las Cazafantasmas. No hay que negar lo evidente, y es que los hombres en esta película no quedan para nada en buen lugar. Pero esto me parece que es como respuesta a esos haters. Y a pesar de que Kevin no es más que el hombre objeto y el que aporta el humor más tontorrón. Lo cierto es que uno acaba cayendo y soltando bastantes risas al acabar aceptando su humor. A esto también ayuda el que se note que el actor se lo ha pasado pipa interpretando a este personaje. Y esto también ocurre con las Cazafantasmas, quienes desbordan un buen rollo que se contagia al espectador y los hace más participes en su espectral cruzada.




Hablando del tema fantasmas. Para mí lo han bordado. Está claro que ha pasado el tiempo, y que es cierto que los espectros de las dos películas originales eran todo un portento para aquella época. Pero lo cierto es que estos no les tienen nada que envidiar a sus antecesores. Su potente luminiscencia y electrizante presencia, además de parecerme todo un acierto, casan la mar de bien con lo que cuentan en la propia película. Destaco sobre todo al Electrocutado, al fugaz exhibicionista y a los de los Espejos. Además de agradecer los cameos de viejos conocidos como El Hombre de Malvavisco, Moquete e incluso la ocurrencia de aprovechar al "fantasmita" del logo.




Si es cierto que el verdadero villano de la película acaba siendo lo más sangrante para la película. Y eso que Gozer, Zuul o Vigo tampoco eran némesis fascinantes. Pero aún podían jactarse de ser más profundos que el triste Rowan.

Pues sí, el humor que maneja esta película es bastante actual y, en ocasiones, facilón e incluso soez. Al igual que Los Simpson, se han adaptado a los nuevos tiempos. Además de que se nota el estilo de humor que trabaja Paul Feig (Espías, La Boda de mi Mejor Amiga) y la que le gusta insuflar a Melissa McCarthy en sus producciones. Esto puede hacer perder a bastantes fans que no sepan (o no quieran) aceptar esta evolución del factor humorístico.




Seguro que muchos agradecen la aparición de la clásica sintonía ideada por Ray Parker Jr. y tampoco recibirán de buena gana la reinvención de este por Fall Out Boy titulado I´m Not Afraid. Lo cierto es que, un servidor, tampoco lo recibe bien. Pudiendo haber tratado de crear una nueva sintonia en vez de valerse tanto del original. 

Aunque oficialmente estamos hablando de un remake/reboot. En ocasiones puede parecer que en realidad es una secuela encubierta. Esto comienza a entreverse con esos dos Agentes del FBI "tapapasteles" y contribuyen esos cameos del cast original que, a pesar de tener otros nombres, algunos parecen que ya han tenido antiguas experiencias sobrenaturales (sobre todo el de Dan Aykroyd). De no ser así, es una pena. Porque algunos cameos llegan a sentirse bastante "incrustados" (me vuelvo a remitir al de Aykroyd). Es una lástima que Rick Moranis (Los Picapiedra, La Pequeña Tienda de los Horrores) se negase a aparecer... ah, y no se ha olvidado de Harold Ramis.




Sí, me gustan las dos películas originales (más la secuela). Aunque no llego al nivel de fanatismo de muchos. Y de hecho, lo que más me gusta de Cazafantasmas son sus dos series animadas: Los Verdaderos Cazafantasmas y (la anteriormente citada) Extreme Ghostbusters. Donde creo que se explota de verdad la fórmula de este grupo. Y si he de ser sincero, he visto de esto en esta nueva película. Y eso me ha gustado mucho. 

Como ya había comentado. La recta final hace resentir bastante al conjunto. Esa grandilocuencia final que tanto han prodigado las películas de superhéroes acaba atragantando bastante.




Para ir terminando, Cazafantasmas (2016) es una cinta divertida que quiere revitalizar un clásico con más de treinta años de historia. Buscando nuevos fans mientras tratan de contentar a los viejos, cuya mayoría no han logrado salir del oscuro y profundo pozo de la nostalgia para disfrutar de esta nueva aventura cómica sobrenatural.

Cruzo los dedos porque el mercado doméstico y el merchandasing de esta película ayuden para que haya continuación (además de la película animada que están preparando). Desde luego, me han dejado con el mono de más Cazafantasmas.




Lo Mejor: Cumple como comedia sobrenatural. El personaje de Kate McKinnon y saber devolver todas las puyas y críticas que han recibido.

Lo Peor: No dejar claro si es una continuación (afecta bastante a los cameos), el villano y la recta final.



miércoles, 31 de agosto de 2016

Imaginaciones, de Hammer Pain



Alone in the dark by darkness1

Miedo. Otra película de miedo. Como cualquier niña de ocho años, Miranda no podía soportar ese tipo de películas. A parte de lo desagradable que resultaban, llenaban su mente de un horror indescriptible y hacían que todo tipo de pensamientos aterradores emergieran de los rincones más oscuros de su imaginación. Desgraciadamente, a su padre le encantaba verlas todas las noches mientras se emborrachaba a la vez que consumía todo tipo de drogas. Eso hacía que, poco a poco, el hombre se evadiera cada vez más y más de la realidad hasta bordear los abismos de la locura. Y lo que era peor, la gran maldad y la vileza que habitaban en su negro corazón aumentaban hasta cotas insospechadas.

Dormir por las noches era una verdadera tortura para Miranda. Encerrada por su despiadado padre en su pequeña habitación, se enterraba bajo las sábanas de su cama y se tapaba los oídos para intentar no escuchar nada de aquellas horribles películas, pero era muy difícil debido al elevado volumen al que siempre estaban puestas. Conforme avanzaba la noche, una vez que su padre se quedaba dormido vencido por el alcohol y los narcóticos y finalizaba la sesión de cine, otra pesadilla comenzaba para Miranda. La que le brindaba su trastocada imaginación, que convertía su cuarto en un lugar donde horrendos fantasmas acechaban en cada oscuro rincón y donde seres monstruosos habitaban bajo su cama esperando a que se durmiera para salir y devorarla. Sus juguetes, sus muñecas, sus dibujos... tenía la sensación de que todo parecía observarla con malignas intenciones. Todo parecía que le hablaba con amenazadores susurros que se perdían en la oscuridad.

Y ya hacía unas cuantas noches que hasta había creído distinguir unas palabras flotando entre esos imaginarios susurros.

«Puedo verte, puedo sentirte, te acompaño en tus desconsolados sueños y un día te llevaré conmigo».

     —¡Eso son imaginaciones niña estúpida! Desde que la zorra de tu madre se largó no dejas de lloriquear y de inventarte cosas ¡Estoy harto de ti! —le gritaba su padre cada vez que le contaba sus temores por la mañana. Por supuesto, cualquier sugerencia de que dejara de ver películas de miedo era acompañada de una rotunda negativa y, en caso de insistir, de alguna sonora bofetada.

¿Acaso era real? ¿Provenía esa frase de alguna parte? No. Era imposible. Sin duda las películas de miedo la estaban trastornando. Eran todo imaginaciones, seguro.

Pero cada noche, en el silencio sepulcral de su habitación, volvía a escucharla. Una y otra vez. «Puedo verte, puedo sentirte, te acompaño en tus desconsolados sueños y un día te llevaré conmigo». Y cada vez que la escuchaba no podía evitar pensar en lo que oía en las películas de terror, sobre todo en las escenas de niños solos en sus habitaciones que eran atacados o secuestrados por todo tipo de horrores. Llegó a convencerse de que algo se ocultaba en su habitación y que planeaba llevársela para hacer con ella quien sabe que terroríficas cosas una vez que se cansara de asustarla por las noches. Entre llantos y muecas de desasosiego se abrazaba a su osito en un vano intento de aliviar el insoportable miedo que sentía. Pero no podía dejar de oír esa frase que se repetía constantemente en su cabeza incluso cuando el sueño y el cansancio lograban hacerla dormir. Se abrazaba y se abrazaba a su osito, su osito de ojos negros como la noche. El único consuelo que tenía.

Hasta que una noche, con los ojos desencajados por el horror y mordiéndose el puño hasta dejarlo morado, lo vio. Allí estaba, siempre había estado allí, con ella.

Pasos. De repente se oyeron unos pasos que hacían crujir siniestramente la escalera que llevaba directa a su cuarto. No eran imaginaciones. En la oscuridad se adivinaban dos grandes ojos inyectados en sangre y una boca sonriente que chorreaba baba. Un ser maligno y repugnante subía lentamente hacia la habitación de Miranda con un macabro propósito para el que no había castigo ni en el peor de los infiernos. Avanzaba en silencio como una sombra con sus ojos rojos fijos en la puerta de la habitación. Su respiración era cada vez más y más intensa, parecía un volcán a punto de entrar en erupción. Las ansías de matar que tenía eran tan grandes que el corazón estaba a punto de estallarle. Llegó por fin hasta la puerta... y escuchó una voz que venía de detrás de ella, una voz que no era de una niña, ni tan siquiera humana.

     —Es la hora, debemos irnos antes de que sea tarde —fue lo que dijo la voz.

No le hacía ninguna falta la llave. El padre de Miranda derribó la puerta con toda la fuerza que le daba su alterado estado y entró en el cuarto gritando como un animal enloquecido y con un cuchillo enorme en la mano. Escudriñó toda la estancia con sus ojos empapados en sangre pero allí no había nadie. Profiriendo alaridos y completamente fuera de si destrozó todos los muebles y acuchilló los juguetes y los dibujos de la pared.

     —¿Dónde estás maldita? ¿Dónde te escondes? Estoy harto de ti y de tu dulce inocencia, quiero acabar con ella, quiero acabar con todo lo bueno de esta mierda de mundo —gritaba entre desquiciadas carcajadas. Él era quien en verdad había acabado totalmente desequilibrado tras incontables noches de drogas y películas de miedo. Se había convertido en aquello que veía en ellas—. No puedes haber desaparecido. Te encontraré, y cuando lo haga te rajaré de arriba a abajo para sacarte las tripas. Te arrancaré tus sucias entrañas ¡Así!

En pleno delirio homicida se hundió el cuchillo hasta el mango en la garganta y cayó al suelo entre brutales convulsiones. La sangre manaba a borbotones y corría por entre los restos de los juguetes destrozados en el suelo, hasta que por fin se llevó la vida de aquel demente que nunca más podría hacer daño a nadie.

Pero hasta que no llegó su final no dejo de mover los ojos intentando encontrar a Miranda. Y nunca la encontraría. Había escapado a tiempo de sus garras esfumándose como por arte de magia. Ella... y su osito de peluche, su osito de ojos negros como la noche. El ángel que velaba siempre por ella.


Para saber más:

domingo, 28 de agosto de 2016

Crítica Infierno Verde, de Eli Roth



Caníbales a dieta.

Tenía muchas ganas de ver esta película. Después de Cabin Fever y Hostel, que me encantaron, ver algo nuevo del Roth gore prometía y mucho… pero para mí en eso quedó todo, en promesas de sangre.

La premisa de unos ecologistas que van al Amazonas a salvar la selva y se encuentran con una tribu de caníbales era de lo más interesante, pero desde el minuto cero, uno de los grandes fallos que le encontré fue que los personajes no me acabaron de gustar.
Justine, la protagonista, interpretada por Lorenza Izzo, me pareció algo plana, salvo en los minutos finales, su personaje no me acabó de convencer. Del resto, sólo salvo a Nick (Daryl Sabara) y Daniel (Nicolás Martínez), que me resultaron los más carismáticos del grupo.


Los villanos de la cinta, la tribu de caníbales, fueron correctos, destacando a la anciana del grupo (la primera escena que vemos de ella es de lo mejor de la película), y uno de los indígenas que parece ser uno de los guerreros de la tribu, aunque para tratarse de una película de eso, canibalismo, sólo vemos dos muertes en condiciones; el resto son fortuitas o no logramos verlas, y para mí eso le restó muchos puntos a la película.

La fotografía es preciosa, con los planos de la selva amazónica de fondo, aunque me hubiera gustado que las escenas gore le quitaran protagonismo, dada la temática del film.

Los efectos especiales son típicos de una película de este calibre, sin abusar de la casquería, gran fallo para mi gusto.



En resumen, Infierno Verde no consigue llegar al impacto que causó Holocausto Caníbal en su tiempo, y los amantes de las emociones fuertes encontrarán esta cinta de lo más decepcionante. Considero que, si haces una película sobre el tema de la antropofagia, al menos pongas unos buenos planos de sangre y vísceras, ya que es algo en lo que no deberían escatimar.

¿La recomendaría? Si estás aburrido y no sabes qué ver, no está mal, pero no la aconsejaría para una noche de buen cine con palomitas.