Castle Rock Asylum

Bienvenidos a la locura.

31 de Rob Zombie

Crítica por Rubén "Reaper" GonzáleZ.

El Club de los Etéreos, de Aniel Dominic

Reseña por Rain Cross.

Soy la bonita criatura que vive en esta casa de Oz Perkins

Crítica por Rubén "Reaper" GonzáleZ.

Todos Mis Terrores Nocturnos, de Moi Gascón

Reseña por Rain Cross.

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viernes, 2 de diciembre de 2016

Crítica Ouija: El Origen del Mal de Mike Flanagan



Mike Flanagan (Oculus) nos trae este año la precuela de Ouija, film de terror dirigido por Stiles White sobre el famoso tablero que aunque no estuvo mal sí tiró mucho de los tópicos en el cine de fantasmas y, para mi gusto, la encontré algo floja.

En esta ocasión, nos muestran el origen de los espíritus que atormentaban a los protagonistas de la anterior película, y debo decir que, en esta ocasión, ha conseguido asustarme.

La historia comienza con Alice Zander (Elizabeth Reaser)  realizando una sesión de espiritismo falsa ayudada por sus dos hijas, Lina (Annalise Basso) y Doris (Lulu Wilson).

Durante una fiesta, Lina y sus amigos juegan a la ouija, un tablero que empieza a estar de moda y le recomienda a su madre que lo pruebe en sus sesiones para hacer algo nuevo y así avivar el negocio familiar.


Alice duda al principio, pero debido a las enormes facturas que se acumulan y de que no hay demasiada clientela dispuesta a pagar por hablar con sus difuntos, termina comprándolo.

Hay tres sencillas directrices que deben cumplir: Nunca jugar solo, siempre decir adiós y no jugar en cementerios. No hace falta decir que las reglas, en este tipo de películas, están para romperlas.

Es ahí cuando la pequeña Doris pasa de niña adorable a ser endemoniado. Y cuando el espectador salta más de una vez en sus asientos.

A pesar de que a veces pueda resultar previsible, las dosis de terror están bien repartidas y la película no se hace pesada en ningún momento.

La historia, ya no sólo el tema de la familia protagonistas si no el de la casa y el buen llamado origen del mal, me resultó muy interesante y creo que fue un acierto la creación de esta precuela.

Las interpretaciones son correctas, destacando a las dos niñas de la cinta, Annalise Basso y Lulu Wilson, sobretodo esta última que consigue ponerte los pelos de punta en más de una ocasión.

El final de la película, muy acertado.


¿La recomendaría?

A mí me ha gustado. Es una película que entretiene, da buenos sustos y que, aunque a veces cae en algunos tópicos del cine de terror, disfrutas de ella hasta el último fotograma.

Lo ideal es verla con las luces apagadas y una buena bolsa de palomitas.


viernes, 25 de noviembre de 2016

Crítica 31 de Rob Zombie



En el mundo del cine de terror, son contados los directores que gozan de un estilo tan marcado y propio como el que caracteriza todas las producciones de Rob Zombie. Este polifacético artista (músico, escritor y dibujante) ha crecido consumiendo grindhouse y serie B de los que toma prestado un sinfín de referentes sin olvidar nunca en mostrarnos historias y personajes de su autoría.

Zombie ha logrado con su filmografía ganarse un buen y fiel grupo de fans. Por no hablar de que por otra parte tiene a no pocos detractores (normal, teniendo en cuenta de que este director no hace cine para contentar a todos). Así que prácticamente todas sus películas dividen al público. Siendo su anterior trabajo, The Lords of Salem, uno de los que más renegaron incluso muchos seguidores del director. Quienes reclamaron un regreso a los sangrientos y retorcidos orígenes del cineasta con títulos como La Casa de los 1000 Cadáveres y olvidarse un rato de propuestas más experimentales y rompedoras como ese particular aquelarre.

Para poder filmar 31, Rob ha tenido que recurrir al sistema de crowdfunding para que los propios fans pudiesen entregarle el mísero millón de dólares para poder dar salida a esta historia. Algo inconcebible teniendo en cuenta de que Zombie no es una cara nueva en el mundo del cine y que sus trabajos, sean buenos o malos, siempre logran darnos algo bueno reinventando trilladas fórmulas.

31 nos invita a participar en una aterradora noche de Halloween donde un grupo pobres diablos tendrán que sobrevivir a unos grotescos psicópatas para deleite de un trío de aristrócatas.




Un argumento bastante simple que recordará a Perseguido y a La Purga. Pero que en manos de Rob logra destacar aunque sea por la curiosa parafernalia con la que adorna el relato. Tampoco es que esta película requiera de una sesuda trama. Y, al parecer, no son pocos los que así lo han querido dejar claro en sus críticas y comentarios. Dejándonos con la duda de si sabían qué clase de película iban a ver, o si alguna vez han visto algún trabajo de Zombie o si solo buscaban algo de carnaza para cebarse con ella.

31 rezuma grindhouse por todos sus poros. Desde la seca fotografía, esos parajes desérticos, los personajes pasados de rosca y unos cuantos recursos visuales y técnicos que nos hacen rememorar esa casposa época que tanto encandila a Rob.




El planteamiento de la trama cuando el 31 da comienzo es puramente la de un juego. Con su exploración de niveles y la aparición de los "Final Bosses". Planteamiento simple pero que logra que el ritmo decaiga lo mínimo.

Zombie nos presenta una curiosa mitología que solo queda en eso: una presentación. Se nota sobre todo a la hora de valorar la participación de esos pomposos artífices del letal juego (entre los que nos encontramos a Malcom McDowell) que a pesar de estar caracterizados al extremo (incluso con elementos Illuminati) apenas se nos recuerda de vez en cuando su presencia.

Hablando de las estrellas de la función, los psicópatas Heads, acaba pesando ese dicho de que "Menos es más". Aún con todo se agradece que cada uno se sienta único y diferente. Pero no hay ninguno como Doom-Head. Zombie ya nos hace adorarlo con su acojonante primera aparición y su desquiciante monólogo en blanco y negro en los primeros minutos. Y es una lástima el tener tan poco de este demente encarnado por Richard Brake (el mismísimo Rey de la Noche en Juego de Tronos). Porque él y Sick-Head, podrían haber aguantado perfectamente el peso de la película.




En el grupo de supervivientes, lo cierto es que hay poco que destacar. Se agradece que no sean los típicos Blancos Humanos. Pero uno no logra conectar en ningún momento con ninguno de ellos (apenas deducimos que son un grupo de feriantes) y Rob vuelve a dejar el mayor protagonismo a su esposa y musa, Sheri Moon Zombie, de quien no me quejaría tanto si hubiese echado toda la carne en el asador de cara a esa prometedora recta final con el Dream On de Aerosmith sonando de fondo.

La película tampoco resulta ser la orgía gore que muchos pueden esperar. No voy a negaros que la sangre salpicará bastante la pantalla. Pero apenas será con escenas explícitas, teniendo mucho movimiento zozobrante de la cámara y carnicerías fuera de cámara. Seguramente debido a motivos presupuestarios.




31 no es increíble. Aunque se nota las ganas por parte del director de descubrirnos este demencial mundo y sus curiosos y perturbados habitantes, la falta de medios pasa factura (solo hay que echar un vistazo a los concept arts para darse cuenta de que Rob tenía pensado una locura de grandes proporciones que sería más que darnos a un enano latino nazi). Pero no hay que restarle el mérito de ofrecernos un sangriento divertimento con su agradecido sello a la espera de que se atreva y, sobre todo, le permitan realizar otra gran película.




Lo Mejor: Doom-Head y su presentación en blanco y negro.

Lo Peor: No explotar del todo los elementos presentados por falta de medios.



Reseña: El Club de los Etéreos, de Aniel Dominic



Sinopsis:

¿Qué tienen en común un Terrier de Yorkshire asesino a sueldo, un ama de casa que abronca fantasmas, una mujer cuya sombra le hace la vida imposible y un tipo al que todo el mundo odia al instante? Que todos ellos son Etéreos, personas (y perros) que han pagado a la misteriosa Éter por obtener dones aleatorios. Algunos salen mejor parados que otros.
Aniel Dominic nos trae ocho historias de Etéreos, ocho relatos en los que tener un gran poder no necesariamente conlleva una gran responsabilidad.

Opinión:

Con esta sinopsis tan interesante y desconcertante a la vez, Aniel Dominic nos presenta un grupo de personas con poderes de lo más disparatados. Debo confesar que, desde que leí la parte trasera de esta obra, me cautivó. Y la novela no defrauda.

El Club de los Etéreos se compone de ocho relatos con un nexo en común: el poder que Éter les concede a sus protagonistas y que les hace la vida, de alguna manera, más interesante.

Aniel Dominic tiene una forma de narrar directa, cuidada (se nota mucho que se ha documentado) y divertida. Otra de las cosas que me han gustado es que algunos relatos estén conectados, haciendo que sigamos a algunos de los personajes durante más tiempo de lo que pensábamos.

La verdad es que me lo he pasado pipa leyendo las aventuras de estas personas tan distintas.

Pero vamos a hacer las cosas bien, y comentar cada uno de los relatos que componen la novela. Eso sí, sin spoilers, para no arruinaros las sorpresas.

- Éter: Excelente carta de presentación. Éter es uno de los relatos que más me han gustado, y con el que más me he reído. Un personaje que brilla con luz propia y que es la causante de todos los quebraderos de cabeza de los demás protagonistas de este libro.

- La broma del chirrido picante: Como ya he dicho, esta obra es original, y este relato no está exento de ello. Un ladrón con un don que le hace facilita su trabajo, que se las verá con un justiciero bastante… extraño. Una auténtica locura.

- Un hueso duro de roer: Con él que me reí y mucho. Ingenioso y original. Un asesino a sueldo muy peculiar y un malvado digno de competir con los grandes villanos del cine de James Bond.

- El club de los inanes: Un extraño grupo de etéreos poco contentos con sus poderes. Contiene muy buenos personajes que merecen tener su propia historia (Ejem, ejem… Alex y Malasombra… ejem, ejem)

- Ms. No: ¿Qué ocurre cuando tienes superpoderes y todos los villanos de la ciudad están encabezonados en hacerte la vida imposible? En este relato nos encontramos con Anette, una pintora con un tamaño descomunal a la que no dejan en paz. Me gustó el personaje de la misteriosa Talula.

- Hajime: Otro de mis favoritos. Ambientado en Japón, gira en torno a un abuelo y su nieto, que deben hacer frente a un monstruo gigantesco. El drama y el humor se mezclan en esta historia que me recordó a Pacific Rim en algunos momentos, cosa que me encanta. El final no te lo esperas.

- El regalo: Muy bueno. Me sacó más de una sonrisa, y comprendes a la perfección que muchos de los dones de Éter deben ser más un problema que una bendición. Nada es lo que parece. Con guiño a una famosa serie de televisión.

- Blanditos poco escandalosos: Original, con grandes dosis de acción y humor, y un buen toque de Serie B, el último relato es adrenalina pura.

¿Lo recomiendo?

Sin duda alguna. Es un libro divertido, ameno y escrito con mimo, algo que se agradece, y mucho. Se trata de una antología regular, ya que si bien hay algunas partes que me han gustado más que otras, he disfrutado con todas, por lo que en ningún momento se hace pesada.

Te hará pasar un muy buen rato, por lo que desde el Asilo, la recomiendo.

domingo, 20 de noviembre de 2016

Crítica Soy la bonita criatura que vive en esta casa de Oz Perkins





En su afán por mantener ese glorioso título de Gigante del Vídeo Bajo Demanda. Netflix ya no solo produce propuestas originales de series de televisión. El cine es su siguiente paso para ganarse más espectadores. Y está claro que en Castle Rock Asylum el terror es el género que más nos interesa.

En el actual catálogo que nos dispone Netflix en nuestro país, tenemos unos cuantos títulos de terror comercial (Paranormal Activity 2, Annabelle, Ouija), trilladas propuestas de bajo presupuesto (The Chosen, Finders Keepers, The Ouija Experiment), grandes joyas de los últimos años como Babadook  o The Invitation y co producciones como el notable Home Invasion Hush. Pero resulta ser Soy la bonita criatura que vive en esta casa, su primera producción original en este género. Y es una apuesta de lo más arriesgada que se ganará más descontentos que otra cosa.

Ya en su opera prima, February, el director Oz Perkins (hijo del actor Anthony Perkins, el legendario Norman Bates en Psicosis) dividió bastante al público. Y esta nueva película parece que seguirá la línea marcada. 

No hay duda de que Oz cumple bastante a la hora de mostrar un marcado y exquisito estilo visual y técnico. Pero esto al final no ayuda a que el resto del conjunto justifique una duración de noventa minutos que acaba resultando harto excesiva para lo que ha querido contar.




Cierto que Soy la bonita criatura que vive en esta casa no es un film de terror al uso. Busca acercarse a los clásicos. Recuperar el terror que no se basa en echar a la cara del espectador al monstruo de turno o una escena truculenta. El terror que prefiere insinuar más que mostrar y el que se recrea en la atmósfera para inquietar mejor al espectador. Y hace poco que hemos tenido una película que SÍ que recuperó ese terror sin caer en el languidecimiento en el que cae la propuesta de Perkins. Hablo, claramente, de La Bruja.

La película se cocina a fuego lento, pero Oz se olvida de abrir la tapa del puchero. Llega a mantenernos en tensión en algunas partes de la película (aunque ya al principio nos descubran la gran revelación en torno a la protagonista), aunque no logran hacer del todo siniestra esa casita. Y al final, ese esfuerzo es en vano, pues la película nunca termina de despegar ni siquiera en su tramo final.

La BSO que firma el hermano mayor del director, Elvis Perkins, contribuye a que la sensación de rutina y pesadez que llevamos intuyendo desde la primera parte del film se confirme. 




Soy la bonita criatura que vive en esta casa tiene un corte minimalista en todos sus aspectos. Hasta en el reparto, del que aún se puede decir que sacan bastante jugo de sus personajes (cosa que no se puede decir del guión).




Parece que la película tiene un claro complejo literario. Queda patente, sobre todo, en el recurso de la voz en off de la protagonista que es tónica en el transcurso del film. Pero es que además todo se siente como si en realidad esta historia estuviese pensada para la literatura y no el cine, donde el horror se diluye al alargar hasta al hastío una propuesta que se nos antoja vacía y en la que la sugerente puesta en escena de Oz no termina de justificar su visionado.

Confiemos en que Netflix tenga mejor puntería en sus próximas propuestas. 





Lo Mejor: Puede que su puesta en escena haga que consiga ganarse algunos adeptos.

Lo Peor: Creer que estamos ante una película que recupera el espíritu de los grandes films de casa encantadas del pasado siglo.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Reseña El Hombre Sin Nombre VV. AA.




Ronin Literario continúa allanando terreno en el panorama literario nacional. Continúan sacando nuevas series literarias, ya están preparando un nuevo concurso para sacar otra antología tan apetecible como Historias de un Revólver. Y además. sacan propuestas tan interesantes como este El Hombre Sin Nombre.

El género chambara es pilar clave para esta editorial (no han decidido llamarla Ronin por nada en especial). Y con esta obra, siguen en su afán por presentarlo y afianzarlo en la literatura actual española. 

Si hablamos de chambara, tenemos que hacerlo mencionando a sus dos mayores representantes: Akira Kurosawa y Toshiro Mifune. El primero, es uno de los directores de cine más importantes de Japón. Y su filmografía se representa, sobre todo, por las películas de samuráis que tanto han gustado e influido (los americanos no se resistieron a hacer sus propias versiones de Los 7 Samuráis y Yojinbo). Y Mifune era un actor que, cuando trabajaba para Kurosawa, se convierte en el rostro más característico de este género. Él es el Ronin. El samurai sin amo que vaga por el Japón Feudal prestando su filo y sus artes guerreras a quien pudiera pagarlo o al servicio de los inocentes.




Pensando en estos dos grandes artistas y en todo el género que definieron. Ronin Literario convoca a tres escritores para que escriban esta curiosa antología que tiene como nexo de unión el personaje que encarnó Toshiro Mifune en la duología fílmica que conforman Yojimbo y Sanjuro.

Por la extensión de cada historia, podemos afirmar que estamos ante un compendio de novelas cortas. Y, aunque inmediatamente daré mi opinión de cada una de ellas, os aseguro que el resultado general es bastante satisfactorio. Siendo una agradecida lectura.

-Solo los culpables corren: Víctor Blanco (co autor de Delbaeth Rising, obra que también forma parte de la editorial) nos introduce muy bien en la antología con su relato. Donde ya empezamos a disfrutar con las convulsas y cruentas historias donde el entrechocar de los filos de las katanas conforman su particular Banda Sonora.

Al igual que en Lobo contra Perro, Víctor decide darlo todo con la ambientación. Que vuelve a valerse de esos gélidos e indómitos parajes para que sus personajes lo den todo.

En esta historia, Víctor no se centra mucho en el Ronin Sanjuro (como se hace llamar), dotándole de más aura de misticismo. Y se vale de otros tantos personajes entre los que destacan los del clan Tsubaki. Una familia samurai venida a menos que ve como la llegada de unos extraños en su pueblo se vuelve una amenaza a tener en cuenta cuando se enteren del asalto a un mercader en sus dominios.

-Venganza en Otoño: No sé si atreverme a decir que la historia de Alexander Páez es la mejor de la antología. Pero a mi gusto es la más disfrutable y que alcanza momentos que bien podrían trasladarse a una película o serie anime.

Sanjuro (en esta historia ahora mejor conocido como Roku) sigue siendo un secundario. Aunque con más protagonismo que en la anterior historia. Y acompaña a una joven en una personal vendetta a la que también se le unen otros extravagantes personajes.

Cabe destacar que esta historia está protagonizada sobre todo por mujeres. Siendo todo un acierto por parte de Alexander. Quien, además, las caracteriza muy bien. Y uno acaba queriendo que el autor se anime a realizar una novela entera y dedicada exclusivamente a ellas.

Esta es la historia que más se vale de la acción (incluso se atreve a tocar el tema del misticismo).

-La Puerta Sakurada: Esta historia ya está protagonizada por completo por Sanjuro. Además de que Carlos Bassas ambienta la última novela corta de El Hombre Sin Nombre en los estertores del Período Edo con suma maestría.

Es la historia que más se ha acercado a lo mostrado en las películas (sobre todo en Yojimbo). Con ese ronin metódico y calculador que parece tenerlo todo en su contra. Una historia que engancha de principio a fin.

Se nota que Bassas ya tiene experiencia en este tipo de historias (es el autor de la saga Aki Monogatari) y termina la obra con broche de oro.

Tengo sentimientos encontrados con la portada de Marina Vidal. Me encanta el concepto... pero el que se refleje el rostro del personaje hasta en las empuñaduras de las katanas....

En las últimas páginas tenemos un completito y agradecido glosario para ayudarnos a comprender todas las palabras japonesas que pueblan las páginas de las tres historias.

El Hombre Sin Nombre es una excelente propuesta (que espero que continúen) para seguir disfrutando del estupendo chambara literario que esta editorial está afianzando en nuestro país y que homenajea a los grandes Akira Kurosawa y, sobre todo, a Toshiro Mifune.



viernes, 11 de noviembre de 2016

Reseña Batman: Norm Breyfogle VOL. 1





La década de los ochenta fue CLAVE en la historia del Caballero Oscuro de DC cómics. Fueron en esos años donde se dieron dos de las más queridas y valoradas historias de Batman: La Broma Asesina de Alan Moore (From Hell, La Liga de los Hombres Extraordinarios), Batman: Año Uno y El Regreso del Caballero Oscuro, ambas obras de Frank Miller (Sin City, 300) y la shockeante Una Muerte en la Familia de Jim Starlin (Batman: The Cult), entre otros. Por no hablar que a finales de la década Tim Burton (Sleepy Hollow, Big Eyes) dirigiría la película de Batman que tanta fama le concedió al personaje.

En general fue una década que caracterizó al hombre murciélago con toda esa oscuridad y tragedia por el que lo conocemos. Y uno de los nombres más importantes en este proceso es el de Norm Breyfogle. Dibujante recurrente en la serie Detective Comics.



El tomo que he leído es el primero de cinco recopilatorios que Planeta DeAgostini realizó para homenajear a este artista. En el primer volumen nos encontramos sobre todo historias sacadas de la colección Detective Comics a excepción de la segunda historia, que pertenece a la colección Millenium. Donde nos vemos inmersos en una historia que implica a los Green Lantern Corps, a Jim Corrigan y hasta al Escuadrón Suicida. Si obviamos esta, nos encontraremos con un tomo que nos da una gran y estupenda dosis del Batman más callejero.




A todos los que os entusiasma asistir a la eterna lucha contra el crimen del murciélago y no verlo embarcarse en grandilocuentes aventuras con La Liga de la Justicia, podéis frotaros las manos a gusto. Este volumen recopila historias que retratan esta dura visión de Batman.

Se nota que son obras realizadas en los ochenta. El tema del crimen y, sobre todo, del tráfico y consumo de drogas están siempre presentes a lo largo de las páginas de una o otra manera. Y mostrados de forma descarnada y nada edulcorada.




En el apartado de los villanos. Breyfogle y los guionistas con los que trabajaba no buscaban explotar a los clásicos villanos como el Joker, Pingüino o Dos Caras. Incluso crearon algunos como Scarface y el Ventrílocuo que ya forman parte del Batuniverse. Y aunque tenemos excepciones, como el Hombre Corrosivo y Cornelius Stirk, los villanos que se nos muestran en las historias de este tomo son bastante terrenales y temibles. A pesar de sus extravagancias (Kadaver) o los recursos de los que se valen para realizar sus fechorías (el Ratonero).





La obra de Breyfogle vive MUY amparada en los ochenta también en el apartado artístico. El estilo de dibujo, los colores y las tramas. Esto podría llegar a ser un inconveniente para algunos lectores más jóvenes, pero que al fin y al cabo forma parte del atractivo de estas historias.

Si deseas descubrir al Batman más cercano. El que se enfrenta al crimen desde los escalones más bajos y no el que comparte aventuras con Superman y Wonder Woman, no dudes en acercarte a este colección.