Castle Rock Asylum

Bienvenidos a la locura.

I Convocatoria Literaria de Castle Rock Asylum

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Fuego de Joe Hill

Reseña por Rubén "Reaper" GonzáleZ.

La Sala Común: Z Nation T.1

Por Rain Cross.

El terror en la mochila: Serial Killer Museum (Florencia)

Por Chica Sombra.

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viernes, 13 de octubre de 2017

Crítica de Kingsman: El Círculo Dorado de Matthew Vaughn






Muy contadas debieron ser las personas que en 2015, cuando se estrenó Kingsman: El Servicio Secreto, fueron a verla sabiendo de antemano que se convertiría en una de las mayores sorpresas de los últimos años. Porque sí, películas de espías hay muchas. Y también hay bastantes que parodian al género. Pero desde luego no como lo hizo Kingsman, que atrapaba al espectador en este peculiar, alocado y estiloso universo que no brillaba tanto en el cómic original creado por Mark Millar (Civil War, MPH).

El director Matthew Vaughn (X-Men: Primera Generación, Kick-Ass) repite en la dirección sin miedo a enfrentarse a la mala fama de las secuelas. Y aunque no logra salir tan airoso como nos gustaría a todos (la película original fue tan redonda e inesperada que automáticamente es insuperable). Aprovecha el mayor presupuesto y despliegue de medios para darnos otro bombástico espectáculo a costa de estos irreverentes super espías.

"Tras un devastador ataque a Kingsman. Los supervivientes de la Secreta Organización de espías al servicio de Su Majestad se ven obligados a pedir ayuda a sus "primos" americanos: Los Stateman. ¿Pero aún uniéndose a estos valientes cowboys serán capaces de detener los malvados planes de la Reina del Narcotráfico, Poppy Adams?"




Vaya por delante que, aunque hay bastantes flashbacks expositivos. El Círculo Dorado es una película MUY continuista que además no deja de aprovechar elementos y guiños de su antecesora. Por lo que conviene haberla visto para disfrutar del todo la película.

Así que volvemos a tener de vuelta a Eggsy (Taron Egerton), quien ya está del todo metido en su papel como Kingsman (aunque sin olvidar sus raíces). Además de tener que enfrentarse a otro peligro para el que nadie lo ha preparado: la vida en pareja con cierto personaje que se robó el último (y verdísimo) chiste en la anterior entrega. Por lo tanto, el personaje de Egerton se sigue desarrollando. Aunque este desarrollo se ve superado por otras tramas y personajes. Llegando a dejar a Egerton en una Tierra de Nadie que no le beneficia para nada (aunque sigue defendiendo su papel, eso sí).

Los elementos y señas de identidad que hicieron grande la película original están de vuelta y múltiplicados. Aunque, claro, cantidad no implica mayor calidad. Pero en este caso esto ayuda a que el visionado se haga más agradable. Pues, El Círculo Dorado, no logra distanciarse tanto como querría de la anterior película. Viéndose obligada a ofrecer un mayor espectáculo por encima de todo.




Aunque, siendo realistas, los que visionamos esta película principalmente lo hacemos por este punto: el entretenimiento. Y esto está más que suplido. La acción sigue siendo espectacular. Matthew Vaughn sigue trasladando el desenfreno del cómic a la gran pantalla con gran acierto. Excelentes coreografías acompañadas de un uso del CGI que, aunque a muchos parece disgustar, ayudan a que la exageración que caracteriza este film y el toque cómic a lo splash page alcance un nuevo nivel. Cierto que no tenemos otro momento "Iglesia" como tal. Pero las grandes secuencias de acción que están desperdigadas a lo largo del film lo suplen bastante bien.

Esta secuela propone una expansión de este universo con la presentación de los Stateman. La Organización de Super Espías Americana que, claramente, choca con las maneras de nuestros ya conocidos agentes británicos. Aunque no tanto como nos gustaría, la verdad. Narrativamente hablando, son vitales para el desarrollo de la trama. Pero a excepción de puntuales detalles no dejan de parecerse más de lo que quisieran a los Kingsman. Y sí, tenemos más gagdets absurdamente geniales que alcanzan su cenit en el dispositivo rastreador de los Stateman. Que parece sacado del sueño más húmedo de un inventor de la Agencia para la que trabajaba Austin Powers.




Hablando del repartazo que se gasta esta película. Lamentablemente hay que admitir que la mayoría de las participaciones de actores como Jeff Bridges (El Gran Lebowski, Comanchería) o Halle Berry (X-Men, Extant) llegan a parecer simples cameos. Siendo el caso más denunciable el de Channing Tatum (Infiltrados en Clase, G.I. Joe). Y Pedro Pascal (Narcos, La Gran Muralla), aunque se descubre como uno de los mejores, no tiene toda la exploración que debería. Quedando demasiado desdibujado en su recta final.

Comentar que el regreso de cierto personaje (que la campaña publicitaria ya anunció a bombo y platillo, pero que prefiero no nombrar por si acaso), viene acompañado de unas curiosas consecuencias que afectan en su relación con Eggsy y que logra que este regreso no se sienta solamente como un facilón recurso de recuperar uno de los grandes tantos de la anterior entrega.




Y hablando sobre el villano... Estaba claro que la sombra de lo que logró Samuel L. Jackson (Los Vengadores, Los Odiosos Ocho) con su Valentine iba a pesar demasiado. Y así ha sido. Aunque Julianne Moore (Hannibal, Siempre Alice) se nota que lo pasa tan bien como Samuel interpretando este personaje, qe goza de todas las extravagantes características de los villanos de este universo (solo hay que fijarse en su base de operaciones) y un interesante transfondo tras su megalómano plan. El no querer salirse demasiado del esquema ideado con Valentine lastra demasiado al personaje. Quien demuestra en tan solo una escena que debería haber sido mejor explorado su faceta más siniestra. Además de haber aprovechado mejor su interesante leit motiv que queda relegado para centrarse en ese grandilocuente plan malvado que nos atufa a algo ya visto antes.

En mejor lugar queda, curiosamente, su secuaz. Un personaje que también vuelve desde la anterior entrega para ser otro quebradero de cabeza para Eggsy.

Terminando de hablar de la parte actoral. Destacar sobre todo la aportación del famoso músico Elton John, quien en esta película se lo pasa pipa interpretándose a sí mismo. Puede que podrían haber limitado más la deslenguada verborrea del actor en pos de integrarlo mejor a la trama. Pero me es imposible criticar demasiado lo que, para mí, fue de lo mejor de la película (la reinterpretación de Saturday Night´s Alright for Fighting acompañando ESE momentazo debería quedar para el recuerdo del espectador).




La puesta en escena sigue siendo muy atractiva y la BSO de Henry Jackman (Big Hero 6, Kong: Skull Island) vuelve a dar en el clavo. Reutilizando de buena forma el tema principal de la película original y aportando nuevas y vibrantes partituras (amén de los temas del Soundtrack que son la guinda del pastel).

Aunque la película sigue sin llegar a aburrir al espectador aún durando más de dos horas. Lo cierto es que sí que se siente más descompensada. Cosa nada extraña si se tiene en cuenta que el primer montaje realizado de esta película superaba las CUATRO HORAS de duración. Por lo que se ha debido realizar una ardua tarea de recorte de escenas que podrían explicar muchas cosas respecto a problemas en cuanto a tramas y personajes. Y, por supuesto, en cuanto al ritmo.




Pero a fin de cuentas, Kingsman: El Círculo Dorado sigue siendo una buena secuela que apuesta por el Más antes que por el Mejor. Esto no termina de ser todo lo malo que podría ser si se la tiene en cuenta sobre todo por lo que es: una espectacular y divertidísima película de super espías.

Seguro que Matthew Vaughn se pondrá las pilas con el cierre de esta trilogía (el mismo director confirmó que ya estaba trabajando en el guión) que no quede a deber.

Y NUNCA lo olvidéis: Los Modales hacen al Hombre.




Lo Mejor: Ofrece aún más adrenalítico e irreverente espectáculo. Elton John.

Lo Peor: Deja ver mejor las fallas y carencias respecto a la original de la que tampoco quiere apegarse demasiado.



miércoles, 11 de octubre de 2017

Psicofonía: Helter skelter (The Beatles)



Hoy vengo de nuevo con una canción maldita de uno de mis grupos favoritos, The Beatles. En esta ocasión, se trata del tema Helter skelter, publicado hace más de cuarenta años en el mítico Álbum Blanco de la banda inglesa. ¿Por qué se dice que está maldita esta canción? Porque fue la banda sonora del asesino Charles Manson.

Según el asesino, esta canción hablaba de una próxima guerra entre blancos y negros. Como veis, él le dio su propia interpretación al tema compuesto por McCartney. Tema que tiene una versión inédita de media hora de duración y que aún no ha salido a la luz. El título, Helter stelker, apareció escrito con sangre en la escena de uno de los crímenes más famosos cometidos por La familia (la banda de Charles): el de la embarazada actriz Sharon Tate.

Sharon era la entonces esposa de Roman Polanski, embarazadísima de su primer hijo, y fue acribillada a puñaladas por los seguidores de Manson en 1969 en su propia casa, donde también fueron asesinados sus amigos, que se encontraban allí con ella.

Ya no escucharéis esta canción de la misma forma, ¿verdad?



lunes, 9 de octubre de 2017

Reseña Fuego de Joe Hill






El ser humano es curioso por naturaleza. Tanto es así que entre las grandes dudas que nos carcomen desde hace siglos está el querer saber cómo acabará todo. Cómo será ese Fin del Mundo o Apocalipsis que borrará a nuestra especie del mapa como ya ocurrió con los dinosaurios. ¿Será otro implacable asteroide? ¿Una guerra mundial definitiva? ¿Una rebelión animal o robótica? ¿Será por culpa de la contaminación y devastación que causamos?...

Como dije, es una duda que no es nada nueva. Pero actualmente parece que cualquier día vamos a despertar descubriendo el cómo de nuestro Fin. Aunque hasta ese momento, tenemos las peculiares respuestas de gente como Joe Hill y su novela Fuego.

Hablar de este escritor es hacerlo, inevitablemente, de su padre. Y sí, ya es por todos bien conocido que Joe Hill es hijo de Stephen King. Esto causó revuelo en su día. Pero se descubrió cuando Joe ya había iniciado el solito su carrera como escritor sin necesidad de presentarse al amparo del éxito de su padre. Aún así, no puedo evitar comentar que en su extensa y variada obra. King, ya trató el tema del Apocalipsis en dos novelas. Una de ellas, precisamente titulada Apocalipsis (o La Danza de la Muerte), que liberaba un implacable virus gripal por el mundo que dejaba a los supervivientes protagonizando la eterna lucha entre el Bien y el Mal. Y Cell, su historia zombi con los teléfonos móviles como origen del apocalipsis antropófago.

Era cuestión de tiempo que Joe se atreviese a contar su historia apocalíptica. Y encontró la inspiración para idear la causa, investigando un poco sobre el preocupante tema del cambio climático y el fascinante mundo de la micología (de hecho, en su charla en el Celsius de este año, reveló la divertida anécdota de que tuvo que pedir ayuda a su madre, micologa, para que le ayudase a evitar que su padre usase los hongos en alguna de sus historias). A eso se le añade el gusto que siente hacia la serie The Walking Dead y el resultado de este curioso cóctel es Fuego.

Fuego nos sitúa en un mundo al borde de la extinción debido a una misteriosa espora que infecta a los seres humanos. La "Trichophyton Draco Incendia", mejor conocida como Escama de Dragón, llega a provocar la combustión espontánea de la persona infectada. Esta pandemia provoca grandes incendios por todo el mundo que amenazan con sumir la Tierra en ceniza... ¿Puede existir esperanza en este mundo Fuego y Muerte?

Hill cumple a la hora de presentar su mundo apocalíptico. Pero lo hace ofreciendo un apocalipsis más "optimista" de lo acostumbrado. Claro que los enormes y rabiosos incendios y las decenas de personas infectadas con la Escama de Dragón que arden hasta los huesos siguen recordándonos que estamos asistiendo al fin del mundo tal y como lo conocemos. Pero parece que en esta historia la humanidad se resiste más de lo esperado. No solo tenemos a los típicos grupitos buscando su propia supervivencia. En el mundo de Fuego aún perduran restos de la sociedad que tratan de volver a sacarla adelante. Incluso en la mayor parte de la novela llegamos a nos ser conscientes de la situación mundial por mucha información que nos vaya llegando. Pero Fuego busca ser más una novela de personajes que una historia apocalíptica (que lo es). Por eso es tan importante que esta historia tenga a un gran protagonista. Y por suerte, Joe da en el clavo con la enfermera Harper. Personaje del que es difícil no encandilarse ya en las primeras páginas. Si no es el caso, tranquilo, porque Hill tiene espacio suficiente para desarrollar al personaje hasta las últimas consecuencias. Junto a ella observamos este nuevo mundo en el que trata de encontrar su lugar.

Alrededor de Harper se congrega un buen plantel de demás personajes que tienen más o menos que decir. Pero Hill parece haberse esmerado tanto en Harper que incluso logra que el Bombero (personaje al que hace referencia directa el título original, el cual me alegro que hayan cambiado para la edición española) acabe decepcionado al lector. Pero donde el escritor más falla en el apartado de los personajes es en cuanto a los villanos. Pasando de largo por ese ejercicio de querer emular a su padre a la hora de crear personajes tan "pintorescos" como El Hombre Malboro, nos encontramos con el personaje de Jakob. Alguien muy ligado a la vida de Harper que en la primera parte de la historia parece querer avanzar una implicación más vital y visceral en la novela. Pero que tristemente se queda en nada, echando por tierra tan buena base.

La Escama de Dragón es un concepto verdaderamente fascinante. El mundo de los hongos da para mucho y es pocas veces utilizado en la ficción (así a bote pronto solo pienso en el videojuego The Last of Us o la tercera parte de Apocalipsis Z). Está claro que Hill se ha documentado y respalda muy bien en la ficción esta espora tan letal y extraordinaria a la vez. Aunque al escritor parece que se le va la cosa de las manos a partir de cierto punto. Haciendo que la historia alcance con el hongo, unas cotas fantásticas que ni pedía la historia ni llega a justificarlas. Por lo que hace que afecte negativamente al conjunto.

Como ya he dicho, Fuego se presenta como una historia apocalíptica algo diferente. Más pausada. Tanto es así que la mayor parte de la obra se sitúa en un único lugar (y hay que tener en cuenta que hablamos de una novela de 816 páginas). Esto no llega a ser impedimento para que la novela se estanque y aburra al lector. Hill logra mantenerlo enganchado de diversas maneras. Aunque está claro que de esa forma las partes con más acción se sienten como un estudiado ejercicio de repetir un esquema argumental ya visto en otras historias. Esto se nota sobre todo en las últimas páginas, que alargan hasta el exceso el final de esta historia (esto sí que hace exasperar).




Todo esto hace que Fuego sea una novela bastante decepcionante si uno es lector habitual del autor. Sigue siendo una grata lectura, pero al creador de obras como El Traje del Muerto, Cuernos o NOS4A2 ya se le puede exigir mucho más. Pero visto de otro modo, puede resultar la ideal carta de presentación al profano (si no tenemos en cuenta su estupenda antología de relatos). Una especie de alto en el camino que el escritor se ha tomado y que esperamos que sirva de preámbulo para otra gran historia como solo este autor sabe idear.



viernes, 6 de octubre de 2017

Crítica Okja de Bong Joon-ho





Netflix continúa su labor de realizar películas originales. Tras la decepcionante The Discovery, la irrisoria Mindhorn y Máquina de Guerra (disculpad que no diga nada de ella pero aún no la he visto), el gigante del VOD nos trae Okja.

Bong Joon-ho ya es todo un director consagrado y un verdadero seguro para Netflix. Entre sus trabajos se encuentran Memorias de un Asesino, Rompenieves o The Host. De hecho, Okja podría ser una versión más "amigable" de esa película. Y enfatizo el entrecomillado de amigable.

"Una empresa cárnica que trata de huir de su pésima imagen de cara al público inicia un proyecto por el cual se reparte por todo el mundo un grupo de supercerdos, una especie aparentemente encontrada por la empresa que podrían suponer una nueva y mejor fuente de alimento, con la intención de en diez años decidir cuál es el mejor y por fin presentar al mundo el producto. Pero la supercerda de las montañas de Corea del Sur, Okja, tiene una amiga como Mija que no cejará en su empeño de salvarla cuando la empresa la reclame".




El director surcoreano parte de una premisa aparentemente bastante simple y cliché (las historias de la amistad entre niños y criaturas creo que ya se pueden considerar todo un género) para al poco descubrirnos una verdadera y emotiva odisea que, además, busca la crítica social. Más concretamente clava sus dardos en la industria alimentaria y sus cuestionables métodos de producción en los que el consumidor también tiene su parte de culpa al no pensar tanto en lo que ha tenido que pasar lo que ha acabado en su plato (tampoco vayáis a pensar que es un "canto al veganismo" como muchos apuntan)

La película llegó a estrenarse en el Festival de Cannes donde causó cierta polémica debido a ser una producción para streaming. Y normal que muchos se sientan bastante intimidados ante este film, porque nada tiene que envidiar a las grandes producciones y perfectamente podría haber tenido un estreno en cines. Todo lo relacionado con la producción cumple a la perfección (preciosos esas idílicas imágenes de esas montañas surcoreanas). Incluso la recreación de la propia Okja que, salvo momentos puntuales, fascina y conmueve (sobre todo por esa mirada). Labor clave en esta película.

Bong Joon-ho demuestra ser un gran director con el uso de diferentes géneros y temáticas en un mismo film. Pudiendo pasar de las escenas de acción y cómicas de pura fanfarria (ayuda mucho la BSO) a otras más duras y emotivas. Y esa buena mano para no perderse ni en el terreno comercial ni en el indie. El término medio acaba quedándole muy bien a Okja. A la que quizás un énfasis más turbio en su recta final pudiese enterrar para muchos el relato (el cuál, viéndolo en perspectiva, tampoco resulta tan "Happy Ending" como parece).




Hablar de Ojka es hablar del gran reparto que tiene. Aunque lo cierto es que prácticamente todos, por mucha experiencia y popularidad que tengan, acaban palideciendo ante la arrolladora interpretación de la joven Seo-Hyeon Ahn. Su Mija carga perfectamente con el peso del film y nos regala un personaje que bien podría haberse escapado de alguna película de Hayao Miyazaki. A su alrededor se juntan un grupo de Defensores de los Animales. Aparentes héroes de la historia pero a los cuales Joon-ho no acaba idealizando del todo a pesar de esos efectistas momentos como los pétalos de la persecución de camiones o ese escudo paraguas o los nombres clave. El mayor representante de esto es el personaje de Steven Yeun. Por no hablar de un agradecido momento en el que un personaje vegano se desvanece tras una persecución.

En el terreno antagónico, el personaje de Tilda Swinton acaba siendo opacado tras el del actor Giancarlo Esposito (que bien podría ser una extensión de su Gus de Breaking Bad). Haciendo pensar que quizás hubiese sido mejor dar ese papel a una actriz más desconocida. Entre medias está un Jake Gyllenhaal desatado en un personaje autoconscientemente rocambolesco que acaba siendo bastante cargante y que se agradece que se deje de lado en la parte final.




Sin caer en el planfeltismo barato, Okja se afianza como una enternecedora historia de amistad sin dejar atrás su trasfondo crítico. Espero que Netflix y sus películas originales sigan en esta estupenda línea.

P.D: No os perdáis la escena post créditos (por mi parte es más de agradecer pues recupera un personaje que me encantó cada segundo que estaba en pantalla en toda la parte de la primera misión de las ALF).



Lo Mejor: El mejor ejemplo de la línea que debe de seguir Netflix con sus películas originales. Por supuesto: Okja y Mija.

Lo Peor: El reparto no justifica su renombre.



miércoles, 4 de octubre de 2017

La Sala Común: Z Nation, T.1





Los zombis locos.

¡Cuidado, lector! Esta entrada tiene SPOILERS de la primera temporada de Z Nation, así que lee bajo tu responsabilidad. ¡No digáis que no hemos advertido, internillos!

Ya hacía tiempo que conocía esta serie, y a pesar de tener ganas de echarle un ojo, no ha sido hasta este verano que le he dado una oportunidad. Y la he devorado con ganas.

Z Nation comienza tres años después de que un apocalipsis zombi arrasara el mundo. Entre los supervivientes que conocemos se encuentra Murphy, que parece ser la cura y salvación de la humanidad.

La premisa es interesante, y siendo un producto de SyFy y The Asylum, creadores de la saga Sharknado, ya prometía ser diferente al resto de series de temática Z que conocemos como The Walking Dead o Dead Set, donde el tono es más serie, y sobretodo con la primera, que trata más el tema humano que el de los no muertos.
Y así es.

En Z Nation encontramos comedia, humor negro, referencia a su producción estrella (nos encontraremos ante un Znado, un tornado de zombis) y mucha, mucha sangre.
Y claro, a parte del peculiar fenómeno meteorológico, también hay más escenas bizarras como el bebé zombi del primer capítulo, que corre y es capaz de esconderse de su perseguidor, osos zombi, zombis con viagra (sí, viagra) o alucinaciones con astronautas rusos.



La trama es entretenida, engancha, y aunque en algunos episodios hay lagunas (como la herida de Cassandra, que no sabes de dónde ha salido pero que es crucial para el destino del personaje), te lo pasas tan bien con su visionado que lo dejas pasar... al menos en mi caso.

Debo confesar que me costó empatizar con los personajes. En los primeros episodios no explican demasiado sobre ellos y, al menos en mi caso, me daba algo igual su destino. Pero a medida que la serie avanza les llegas a coger cariño. 
Todos se reúnen por casualidad y les otorgan la misión de custodiar a Murphy, un preso que se presto "voluntario" a un experimento y que parece ser el único humano inmune a la mordedura de un zombie
Entre este grupo de valientes destacaría a Garrett, el cual fue un gran líder, y la verdad es que me supo muy mal su pérdida, aunque a la vez me gustó ver que no hay nadie intocable en este show. Warren es dura, pero en más de una ocasión vemos que tiene un gran corazón. Doc y 10k son mi dúo favorito, y sobretodo con el primero, te ríes mucho. Addy me gusta, aunque los capítulos sobre ella han sido los que más pesados he encontrado. Ciudadano Z es diferente, se le podría considerar casi un narrador, nos da pistas de las cosas y tiene algunos comentarios muy divertidos. Y Murphy... siento amor-odio por él. En algunas ocasiones creo que se merece un tiro en la cabeza, pero es tan irónico e irreverente que para mí es imprescindible y de lo mejorcito de la serie. A parte, su poder sobre los zombis, y sobretodo, ese final donde vemos que muerte a una Cassandra moribunda y la transforma en una guerrera a sus órdenes es de lo más interesante y espero que sigan explorando todo eso en las siguientes temporadas.




Los actores cumplen, sin más, aunque destacaría a Keith Allan, que interpreta a Murphy y consigue ser el personaje más odiado y carismático a la vez, y a DJ Qualls, Ciudadano Z, el cual en la mayoría de escenas está solo y demuestra que no necesita a más personajes para hacer su trama interesante.

Los efectos, a pesar de que se nota que tienen menos presupuesto que The Walking Dead, son correctos y hay tantas clases de zombis que sorprende la estética de cada uno de ellos.

Creo que Z Nation aporta un aire fresco al género Z, dándole toques de humor, una narración trepidante que hace que estés pegado en el sofá durante todo el capítulo, muchos zombis y escenas gore (de agradecer) que harán el deleite de los amantes de los muertos vivientes.
Si bien no es una excelente serie, resulta más que entretenida y creo que merece la pena darle un visionado y desconectar un poco del mundo.

Yo ya he empezado la segunda temporada y promete ser más loca aún. Más adelante, os daré mi opinión sobre ella. 

¿Te unes a la misión de salvar el mundo? ¡A por los zombis!






lunes, 2 de octubre de 2017

El terror en la mochila: Serial Killer Museum (Florencia)



Hoy me he puesto romántica, me he colgado la mochila al hombro y me he largado a la bella Florencia. Pero como la cabra tira al monte, he acabado adentrándome en el Serial Killer Museum, lugar que todos los amantes de lo macabro deben visitar, al menos, una vez en la vida.

Cada uno de sus rincones nos cuenta la historia, perfil, y paradero de distintos asesinos en serie; mientras tanto, tú recorres parte del museo viendo figuras réplica de los asesinos, así como información adicional con vídeos reales, datos escritos en pósters, banda sonora de diferentes películas de terror e, incluso, de bandas muy reconocidas.


También ahonda en la criminología y en el derecho penal, con muchas teorías para entender la conducta de algunos de los asesinos (aunque resulte casi imposible), explicando los tipos de crímenes que cometieron, cuántos y de qué modo. Se cuentan las condenas a las que fueron sometidos, con réplicas de sillas eléctricas, cámaras de gas o inyecciones letales.

Entre los asesinos inmortalizados allí tenemos a la Condesa Báthory, Jack el destripador, El vampiro de Brooklyn, Charles Manson o Ed Gein. Sin duda, un lugar terrorífico a la par que interesante, un lugar que pone los pelos de punta mientras intenta que nos pongamos en la piel, literalmente, del asesino.

¿Os atrevéis a visitarlo?